Kishan y Sooryavanshi: La nueva era de East Zone
En Nueva Delhi, la Duleep Trophy 2026/27 dejó una imagen que va más allá del trofeo. En el centro, Ishan Kishan, capitán de East Zone. A su lado, con apenas 15 años, su vicecapitán, Vaibhav Sooryavanshi. Uno con más de 350 carreras en la final, incluido un 270 descomunal. El otro, todavía en el colegio… y ya metido en una conversación de líderes.
East Zone se llevó el título ante South Zone, pero el eco del partido no fue solo el marcador. Fue la química entre el capitán estrella y el adolescente que, si uno escucha a Kishan, ya empieza a oler a futuro jefe.
Un 270 que cambió la final
Kishan jugó una final de esas que se quedan en los archivos. Más de 350 carreras entre las dos entradas, un 270 en la primera que partió el encuentro en dos y le valió el premio al Jugador del Partido. Golpes limpios, ritmo alto, control absoluto. Según su propio vicecapitán, ahí se torció todo para el rival.
Sooryavanshi lo resumió sin adornos al hablar del ambiente en el vestuario y del impacto de su capitán: dijo que la forma en que Kishan bateó en la final fue “increíble” y que “el partido cambió desde ahí”. Para un chico de 15 años, que ya ha visto bastante cricket, no hizo falta añadir mucho más. Para él, jugar bajo la capitanía de Kishan fue “muy divertido” y una experiencia que suena a punto de partida.
La broma del DRS que desató las risas
Entre celebración y celebración, los dos se prestaron a una charla distendida para las redes sociales de la BCCI. Ahí apareció otro hilo que explica por qué este East Zone funcionó tan bien: se toman el juego muy en serio, pero no a sí mismos.
Kishan, sonriendo, acusó en tono de broma a su joven vicecapitán de quedarse con todo el mérito por las decisiones de DRS durante la final. Contó que, aunque él estaba listo para pedir las revisiones, Sooryavanshi se adelantaba con una seguridad absoluta, se acercaba y se adueñaba del momento. En la mente del capitán, el guion era claro: internet se iba a volver loco con el nombre de Vaibhav.
El propio Sooryavanshi no tardó en devolverle el golpe. Le recordó, también entre risas, quién tomaba las revisiones cuando el equipo salía del campo. Un intercambio rápido, natural, que retrata algo más profundo: un vestuario suelto, con jerarquías claras pero sin rigideces.
“Futuro capitán, quizá”
Entre chistes, Kishan dejó una frase que pesa más que cualquier broma. Admitió que, sí, esas decisiones también eran de Vaibhav. Y lanzó la idea: “futuro capitán, quizá”. No fue un cumplido vacío. Lo acompañó con una descripción que cualquier entrenador firmaría.
Para Kishan, lo que hace especial al adolescente no es solo el talento. Es cómo cuida a todos dentro del equipo, “ya sea un jugador junior o senior”. En un momento, incluso se corrigió a sí mismo al hablar de él como “junior”, para dejar claro que, por carácter, ya no lo ve como un simple chico que empieza.
El deseo del capitán sonó a predicción: espera que Sooryavanshi sea “más peligroso” de lo que ya es hoy y que esta final no sea “ni la primera ni la última” de este nivel, sino el inicio de una serie de actuaciones al mismo ritmo.
Un vestuario que disfruta… y gana
Sooryavanshi, por su parte, dibujó el otro lado del cuadro: el de un grupo que se divierte. Contó que la manera en que el equipo se comportó fuera del campo y cómo disfrutó dentro fue “muy divertida”. Esa mezcla de ligereza y competitividad suele ser la marca de los campeones en torneos largos y exigentes como la Duleep Trophy.
Kishan cerró el intercambio con una idea sencilla, pero repetida por los equipos que mandan: lo más importante es disfrutar. Matizó, entre risas, que el resultado “sí está en sus manos ahora mismo”, pero insistió en que el disfrute colectivo es la base.
East Zone ya tiene el trofeo en la vitrina. Kishan, un 270 para enmarcar y un premio a mejor jugador de la final. Y en un rincón del vestuario, un chico de 15 años que ya discute de DRS con su capitán y al que muchos, empezando por el propio líder del equipo, ya miran como algo más que una promesa.
La Duleep Trophy se marcha, pero la pregunta queda flotando: ¿cuánto tardará en ver el cricket indio a Vaibhav Sooryavanshi llevar, de verdad, el brazalete de capitán?




