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James Maddison regresa a la acción y Tottenham respira

James Maddison vuelve a sonreír. Y Tottenham respira.

El internacional inglés ha vivido un calvario físico desde que regresó de su grave lesión de ligamento cruzado anterior a finales de la pasada temporada. Cuando empezaba a recuperar ritmo, una fractura de hombro en septiembre lo devolvió al dique seco. Demasiado castigo para un futbolista que vive del toque, la confianza y la continuidad.

Por eso su gol ante Coventry, en su primera titularidad oficial desde mayo de 2025, sonó a liberación. Era el primer paso. El segundo llegó en Stamford Bridge, donde recibió una titularidad inesperada en una noche grande para los Spurs, que firmaron una de esas victorias que se recuerdan en el vestuario durante meses.

Allí saltó la alarma. Maddison fue sustituido pronto en el oeste de Londres y el gesto preocupado en el banquillo disparó las dudas. ¿Otra vez? ¿Otro frenazo cuando por fin encadenaba minutos?

Roberto De Zerbi se encargó de enfriar el miedo.

El técnico italiano explicó que el golpe del ex del Leicester no reviste la gravedad que se temía en un primer momento y despejó el horizonte inmediato: Maddison está listo para entrar en la convocatoria. No ha trabajado al mismo ritmo que el resto durante la semana, pero el entrenador no dudó en subrayar su peso en el proyecto: es un futbolista especial, con características únicas dentro del plantel.

No es el único caso que De Zerbi maneja con pinzas. Destiny Udogie también vuelve a estar disponible, aunque el propio entrenador reconoció que su compatriota se ha convertido en un quebradero de cabeza por la falta de continuidad en los entrenamientos. Tras el duelo ante Manchester United estuvo un largo periodo sin trabajar con el grupo, y su gestión exige prudencia.

El mensaje desde el cuerpo técnico es claro: esta temporada se está priorizando la salud de la plantilla. De Zerbi insiste en que el club cuenta con un gran equipo médico y que cada decisión se toma jugador a jugador, momento a momento, sin forzar más allá de lo razonable.

Las bajas, eso sí, siguen marcando la pizarra. Lucas Bergvall continúa fuera por la lesión de rodilla sufrida en el 1-1 ante Manchester United. Savio arrastra un problema muscular que aún necesita cuidados. Y Mykhailo Mudryk no juega desde comienzos de septiembre por un problema de tobillo que se ha alargado más de lo previsto.

Con este parte médico, Tottenham se prepara para recibir a un Crystal Palace que vive en tierra de nadie… tirando a abajo. Desde la llegada de Pierre Sage en verano, en sustitución de Oliver Glasner, las Águilas no han encontrado una línea clara. Dos victorias en toda la temporada, 17.º puesto en la tabla y una racha liguera que se ha ido pudriendo con el paso de las semanas.

Su último triunfo en Premier se remonta al 3-1 ante el Nottingham Forest de Glasner a comienzos de octubre. Desde entonces, dudas, tropiezos y la sensación de que el equipo se ha quedado sin colmillo.

El escenario, por tanto, es nítido: Tottenham encara el duelo del sábado con la obligación de aprovechar el momento anímico tras el golpe sobre la mesa en Stamford Bridge y con la buena noticia de recuperar a piezas clave. Palace llega herido, sin ritmo ganador y con la clasificación mirándolo de reojo.

Maddison y Udogie están de vuelta. La cuestión ahora es cuántos minutos podrán ofrecer… y si será suficiente para que los Spurs conviertan la oportunidad en un nuevo paso adelante en su temporada.