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Lammonby enciende la reacción de Somerset en la carrera por el título

En el County Ground de Hove, en un día dos denso, cambiante y lleno de matices, Somerset encontró por fin la chispa que necesitaba. Se llama Tom Lammonby, es zurdo, abridor, y firmó su mejor entrada de la temporada justo cuando el desafío por el título de la County Championship amenazaba con deshilacharse.

Somerset cerró la jornada en 167-2, con Lammonby invicto en 74 carreras de 143 bolas, y una ventaja de 119 sobre Sussex después de haber ido por detrás en la primera entrada.

De la presión al control

La mañana había empezado cuesta arriba para Somerset. Sussex, que arrancó el día en buena posición, estiró su total hasta 250 gracias a un último wicket que dolió: una asociación de 40 carreras entre John Simpson y Jaydev Unadkat. De ir por delante, Somerset se vio de repente 48 por detrás en el cambio de entrada.

Simpson, con un 64* lleno de oficio, y Unadkat, con solo dos golpes pero ambos enviados por encima de la cuerda por el lado de las piernas, exprimieron cada error del rival. Sussex se llevó además un valioso punto de bonificación por bateo que puede pesar mucho al final de la temporada. Somerset necesitaba una respuesta inmediata.

La encontró en el turno de bateo. Lammonby, que llegaba al partido con un promedio modesto de 28 en un verano gris para él, se plantó en el crease como si el contexto no existiera. Sólido, sereno, sin ofrecer una sola opción clara al rival. A su lado, Josh Thomas aprovechó también las mejores condiciones de bateo y juntos levantaron 92 carreras por el primer wicket que cambiaron el tono de la tarde.

Sussex deja escapar la iniciativa

Sussex también tiene sus propias aspiraciones al título, aunque más lejanas. Y quizás por eso el giro de la jornada duele todavía más. Porque el partido, durante un buen tramo, fue suyo.

Con Tom Clark desatado, anotando prácticamente a un run a ball, el marcador de Sussex se plantó en 149-2 y olía a ventaja grande. Clark, zurdo, fluido, mandón, parecía encaminado a una entrada que podía romper el encuentro. Llegó a 85, pero entonces todo se desmoronó.

Clark lanzó el impulso por la borda con un error técnico y mental: se quedó clavado de pies y soltó un golpe a una bola de longitud de Craig Overton que terminó en slip. Un regalo. A partir de ahí, el colapso: siete wickets por solo 61 carreras en 29 overs. De dominio a descontrol.

No fue el único en contribuir a su propia caída. James Coles intentó un golpe agresivo hacia el lado de las piernas ante Lewis Gregory, pero solo consiguió un grueso inside edge que devolvió la pelota a sus stumps. Varios bateadores de Sussex se fueron con la sensación de haber regalado su wicket, aunque los seamers de Somerset también ajustaron: un poco más plenos, un poco más incisivos.

Overton, protagonista… con luces y sombras

Craig Overton terminó con 4-66, una línea de cifras que cuenta solo parte de la historia. Además de Clark, deshizo la asociación de 92 carreras entre Charlie Tear y el propio Clark al despedir al joven wicketkeeper por 34 con una pelota que se le metió y enderezó justo lo suficiente.

Tras el descanso, Overton volvió al ataque y en apenas tres entregas se llevó a Jack Carson y Henry Crocombe, hundiendo aún más la entrada de Sussex. Parecía intocable con la bola en la mano.

Pero su día no fue perfecto. En slip dejó caer a Tear cuando solo llevaba 10 y a Simpson en 14. Ese segundo error, en particular, todavía puede doler: Simpson se aferró a la entrada, castigó cualquier bola suelta y llevó su marcador hasta 64* mientras protegía a Unadkat con oficio de veterano. Incluso hubo un tercer fallo en el campo: Migael Pretorius dejó escapar a Simpson en 56 en mid-off. Cada vida extra añadió frustración a Somerset.

Al final, la resistencia terminó con un clásico de Jack Leach: Unadkat falló un sweep y el spinner cerró la entrada. Da la sensación de que Leach puede tener un papel mucho más decisivo cuando llegue el turno de Sussex de perseguir en la cuarta entrada, si el tiempo lo permite.

Lammonby marca el ritmo, Sussex se queda sin mordiente

Con el déficit de 48 en la mochila, Somerset necesitaba algo más que un inicio seguro; necesitaba un mensaje. Lammonby lo escribió golpe a golpe. Compacto en defensa, selectivo en el ataque, sin riesgos innecesarios. Fue una entrada “sin chances”, limpia, de jugador que entiende el momento de la temporada.

Thomas lo acompañó con madurez hasta que, en el over 23, llegó el primer respiro para Sussex. El capitán Tom Haines había rotado a sus tres rápidos buscando respuestas, sin demasiada recompensa, hasta que Sean Hunt cambió al extremo del mar. Desde allí encontró el extra bounce que necesitaba: Thomas, sorprendido por la altura, tocó la bola y Tear se lanzó en slip para una gran captura baja. Se rompía la apertura en 92, pero no el control de Somerset.

Archie Vaughan, siguiente en la lista, añadió 49 importantes junto a Lammonby antes de caer intentando un drive ante Unadkat. Dentro edge, atrapado detrás. Un golpe que dio algo de oxígeno a Sussex, pero no cambió la tendencia: Henry Nicholls entró, se asentó y junto a Lammonby navegó sin sobresaltos los últimos 10 overs del día.

Un partido atrapado entre la ambición y el cielo

Al cierre de la segunda jornada, Somerset manda en el marcador y en la narrativa. De ir por detrás a construir una ventaja de 119 con ocho wickets aún en mano, el equipo ha recuperado de golpe su candidatura al título. Lammonby, con la posibilidad de agrandar todavía más su 74* el sábado, se ha colocado en el centro de esa historia.

Sussex, por su parte, se marchó al vestuario con la sensación de oportunidad perdida. Con 149-2 y Clark dominando, el partido pedía un golpe de autoridad que nunca llegó. En lugar de eso, un colapso, un último wicket que maquilló el total hasta 250 y una segunda entrada rival que se le ha ido de las manos.

Queda el gran invitado incómodo: el pronóstico meteorológico. La previsión para el día tres es pobre y amenaza con recortar el tiempo disponible para que cualquiera de los dos fuerce una victoria. Somerset ha hecho lo que tenía que hacer: volver a la pelea. Sussex aún tiene margen para responder.

La cuestión es si la lluvia permitirá que alguien termine de contar la historia de este partido… o si el cielo decidirá congelar la tabla tal y como está.