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India y Sri Lanka se enfrentan por el oro en los Asian Games 2026

El calendario marca Día 4 de los Asian Games 2026 en Aichi-Nagoya y, en Nisshin, el foco es uno solo: la final de críquet femenino entre India y Sri Lanka. Es el mismo duelo que decidió la Asia Cup hace apenas unos días. El escenario cambia, el premio también. La pregunta es si el guion repetirá final.

India llega como la referencia absoluta del continente. Defiende título en los Asian Games y no ha mostrado grietas en el torneo: victoria por ocho wickets ante Japan en cuartos y una paliza de 114 carreras frente a Bangladesh en semifinales. Dominio total, sin sobresaltos, con una sensación clara de equipo que sabe que está donde le corresponde.

Sri Lanka, en cambio, ha construido su camino a base de resistencia y aprendizaje. Finalista ya en 2022, el equipo ha vuelto a colarse en el partido decisivo: primero arrolló a Malaysia por 86 carreras en cuartos, luego derribó a Pakistan por ocho wickets en semifinales. No es una invitada sorpresa. Es un bloque que ha crecido, que ya probó el sabor amargo de la derrota ante India en la Asia Cup y que ahora busca revancha con las ideas más claras.

Un déjà vu de la Asia Cup

El 13 de septiembre, India y Sri Lanka se midieron en la final de la women's Asia Cup. El equipo de Harmanpreet Kaur firmó un partido casi perfecto: 183/5 con medio siglos de las dos abridoras, Smriti Mandhana y Shafali Verma, y un cierre demoledor con la pelota. Shree Charani se adueñó del encuentro con cuatro wickets y Sri Lanka se quedó en 111. Diferencia de 72 carreras. Una brecha que, en aquel momento, pareció insalvable.

Ese recuerdo pesa. Para las indias, como confirmación de superioridad. Para las esrilanquesas, como una herida que todavía escuece y que hoy puede convertirse en combustible competitivo. Sri Lanka ya ha vencido a India en el pasado, pero en los últimos años la distancia entre ambas selecciones se ha ampliado. La final de hoy dirá si esa tendencia se consolida o si el ciclo empieza a girar.

El lanzamiento de la moneda y el primer golpe

En Nisshin, el primer detalle estratégico ya cayó del lado indio: India ganó el sorteo y eligió batear primero. Un mensaje directo. Confianza en su orden de bateo, fe en marcar el ritmo desde el inicio y en obligar a Sri Lanka a perseguir el partido, tanto en el marcador como en lo emocional.

Smriti Mandhana y Shafali Verma vuelven a encabezar la alineación. Son las mismas que destrozaron a Sri Lanka en la final continental. Detrás de ellas, Gunalan Kamalini y la capitana Harmanpreet Kaur sostienen un núcleo que combina pegada, experiencia y calma en los momentos calientes. Richa Ghosh, con los guantes, añade seguridad detrás del wicket y capacidad para acelerar al final de la entrada.

En el medio y bajo orden aparecen Bharti Fulmali, Deepti Sharma, Shreyanka Patil, Shree Charani, Nandani Sharma y Kranti Gaud. Un bloque que no solo batea: ofrece opciones variadas con la pelota y profundidad suficiente para absorber cualquier tropiezo temprano.

Sri Lanka, orgullo y revancha

Sri Lanka presenta un once que mezcla jerarquía y hambre. Imesha Dulani abre la lista, pero el nombre que marca el pulso del equipo es Chamari Athapaththu. La capitana es el corazón y la brújula. Si Athapaththu encuentra su ritmo, el partido puede cambiar de tono en cuestión de overs.

Junto a ellas aparecen Hasini Perera y Harshitha Samarawickrama, dos piezas clave para estabilizar la entrada y evitar el colapso que tanto castiga a los equipos ante el ataque indio. Kavisha Dilhari y Hansima Karunaratne aportan equilibrio en el medio orden, mientras que Kaushani Nuthyangana asume el rol de wicketkeeper, con responsabilidad doble: sostener el orden detrás de los stumps y aportar con el bate.

Completan el once Mithali Ayodhya, Kawya Kavindi, Chamudi Praboda y Sugandika Kumari, una unidad que necesitará disciplina táctica y nervios de acero para contener a una India que acostumbra a golpear temprano y fuerte.

El contexto del torneo y el peso del oro

India no solo juega por el prestigio deportivo. Una victoria hoy elevaría el total de medallas del país a siete en estos Asian Games y, sobre todo, aseguraría el primer oro de esta edición. La presión es real, pero este grupo ya ha demostrado que sabe convivir con ella. En cuartos y semis no solo ganó: arrasó.

Pakistan, mientras tanto, ya se ha asegurado su lugar en el podio. El equipo de Fatima Sana se colgó el bronce tras imponerse a Bangladesh con autoridad: 145/8 en 20 overs y una defensa firme que dejó a las bangladesíes en 114/7, para un triunfo por 31 carreras. El tercer peldaño ya tiene dueña. Falta saber quién se queda con el más alto.

Las cartas sobre la mesa

Las plantillas completas confirman la profundidad de ambos conjuntos. India cuenta, además de su once titular, con Renuka Singh Thakur, Arundhati Reddy y Radha Yadav como opciones de impacto, un lujo que pocas selecciones pueden presumir. Sri Lanka, por su parte, tiene en la recámara nombres como Rashmika Sewwandi, Nimasha Meepage, Sanjana Kavindi y Anushka Sanjeewani, recursos que pueden resultar decisivos en un torneo comprimido, donde el cansancio y la presión se acumulan.

El telón ya está levantado. India busca reafirmarse como potencia indiscutible del críquet femenino asiático. Sri Lanka quiere romper el molde, desafiar la lógica y convertir la memoria dolorosa de la Asia Cup en el punto de inflexión de una generación.

El lanzamiento ya está hecho. India batea primero. La cuestión ahora es simple y brutal: ¿será esta final otra demostración de poder indio o el día en que Sri Lanka cambie la historia reciente del críquet femenino en Asia?

India y Sri Lanka se enfrentan por el oro en los Asian Games 2026