India humilla a Pakistán en el T20I número 200
En Dubái, en una tarde que debía ser de celebración para Pakistán, el cricket entregó una de esas historias crueles que quedan marcadas en las estadísticas y en la memoria. En su T20I número 200, el equipo pakistaní femenino se desplomó hasta los 55 runs, su puntuación más baja de siempre en el formato, ante una India implacable en la Women's Asia Cup 2026.
Habían elegido batear. Querían marcar el ritmo, poner presión de tablero, mandar un mensaje en un clásico regional siempre cargado. Durante unos minutos, pareció posible.
De 27 sin pérdida al abismo
Muneeba Ali y Shawaal Zulfiqar arrancaron con calma y cierto aplomo. 27/0. El inicio soñado: el ruido del público bajaba, India ajustaba el campo, las spinners calentaban. Muneeba, con 13 de 15 bolas, sobrevivió a un par de sustos. Shawaal, 14 de 14, acompañaba con serenidad.
Y entonces, la entrada se resquebrajó.
Shafali Verma, que ya había rondado el wicket, terminó por limpiar a Muneeba y abrió una grieta que India convirtió en un boquete. Sree Charani olió sangre y atacó. En el último over del powerplay golpeó dos veces, transformando un inicio prometedor en el preludio de un desastre.
El marcador, brutal en su desnudez: de 27/0 a 35/6. En cuestión de minutos, la entrada de Pakistán se convirtió en una sucesión de salidas apresuradas, defensas superadas y bates sin respuesta ante el giro indio.
Charani y Rawat, el corazón del derrumbe
India no aflojó. Charani marcó el tono con una actuación de manual: 3 wickets por solo 7 runs. Control, paciencia, la línea justa y la sensación permanente de amenaza. A su lado, Prema Rawat fue igual de letal: 3/9, castigando cada error, cada intento desesperado de reconstruir.
Deepti Sharma añadió 2/5, completando la asfixia desde el otro extremo, mientras Shafali Verma sumaba un wicket clave para abrir la puerta a la cola del orden de bateo. Entre todas, desnudaron una alineación que nunca encontró ni tiempo ni respiro.
No hubo asociaciones significativas después del primer stand. Ninguna pareja logró asentarse, ningún over cambió el pulso del innings. Wickets a intervalos constantes, el marcador estancado, los nervios creciendo. El final llegó en el 18.1: 55 all out. Una entrada que empezó con esperanza terminó como una estadística incómoda.
En el descanso, Charani explicó su receta con una sencillez que contrasta con el caos que dejó atrás: se limitó a jugar con sus fortalezas, seguir las indicaciones de los entrenadores para las spinners, darle más revés a la bola, trabajar la consistencia de su arm ball y afinar los yorkers. Nada rebuscado. Solo ejecución perfecta.
Un récord que Pakistán no quería
El contexto hacía el golpe aún más duro. En su T20I número 200, Pakistán buscaba una actuación que se pudiera enmarcar. Encontró, en cambio, un registro que preferiría borrar.
Esos 55 runs superan su anterior peor total completo en el formato: 56 ante New Zealand, también en Dubái, en 2024. La lista negra se alarga: 60 frente a England en Taunton en 2009, 63 contra India en Guangzhou en 2012, 65 ante West Indies en St Andrew's en 2011. Ahora, en la cima de esa tabla, se instala el desplome de Dubái.
Para India, la historia tiene otro tono. El 55 all out se suma a una colección de exhibiciones dominantes frente a su gran rival. Habían ganado nueve de los últimos diez duelos T20I ante Pakistán, con la única mancha en esa racha en la Asia Cup 2022. Este partido encaja a la perfección en esa tendencia: control, confianza y una superioridad que se nota más en el campo que en el papel.
Harmanpreet, una capitana de récord
La jornada también dejó un hito mayúsculo del otro lado. Harmanpreet Kaur dirigió su partido número 150 como capitana en T20I, una cifra que nadie había alcanzado antes, ni en cricket femenino ni masculino. Un registro que habla de longevidad, liderazgo y de la estabilidad de un proyecto que hoy vive de su ataque, pero se sostiene en una figura que ha visto todas las versiones de este equipo.
India llegó al choque con el billete a semifinales ya asegurado tras sus victorias ante Thailand y Hong Kong. Pakistán, que venía de vencer a Thailand, aspiraba a poner un freno a esa inercia. El plan duró 27 runs.
La pregunta ahora no es qué tan duro fue el golpe para Pakistán. Eso lo dice el marcador. La verdadera incógnita es cuánto tardará este equipo en levantarse de un día en el que la historia, en lugar de celebrarlos, los dejó atrapados en su página más incómoda.




