Kayode: de la Juventus a la Premier y un debut soñado con Italia
Michael Kayode habla con la serenidad de quien ya ha pasado por golpes duros, pero también con la chispa de quien siente que todo está empezando. A los 23 años, el lateral de la selección italiana vive días que no olvidará jamás: debut absoluto con la Nazionale, titularidad inesperada, gol ante Turkiye y un presente sólido en el Brentford.
Todo en apenas unos meses. Todo después de haber escuchado, siendo un niño, que en la Juventus ya no contaban con él.
Un debut con Italia para enmarcar
Kayode se estrenó con la absoluta de Italia en el último parón de selecciones y no lo hizo de puntillas: fue titular ante Turkiye y marcó en su primer partido. Nada de minutos simbólicos, nada de premio de consolación.
“Honestamente, me habría bastado entrar en el último minuto para debutar”, confesó en Sky Sport Italia. La historia cambió en el momento en que Roberto Mancini le dio la alineación. El seleccionador no solo le abrió la puerta, le entregó la banda desde el inicio. “El míster mostró una fe enorme en mí al ponerme de titular contra Turkiye. Luego las cosas salieron incluso mejor de lo que podía imaginar. Es un partido que nunca olvidaré. Representar a tu país es lo más maravilloso que hay”.
En Bursa, con la camiseta azzurra y un gol en el estreno, Kayode dejó de ser simplemente “una promesa del Brentford” para convertirse en una opción real para el futuro de Italia.
El salto a la Premier y un Brentford que mira hacia arriba
El defensor aterrizó en el Brentford en enero de 2025, cedido desde la Fiorentina. El impacto fue tal que el club inglés no dudó en quedarse con él: 18 millones de euros el verano siguiente para asegurar su fichaje definitivo.
Esta temporada suma un gol en ocho partidos en todas las competiciones y, sobre todo, forma parte de un equipo que se ha colado en la zona noble de la tabla: sexto en la Premier League, a solo tres puntos del cuarto, el Chelsea. Para un club como el Brentford, no es un detalle menor.
“Creo que es un inicio fantástico”, admite. No suena a euforia vacía. Suena a vestuario que sabe de dónde viene. “Hemos trabajado increíblemente duro desde el comienzo de la temporada para llegar a este nivel y estamos muy contentos con lo que estamos haciendo. No nos marcamos objetivos: vamos partido a partido”.
El cambio en el banquillo tampoco les pilló a contrapié. Kayode conocía bien la casa. “Tuve la suerte de trabajar con Thomas Frank durante seis meses cuando llegué, y Keith Andrews formaba parte de su cuerpo técnico como entrenador responsable de las jugadas a balón parado. Así que ya lo conocíamos muy bien”. Cuando Andrews fue promovido a primer entrenador, el grupo no necesitó traducción. “Cuando lo nombraron míster, todos estábamos encantados y la transición fue muy sencilla para todo el club”.
La temporada pasada se quedaron a un solo punto de Europa. Una herida que todavía escuece. “Obviamente no esperábamos hacer una campaña de liga tan fantástica el año pasado. Es una pena habernos quedado fuera de Europa por un punto. Pero hemos empezado este año de forma brillante; nos estamos consolidando y creo que podemos lograr grandes cosas”.
No hay promesas grandilocuentes. Hay una certeza: el Brentford ya no se ve a sí mismo como un invitado de paso.
La cicatriz de Juventus y la sonrisa como respuesta
La historia de Kayode con el fútbol de élite no comenzó en Inglaterra, ni en Florencia. Comenzó en la cantera de la Juventus. Y terminó, de golpe, cuando el club decidió prescindir de él.
“Fue duro, claro, muy duro. Pero rendirme, no, nunca”, recuerda. Tenía 14 años cuando se marchó de la Juventus. Demasiado joven para bajar los brazos, demasiado orgulloso para aceptar que aquello era un punto final. “Después de todo, tenía 14 años cuando me fui: habría sido una locura dejarlo. Pero obviamente hubo momentos tristes y difíciles”.
La clave, según él, estuvo en casa. “Mis padres siempre me han enseñado que, pase lo que pase, sea algo terrible o algo maravilloso, siempre hay que sonreír y mantenerse positivo en la vida”. Ese código interno explica mucho del jugador que se ve hoy: intenso, competitivo, pero con una calma sorprendente cuando habla de tropiezos.
La Fiorentina le dio la oportunidad de debutar en la Serie A en 2024. Desde allí se abrió la puerta de la Premier y, más tarde, la de la selección italiana. El camino no fue recto, pero sí constante.
Sin club favorito, pero fascinado por la vieja Serie A
Kayode creció viendo fútbol italiano, pero sin colgar una sola bufanda en su habitación. “Nunca apoyé a un equipo en particular; nunca me centré solo en uno”, admite. Lo que sí tenía claro era el nivel del campeonato en el que soñaba jugar.
“La Serie A estaba a un nivel increíble, sobre todo cuando era pequeño. Ver a Juve, Milan, Inter y Roma era espectacular”. No hay nostalgia impostada, hay admiración genuina por una época que lo marcó como aficionado y como futuro profesional.
Hoy, su presente está lejos de Turín, Milán o Roma. Está en Londres, con el escudo del Brentford en el pecho y la camiseta de Italia como recompensa a su crecimiento.
Ídolos de otro tiempo y un coloso actual
Cuando le preguntan por los jugadores con los que habría soñado compartir vestuario, Kayode viaja directamente a la élite absoluta de la historia del juego: “Ronaldo, el fenómeno, Maradona y Maldini”. Un delantero imposible de frenar, un genio eterno y un defensa que redefinió la elegancia. Tres nombres que explican también su visión del fútbol: potencia, talento y clase.
En la Premier, en cambio, mira al presente más feroz. Para él, el mejor jugador del campeonato ahora mismo es Erling Haaland. Un juicio sencillo, sin rodeos, como si fuera una evidencia.
Kayode ya no es el niño al que Juventus dejó ir. Es el internacional italiano que marca en su debut, el lateral de un Brentford que amenaza con irrumpir en Europa y el futbolista que se permite soñar en grande sin olvidar de dónde viene.
La pregunta, a estas alturas, ya no es si llegará. Es hasta dónde puede llevarle esa mezcla de resiliencia, talento y una sonrisa que, por lo visto, ni las derrotas ni los descartes han conseguido borrar.




