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Leeds mira hacia arriba: Gudmundsson busca revancha ante Sunderland

Leeds respira diferente este curso. Siete jornadas, una sola derrota y una sensación clara en el vestuario: este equipo ya no se conforma con sobrevivir. Gabriel Gudmundsson, uno de los termómetros físicos del conjunto de Daniel Farke, lo resume con dos palabras que suenan a aviso para el resto de la Premier League: “confiados” y “fuertes físicamente”.

El lateral izquierdo sueco de 27 años arrancó la temporada desde la grada, frenado por una lesión en el isquiotibial que le dejó fuera de los dos primeros partidos. Ahora, con ritmo de competición y minutos también en el parón internacional, habla como un futbolista que siente que ha recuperado su mejor versión.

“Me siento bien”, explicó en declaraciones a BBC Radio Leeds. Recuperó sensaciones durante la ventana de selecciones, encadenó partidos y hoy ya se ve dentro de la dinámica con naturalidad. Lo que transmite no es solo alivio personal, sino la convicción de que el bloque ha dado un paso adelante: “No solo yo, el equipo viene haciendo buenas actuaciones. Se trata de construir a partir de eso”.

Expectativas que han cambiado

La clasificación lo confirma. Leeds es séptimo tras siete jornadas, instalado en una zona que hace un año sonaba a sueño lejano para un recién ascendido. La permanencia y el 14º puesto de la pasada campaña cambiaron el relato. Ahora, cada salida al campo llega acompañada de una mochila de exigencia nueva.

“Las expectativas desde la temporada pasada hasta esta son más altas. La gente fuera ahora espera que saquemos puntos en cada partido”, reconoce Gudmundsson. No lo dice como queja, sino casi como un reto aceptado. La Premier es despiadada, lo saben, pero el lateral insiste en que el equipo se siente “bien, confiado y fuerte físicamente”.

La hoja de ruta no se toca: “Seguir construyendo sobre lo que hicimos la temporada pasada”. En verano llegaron “buenos chicos” para elevar el nivel competitivo y el discurso interno es el de avanzar “paso a paso”. Nada de saltos al vacío, pero sí ambición declarada. Las últimas jornadas lo reflejan: dos duelos duros ante rivales grandes, dos partidos en los que el vestuario salió con una mezcla de orgullo y frustración.

“Sentirnos un poco decepcionados por no ganar contra esos equipos top muestra la ambición que tenemos”, subraya el defensa. Antes Leeds celebraba puntuar ante los gigantes; ahora se lamenta por no tumbarlos. El cambio de mentalidad es evidente.

La espina de Sunderland

El calendario, sin embargo, no da tregua. El domingo toca visitar a Sunderland, colista, en un partido que en la tabla parece desequilibrado pero que en el recuerdo reciente de Leeds pesa mucho. La temporada pasada, en el duelo entre recién ascendidos, los de Farke no lograron imponerse: 1-1 a domicilio y derrota 0-1 en casa. Mientras Leeds sufría para sellar la salvación, Sunderland volaba hasta la séptima plaza y el billete europeo.

Esa comparación todavía escuece. Y Gudmundsson no lo esconde.

“Sunderland fuera siempre es difícil y sabemos que tenemos que estar fuertes”, advierte. No hay espacio para confiarse por la situación actual del rival. El mensaje es de respeto… y de ajuste de cuentas. “Va a ser un reto, pero también queremos claramente revancha de la última vez que estuvimos allí”.

El sueco recuerda con nitidez aquel partido: dominio, ocasiones y un resultado que no hizo justicia a la superioridad de Leeds. “Fuimos el mejor equipo y deberíamos haber ganado ese encuentro”, afirma. Ese tipo de cicatrices marcan un vestuario y convierten un duelo de octubre en algo más que tres puntos.

Este fin de semana, la visita al colista se convierte en examen de madurez. Un equipo que aspira a asentarse en la parte alta no puede permitirse repetir tropiezos del pasado, menos aún ante un rival herido pero peligroso en su estadio. “Realmente quieres ir allí y sacar algo este fin de semana. Sería enorme para nosotros de cara a Bournemouth el fin de semana siguiente, que es otro partido fuera realmente duro”, apunta Gudmundsson.

El mensaje queda claro: Leeds ya no viaja para resistir, viaja para imponer. Sunderland primero, Bournemouth después. Dos salidas, seis puntos en juego y una oportunidad perfecta para comprobar si la confianza y la fuerza física de las que habla Gudmundsson se traducen en algo más que buenas sensaciones.