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Inglaterra asegura la serie ante Pakistán con un Robinson impresionante

Lord's volvió a ser territorio inglés. Bajo un cielo pesado, con la bola moviéndose como si tuviera vida propia, Inglaterra pasó por encima de Pakistán por segunda vez consecutiva y cerró la serie con un partido de margen. Victoria por 194 carreras, 2-0 en el global y la sensación de que el tercer Test en Edgbaston puede convertirse en un trámite rumbo al 3-0.

Marcador: Inglaterra 290 y 208; Pakistán 110 y 194.

El guion, familiar. Ataque inglés implacable, bateo pakistaní superado desde el primer día y un protagonista que se ha adueñado del verano: Ollie Robinson.

Robinson, el verano de su vida

Robinson firmó en Lord's otro día de esos que marcan carreras. Terminó con 4-24 en la segunda entrada para unas cifras de 8-35 en el partido, prolongando un regreso a la selección que ya roza lo descomunal: 23 wickets en tres Tests a una media de ocho carreras.

Sin velocidad intimidante, sin estridencias. Robinson ataca stumps y pads sin descanso, centímetro a centímetro, bola a bola. El guardameta a menudo subido a los stumps, la pelota haciendo lo que él quiere. En un cricket moderno donde la bola que se mueve convierte cada turno de bateo en una prueba de supervivencia, el seamer de Sussex parece hecho a medida.

En Lord's volvió a asociarse con un Jofra Archer de alta velocidad para formar una nueva bola brillante tan contrastada como efectiva. Robinson ya había eliminado a Azan Awais y Abdullah Shafique cuando Archer sacó del medio al capitán Babar Azam con un bouncer de 89 mph que dejó claro quién mandaba.

Pakistán tenía por delante un objetivo irreal: 389 para ganar, récord en Lord's. El reto verdadero era otro: sobrevivir hasta el quinto día. Con su mejor total de la serie en 171, el listón estaba bajo. Y cayó aún más cuando Robinson, en su tercer over, se llevó dos wickets y redujo a los visitantes a 14-3. Con el tiempo perdido por la lluvia, el Test ni siquiera llegó a los tres días completos de juego.

Shakeel resiste, pero Inglaterra no afloja

Solo Saud Shakeel se negó a aceptar el guion. El zurdo firmó un 97 de enorme carácter, técnica y coraje, en una superficie con rebote traicionero y bajo una lluvia constante de bouncers de Archer y Josh Tongue. Se llevó golpes en el casco, aguantó, y cuando Tongue apostó por un plan sostenido de pelotas cortas, respondió con dos seis seguidos y un pull a la valla para pasar de golpe a 96.

Por un momento, Pakistán pareció encontrar una rendija. Shakeel y Shan Masood construyeron una asociación de 97 carreras que obligó a Joe Root a buscar soluciones alternativas. Dan Lawrence incluso lanzó dos overs de off-spin. La calma pakistaní, sin embargo, duró lo que tardó Root en volver a llamar a Robinson.

El seamer regresó y cambió el tono del día. Masood cayó lbw tras revisión; Muhammad Rizwan, también leg before intentando un golpe expansivo. El empuje de Shakeel mantenía el marcador digno, pero el margen de error era mínimo. En el siguiente cambio, Tongue mantuvo el plan: más bouncers. Shakeel, a cuatro carreras del centenar, se preparó para el golpe que debía coronar su entrada. Esta vez, la pelota voló hacia Harry Brook en la frontera de long leg. Adiós a la centena, adiós a las últimas dudas sobre el resultado.

Tongue cerró con 3-46, Archer con 2-73. Pakistán, 194 all out. Cuatro entradas en la serie, ni una sola vez por encima de 200. Demasiado poco para competir.

Una serie dominada… y un verano que cambia el panorama

El triunfo en Lord's replica casi punto por punto lo ocurrido en Headingley. Inglaterra domina, Pakistán persigue. El ataque inglés, reconstruido a toda prisa tras la retirada de Ben Stokes del formato largo, muestra un potencial que invita al optimismo.

En la parte alta del orden, Jordan Cox y Dan Lawrence volvieron a responder con medio centenar cada uno en esta segunda prueba —61 para Cox, 54 para Lawrence—, enviando un mensaje claro: hay material para construir. Emilio Gay, en cambio, sigue necesitando una gran entrada que afiance su sitio como opener.

El contexto tampoco ayudó a Pakistán. El clima húmedo convirtió la superficie de Lord's en un aliado feroz para los seamers, mucho más que la criticada pista del Test ante New Zealand en junio. Con movimiento exagerado todo el tiempo, un equipo acostumbrado a brillar con la bola que gira se vio expuesto. Como tantas veces le ocurre a Inglaterra lejos de casa frente al spin, Pakistán se vio reducido por el swing y el seam en condiciones inglesas puras.

En medio del vendaval inglés, dos nombres pakistaníes merecen mención aparte: Muhammad Abbas y Saud Shakeel. Abbas, a sus 36 años, por fin inscribió su nombre en el tablero de honor de Lord's tras quedarse a las puertas en tres ocasiones anteriores. Inglaterra reanudó su segunda entrada en 177-7 y Abbas remató la faena con precisión quirúrgica: Lawrence, bowled por una pelota que se metió; Robinson, cazado detrás. Cifras finales de 5-57, brazo alzado y dedo señalando al cielo en una celebración que decía tanto de alivio como de orgullo.

Un Test marcado también por el ruido exterior

Lo ocurrido con la pelota no fue lo único que marcó el partido. La previa quedó empañada por la polémica en torno a Brydon Carse. Y el primer día, el Pakistan Cricket Board llegó a amenazar con abandonar el Test y el resto de la gira tras una entrevista emitida por Sky con los hijos del ex capitán y ex Primer Ministro Imran Khan.

En medio de ese ruido, el equipo de Root respondió con una claridad que contrasta con el caos exterior. Dos victorias contundentes, serie asegurada y el primer triunfo en una serie desde 2024. El capitán, en su segunda etapa al mando, ha cerrado la discusión antes de tiempo.

Queda Edgbaston, desde el miércoles 9 de septiembre. Pakistán busca aire, orgullo y, al menos, una actuación completa. Inglaterra, con Robinson al frente de un ataque en plena ebullición, huele el 3-0. La cuestión ya no es si puede lograrlo, sino quién se atreverá a frenarlo.