logo

India se vengó de Sri Lanka en la final de la Women’s Asia Cup 2026

En Dubái no hubo repetición del guion de 2024. Esta vez, India no solo puso runs en el marcador. Los impuso. Y después los defendió con una serenidad que rozó la superioridad absoluta.

Un año después de ver a Sri Lanka levantar la copa, las “Women in Blue” respondieron con una final casi perfecta: 183/5 en 20 overs y un inicio demoledor con la bola que dejó a Chamari Athapaththu y compañía contra las cuerdas desde el primer over de la persecución.

Mandhana y Shafali, una apertura de final

Todo empezó con una decisión clara en el sorteo: bat primero. Harmanpreet Kaur no dudó. Quería runs en el tablero en un partido grande. Sus abridoras entendieron el mensaje al instante.

Smriti Mandhana marcó el tono desde la primera over, guiando a Mithali Ayodhya por backward point para el primer cuatro de la noche. Tres dots seguidos a Shafali Verma pudieron sugerir un arranque prudente, pero fue solo la calma antes del vendaval.

En la segunda over, Kavisha Dilhari entró y Shafali se soltó. Un golpe de puño hacia atrás por covers, otro slog sweep por mid‑wicket: dos límites seguidos y el freno de mano quitado. El marcador pasó de 5/0 a 18/0 y la final tomó un color inequívocamente azul.

El verdadero cambio de ritmo llegó con la entrada de Chamari Athapaththu al ataque en el quinto over. Mala idea ante una Shafali encendida. La abridora la recibió con cuatro, luego levantó el primer seis de la noche por encima de long on y siguió castigando: otro gran golpe, confirmado como seis tras la revisión, la dejó cerca de su enésimo medio siglo en este formato. En un abrir y cerrar de ojos, India estaba en 55/0 al final del quinto over.

Sri Lanka ya sufría otro golpe: Vishmi Gunaratne, clave en la alineación, se torció el tobillo durante ese pasaje y tuvo que salir en camilla. Un símbolo de lo que estaba ocurriendo: el plan de Chamari se desmoronaba por todos los frentes.

Un PowerPlay de final, no de fase de grupos

India cerró el PowerPlay en 57/0, un inicio sólido, pero lo mejor estaba por llegar. Shafali siguió castigando a la joven Chamudi Praboda con dos fours más, uno inside‑out por encima del campo y otro entre deep mid‑wicket y square leg, para colocarse en 47. Poco después, llegó el momento de la marca personal: con otro golpe limpio alcanzó su 21º medio siglo en T20I, el tercero en esta edición de la Asia Cup. Oportunidad grande, respuesta grande.

Smriti no se quedó atrás. Encontró el ritmo contra Chamudi y Dilhari, barriendo con elegancia y luego soltando un seis monumental para completar la sensación de dominio. Cuando India alcanzó los 98/0 en el décimo over, la final parecía un monólogo.

El centenar cayó sin sobresaltos y, con él, el cincuenta de Mandhana, rematado con un cuatro detrás de square. India 113/0 en 11 overs, las dos abridoras bien asentadas y Sri Lanka sin respuestas.

El golpe de Sri Lanka: dos wickets, pero tarde

Con 121/0 en 12 overs, Sri Lanka necesitaba algo especial. Lo encontró, parcialmente, a través de Chamari Athapaththu. Tras una primera over castigada, la capitana volvió y, aunque el wicket no llegó directamente de su brazo, sí de la presión generada.

Primero cayó Shafali, que no aparece detallada en el tramo final de la narración pero sí se sabe que dejó la escena antes del cierre. Luego llegó el momento que cambió la inercia del innings: un error de comunicación entre Mandhana y Harmanpreet. Un corte de la capitana a point, un amago de single que no existía y Smriti, en plena forma con 59 de 39 bolas, sacrificándose para salvar a su capitana. Run out y, de golpe, las dos abridoras fuera del campo y Sri Lanka respirando.

La entrada de Richa Ghosh devolvió algo de filo al bateo indio. Un heave enorme a deep mid‑wicket para seis, un cuatro por el off side y una serie de golpes agresivos mantuvieron el run rate vivo. Harmanpreet, mientras tanto, trabajaba los huecos, más pragmática que explosiva.

El cierre de Sri Lanka fue digno de una final. Chamari volvió a golpear, esta vez con la bola y con ayuda de su campo: Richa, que había empezado a acelerar, cayó con un tiro agresivo hacia extra‑cover, atrapada por Kavisha Dilhari, que acompañó el wicket con un envío encendido. Poco después, Mithali Ayodhya firmó un over clave: primero forzó el error de Harmanpreet, que fue cazada en deep mid‑wicket por 14 de 14, y en la misma over participó en el run out de Deepti Sharma, sorprendida en el intento de dos.

De 163/3 a 167/5 en un suspiro. Sri Lanka, por fin, cerraba puertas.

Kamalini y Bharti rematan el trabajo

Cuando el innings amenazaba con desinflarse, aparecieron los nombres nuevos. Gunalan Kamalini, incluida en el XI en lugar de Pratika Rawal, mostró temple de veterana en el último over frente a Sugandika Kumari. Un látigo por deep mid‑wicket para dos, otra carrera trabajada y, sobre todo, la capacidad de mantener la calma.

Bharti Fulmali, por su parte, no encontró el gran golpe, pero sí la forma de mantener la rotación del strike. Un inside edge afortunado proporcionó un cuatro muy necesario. Y, en la última bola, India encontró el cierre que buscaba: un seis que elevó el total hasta 183/5. En una final continental, en Dubái, contra una Sri Lanka que ya sabía lo que era ganarles un título, era un total de peso.

Kranti enciende la defensa

Con 183 en el tablero, India necesitaba un inicio disciplinado con la bola. Kranti Gaud fue más allá: fue feroz. Primera bola del chase, Imesha Dulani se agacha y la manda por fine leg para cuatro. La respuesta de la pacer fue inmediata. Repitió la zona, repitió la velocidad, pero ganó el duelo: Dulani buscó de nuevo el scoop, esta vez se quedó sin ángulo y vio su leg stump volar. Kranti celebró con un send‑off intenso, tanto que la duda sobre un posible demerit point quedó flotando en el aire. Poco le importó en ese momento: India tenía el primer golpe.

Nandani Sharma tomó el relevo y mantuvo la soga corta. Solo un cuatro de Vishmi Gunaratne, que regresaba tras el susto en el tobillo, rompió la secuencia de dots. Kranti, por su parte, siguió controlando a Chamari, bien contenida por una joven Kamalini muy atenta en el campo, salvando un disparo a quemarropa en cover.

Al final del cuarto over, Sri Lanka apenas había alcanzado 21/1. El contraste con el arranque indio era evidente.

Chamari responde, pero aparece Deepti

Como capitana y como estrella, Chamari Athapaththu tenía que responder. Y lo hizo. Ante Nandani, levantó por fin la bola por encima de covers para su primer cuatro. Frente a Shafali, ya con la india probando suerte con la bola tras su cincuenta, encontró el espacio para un seis plano y largo sobre square leg y, poco después, un cuatro por encima de mid‑on. Era la Chamari de siempre: agresiva, frontal, dispuesta a cambiar el guion a base de fuerza.

Vishmi le dio soporte, con un golpe elegante a la outswinger de Nandani por backward point para cuatro y alguna innovación como el reverse sweep frente a Sugandika en el otro lado del partido, antes de su lesión. Pero la escalada era lenta. Al final del sexto over, Sri Lanka estaba en 38/1. En el séptimo y octavo, Gunaratne y Chamari añadieron toques de calidad —un reverse sweep de Vishmi para cuatro, un outside edge grueso de Chamari que se fue a la valla por third—, pero el required run rate seguía subiendo.

El partido cambió definitivamente cuando Harmanpreet recurrió a Deepti Sharma.

En su primera over, la off‑spinner fue económica. En la segunda, fue letal. Con Sri Lanka en 63/1 tras 10 overs, aún con una rendija de esperanza gracias al 36 de 32 bolas de Chamari, Deepti la engañó con vuelo y ritmo. Athapaththu salió del crease buscando otro gran golpe, se quedó a medio camino, falló el swing y Richa Ghosh no perdonó: bola firme en las manos, stumping limpio y el wicket más grande de la noche para India.

La capitana se marchó con 36. Con ella se fue, prácticamente, la resistencia de Sri Lanka.

En la misma over, Deepti volvió a golpear. Vishmi, que había coqueteado varias veces con el sweep, insistió. Esta vez, su leg stump quedó expuesto. La bola entró perfecta, se llevó el palo y con él una de las últimas columnas que sostenían la persecución. De 63/1 a 63/3 en cuestión de bolas. El marcador lo decía todo. También los rostros en el banquillo de Sri Lanka.

India aprieta el nudo

Con Harshitha Samarawickrama en el crease y Nilakshi Silva intentando construir algo desde el otro lado, India se dedicó a asfixiar. Shafali volvió al ataque para completar una actuación de finalista total: runs arriba, overs de calidad abajo. Nandani siguió sumando dots; Kranti, desde el otro extremo, mantuvo la intensidad.

Harshitha intentó recurrir al reverse sweep. Encontró algún single, algún respiro, pero nada que pareciera un contraataque real. Nilakshi rascó un par de carreras con un inside edge, algún golpe a deep cover, pero India ya jugaba con el marcador, con el tiempo y con la presión.

Al llegar al duodécimo over, Sri Lanka apenas alcanzaba 69/3. La comparación con el 113/0 de India en el mismo punto del innings ilustraba la diferencia entre ambos equipos. Una final que en 2024 había sido un pulso igualado se convertía ahora en un examen de jerarquía. Y India lo estaba aprobando con nota.

Un título que cambia el relato

No hay cifras oficiales de wickets y margen final en el texto disponible, pero el relato es claro: India construyó un total de 183/5 con una apertura dominante de Smriti Mandhana y Shafali Verma, encontró aportes clave de Richa Ghosh, Harmanpreet Kaur, Deepti Sharma, Bharti Fulmali y la debutante de final, Gunalan Kamalini, y después desmontó la persecución de Sri Lanka con un arranque encendido de Kranti Gaud y un hechizo decisivo de Deepti.

Para Sri Lanka, queda el brillo de algunos momentos de Chamari Athapaththu y el coraje de Vishmi Gunaratne, que incluso volvió tras una lesión de tobillo sufrida en la propia final. Pero esta vez no hubo remontada, ni cierre triunfal, ni repetición de 2024.

India no solo recupera la Women’s Asia Cup. Recupera, sobre todo, la sensación de mando en la región. Con abridoras que castigan, una capitana que arriesga en el sorteo y un bloque de jóvenes —Kranti, Nandani, Kamalini— respondiendo en un escenario grande, la pregunta ya no es si este equipo está listo para las noches grandes.

La verdadera cuestión es: ¿quién va a frenarlas cuando lleguen los próximos torneos globales?