Marino Pusic responde tras la goleada de Al-Ahli
Al-Ahli no solo salió vapuleado del césped del SHG Arena. También quedó expuesto en el micrófono. Tras el 6-1 encajado ante Al-Shabab en Riad, en la duodécima jornada de la Roshn League, todas las miradas se dirigieron a Marino Pusic. Y el técnico neerlandés no estaba dispuesto a aceptar según qué preguntas.
En la sala de prensa, la cuestión fue directa: ¿había dirigido su último partido al frente de Al-Ahli? La respuesta, aún más cortante. “Debería darle vergüenza la pregunta”, replicó, según recogió el diario saudí Asharq Al-Awsat. Una frase seca, sin matices, que dibuja el clima que rodea ahora mismo al banquillo del club de Yeda.
La goleada fue un golpe duro. Al-Shabab desarmó a Al-Ahli desde el inicio, castigando una cadena de errores individuales que dejaron el encuentro prácticamente sentenciado antes de la media hora. Pusic no escondió el descalabro: “Perdimos por un resultado grande e inesperado, cometimos muchos errores individuales, los aficionados tienen derecho a expresar lo que sienten, y yo soy un entrenador profesional”, afirmó.
Primeros 25 Minutos
Los primeros 25 minutos, tal y como reconoció el propio técnico, arruinaron cualquier plan. “Los errores individuales, cometidos en los primeros 25 minutos, complicaron todo”, admitió. A partir de ahí, el marcador se convirtió en una losa imposible de levantar y la noche derivó en humillación.
El contexto hace aún más incómoda la derrota. Al-Ahli llegaba a la cita tras cinco victorias consecutivas. Una racha que había dado aire al proyecto de Pusic en su primera temporada al frente del equipo, después de relevar al alemán Matthias Jaissle al inicio de curso. Hasta la visita a Al-Shabab, el neerlandés acumulaba 17 partidos dirigidos: 11 triunfos, cinco derrotas y solo un empate. Números sólidos que contrastan con la violencia del 6-1.
Consciente del daño a la grada, Pusic quiso dirigirse a los seguidores. “Ofrezco mis disculpas a los aficionados”, señaló, antes de lanzar una promesa que sonó tanto a compromiso como a desafío interno: “Les prometemos trabajo duro en el próximo partido contra Al-Sadd de Qatar”.
Ese próximo compromiso llega sin respiro. Al-Ahli viaja ahora a Doha para enfrentarse a Al-Sadd el lunes, en la cuarta jornada de la fase de liga de la AFC Champions League Elite. Un escenario exigente, un rival de peso y un banquillo bajo el microscopio. Nada de margen, nada de tiempo para lamerse las heridas.
El duelo continental se convierte, de golpe, en algo más que un partido de fase de grupos. Es una prueba de carácter para un vestuario tocado y para un entrenador que se niega a aceptar que su futuro se decida en una rueda de prensa. La respuesta ya la dio Pusic. La siguiente, mucho más importante, deberá llegar sobre el césped.




