Linda Noskova: Campeona de Wimbledon lista para el US Open
Linda Noskova aterriza en el US Open con un foco mucho más intenso sobre sus hombros. Es lo que ocurre cuando llegas como campeona de Wimbledon a los 21 años. Pero la checa, sexta cabeza de serie, jura que el título en la hierba londinense no la ha blindado de forma mágica.
«No, para mí siempre es como empezar de cero mentalmente cuando llego a un torneo», explicó Noskova ante la prensa el viernes. Nada de arrastrar laureles. Nada de vivir del pasado. «Siempre ha sido muy importante para mí centrarme en cada partido como si no hubiera pasado nada antes. Ni éxitos ni fracasos».
De la agonía a la gloria en Wimbledon
Su discurso tiene peso porque viene de una final que dejó huella. En Wimbledon, Noskova tuvo que atravesar un auténtico tormento competitivo: desperdició cinco puntos de partido antes de rematar a su compatriota Karolina Muchova y coronarse en la hierba más famosa del mundo. Ese triunfo la convirtió en la tercera checa en levantar el trofeo en el All England Club en los últimos cuatro años, una señal clara del poderío del tenis de su país.
Aun así, la nueva campeona admite que el cambio de estatus todavía la descoloca. «Sigue siendo todo muy nuevo, así que es muy difícil acostumbrarse a todo lo que llega por este camino», reconoció. La fama, los actos oficiales, el ruido mediático. Todo ha irrumpido de golpe.
Pero en medio de esa vorágine, hay una certeza que sí ha arraigado. «Siento que he aprendido, sobre todo, que es posible para mí hacerlo, que puedo llegar hasta el final y levantar un trofeo de Grand Slam». No lo vende como confianza desbordada, sino como una convicción íntima: ya sabe que pertenece a ese nivel.
Una campeona ante su país
El título en Londres abrió una puerta a experiencias que hace un año parecían lejanas. De pronto, Noskova se vio en despachos de poder y frente a multitudes. Entre esos momentos, uno sobresale.
Con una sonrisa amplia, recordó el encuentro con el presidente de la República Checa, Petr Pavel. «Fue enorme», confesó. «Estaba muy emocionada con la invitación». No es un gesto menor: el país reconoce en ella a su nueva gran figura.
El regreso a casa también tuvo sabor de fiesta mayor. «Mi ciudad natal me recibió. Tres mil personas se reunieron en un mismo lugar», relató, aún asombrada. «Fue increíble ver a tanta gente que realmente vio el partido». Esa imagen —la campeona saludando a una marea de vecinos que siguieron cada punto desde la distancia— resume el salto que ha dado su vida en pocas semanas.
Un nuevo reto en Nueva York
Ahora el decorado cambia. De la hierba inglesa al cemento neoyorquino, del silencio reverencial de Wimbledon al bullicio incesante del US Open. Noskova llega colocada en la parte alta del cuadro, junto a la defensora del título, Aryna Sabalenka, y la tercera cabeza de serie, Jessica Pegula. Un territorio duro, plagado de golpes pesados y ambición desatada.
Su primera parada será frente a la estadounidense Katie Volynets en la primera ronda. Un estreno trampa, con el público claramente inclinado hacia la jugadora local y con la expectativa de ver cómo responde la campeona de Wimbledon en un escenario distinto.
Ella insiste en que no trae una confianza extra automática desde Londres. Prefiere hablar de trabajo, de partidos sueltos, de empezar de nuevo. Pero ya no es una promesa anónima. Es una campeona de Grand Slam que ha probado el sabor de la cima.
La pregunta, ahora, es si podrá mantener esa frialdad de “borrón y cuenta nueva” cuando las luces de Nueva York se enciendan y el recuerdo de Wimbledon vuelva a pesar en cada golpe.




