India se corona campeona en la Women’s T20 Asia Cup: victoria contundente
La cuarta corona continental llegó con la contundencia de los equipos que saben que son los mejores. India se proclamó campeona de la Women’s T20 Asia Cup con una victoria aplastante por 72 carreras ante Sri Lanka este domingo, un marcador que no solo cerró el torneo, sino que subrayó una jerarquía que nunca estuvo realmente en duda.
Todo empezó con un vendaval en la parte alta del orden. Smriti Mandhana y Shafali Verma salieron sin estridencias, pero con una claridad de ideas que pronto se transformó en castigo implacable. Dos toques suaves de Verma, dos límites consecutivos ante Mithali Ayodhya: un desvío delicado más allá del gully, un empujón preciso hacia la valla de midwicket. Apenas un par de golpes y ya estaba marcado el tono.
El verdadero giro llegó cuando Verma decidió soltar los brazos contra Chamari Athapaththu. Dos seis en cuatro bolas, y la final empezó a parecerse a un monólogo. La apertura india no solo sumaba, asfixiaba. Sri Lanka veía cómo el partido se le escapaba no por un golpe aislado, sino por la sensación de que no había pausa posible.
Verma, que había arrancado con calma, pisó el acelerador sin mirar atrás: medio siglo a una velocidad de récord, el más rápido en la historia de la T20 Asia Cup, en solo 24 bolas, una menos que el que había marcado Mandhana en 2022. Esta vez, la zurda se acomodó en un papel distinto. Menos fuegos artificiales, más sostén. Abrió la final con un cuatro en la primera bola, y luego fue tejiendo su entrada a base de sencillos y dobles, dejando que Verma incendiara el marcador.
Contra Chamudi Praboda, Verma volvió a castigar cualquier error de longitud con otro par de límites consecutivos. Su tercer cincuenta del torneo cayó en el octavo over. Apenas se había cruzado el ecuador de la entrada y la final ya estaba inclinada. India no solo sumaba, imponía un ritmo que Sri Lanka no podía igualar.
Mandhana y Verma, mientras tanto, escribían un renglón más en la estadística global: igualaron el récord mundial de más asociaciones de 100 o más carreras para cualquier wicket en T20I femeninos, con seis. En el over 12, el marcador marcaba 120/0. La final se les escapaba a las lankan en cámara lenta.
El respiro para Sri Lanka llegó casi por obligación. Verma cayó en el over siguiente y, de inmediato, el caos se coló en el orden indio. Un terrible malentendido entre Harmanpreet Kaur y Mandhana terminó con la capitana de la apertura, run out en una acción que cambió el pulso de la entrada. El flujo de carreras se atascó. El middle-order, obligado a mantener un run-rate altísimo, empezó a caer uno tras otro.
Aun así, el daño estaba hecho. India encontró la manera de sobrepasar los 180, coronado todo por un seis en la última bola de G Kamalini, incluida en el XI en lugar de Pratika Rawal. No fue una explosión final, sino un recordatorio: incluso en un cierre irregular, había profundidad suficiente para dejar un total intimidante en el marcador.
Sri Lanka, frente a una montaña
La respuesta requería algo casi perfecto. En toda la historia de la Women’s T20 Asia Cup, solo una vez se había cazado un objetivo superior a 150. Lo había logrado la propia Sri Lanka, precisamente ante India, en la final de 2024. Dos años después, el guion pedía una hazaña similar. Lo que llegó fue un inicio que cortó cualquier atisbo de épica.
Cuatro bolas. Eso duró la resistencia inicial. Imesha Dulani abrió la entrada con un lap shot efectivo, pero el intento de repetir el golpe ante una Kranti Gaud encendida acabó con sus stumps destrozados. Gaud no se guardó nada en la celebración. En una final, esos gestos también pesan.
Tras tres overs discretos, Sri Lanka encontró por fin un poco de oxígeno. Athapaththu, como tantas veces, asumió la responsabilidad. Slog-sweep a Shafali Verma para seis, 12 carreras en el over y un mensaje claro: no pensaba rendirse sin pelear. Con Vishmi Gunaratne a su lado, el equipo cruzó los 50 sin más pérdidas, recomponiendo una entrada que amenazaba con desmoronarse demasiado pronto.
Athapaththu, ya asentada, fue a por Prema Rawat en un over de 11 carreras, con un seis y un cuatro en bolas consecutivas. Por un instante, la final cambió de tono. El banquillo de Sri Lanka se levantó, la posibilidad de un gran chase volvió a aparecer en el horizonte.
Hasta que entró Deepti Sharma.
El segundo over de la off-spinner marcó un antes y un después. Athapaththu salió de su crease buscando dominar, pero Deepti leyó el intento y la mandó de vuelta al vestuario con un stumping que cortó de raíz el impulso lankan. Tres bolas más tarde, Gunaratne vio sus stumps derribados. En cuestión de entregas, Sri Lanka pasó de la esperanza a la crisis.
Con el top order desmantelado, la final se inclinó definitivamente. Shree Charani, protagonista silenciosa de un 2026 brillante, se encargó de terminar el trabajo. Atravesó el middle order con una frialdad que no dejó espacio para milagros. Más allá de las tres primeras bateadoras, solo Nilakshika Silva alcanzó las dobles cifras. El resto fue una caída lenta, casi inevitable, hasta el 111 all out que cerró la noche.
Una victoria que entra en los libros
El margen de 72 carreras no fue solo una paliza en una final; se instaló en la historia. Es ahora la segunda mayor diferencia de victoria en la final de un torneo T20I femenino con cinco o más equipos, solo superada por el 85-run win de Australia sobre India en la final del T20 World Cup 2020 en el MCG.
India, que llegó a esta edición como el equipo más completo del torneo, salió con una cuarta corona y una sensación de dominio casi absoluto. Una apertura demoledora, un total intimidante, spinners en control total y un rival reducido a la resistencia aislada de su capitana.
La pregunta ya no es si este equipo manda en Asia. La cuestión es cuánto tiempo más podrá el continente encontrar respuesta a una maquinaria que, hoy por hoy, parece jugar a otro nivel.




