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Merlin Röhl: La vida tras el lente en Everton

Merlin Röhl lleva dos años mirando el fútbol desde otro ángulo. No desde la pizarra, ni desde la grada, ni siquiera desde las repeticiones en vídeo. Desde un visor.

El centrocampista alemán de Everton, uno de los nombres emergentes de la Premier League, ha publicado una colección de fotografías que abre la puerta a su vida en Liverpool y al día a día en Finch Farm. El proyecto se titula con precisión quirúrgica: Behind the Lens: Life with Everton. Detrás del objetivo: la vida con el Everton.

El fútbol, los recuerdos y una cámara

A sus 24 años, Röhl ha encontrado en la fotografía algo más que un pasatiempo. Es una forma de conservar aquello que el fútbol suele devorar con prisa.

“Los recuerdos”, explica cuando le preguntan qué es lo que más le atrae de hacer fotos. “Puedo aferrarme a algo que normalmente simplemente se va”. No habla como un aficionado ocasional. Habla como alguien que ha descubierto un refugio.

El alemán admite que la cámara también es un pequeño sustituto de la adrenalina del balón: “Disfruto tanto jugando al fútbol y no puedo hacerlo todo el día, así que intento, fuera del fútbol, buscar cosas con las que pueda sentirme un poco como cuando juego”.

De Freiburg a Merseyside, con escala en el vestuario

Everton incorporó a Röhl en 2025, primero cedido por Freiburg durante una temporada y, tras su impacto, con un contrato permanente en verano. Antes, el mediocentro de 1,91 m se había consolidado en la Bundesliga tras llegar a Freiburg procedente de Ingolstadt en 2022, acumulando 60 partidos, ocupando varias posiciones en la medular e incluso cubriendo el lateral derecho cuando el equipo lo necesitó.

En Liverpool, su mapa vital se ha ido dibujando a través de la lente. El álbum recorre pasillos y rincones de Finch Farm, entra en el vestuario, se cuela en las sesiones de recuperación y en los instantes silenciosos entre un entrenamiento y otro. Allí donde normalmente sólo llegan los jugadores y el cuerpo técnico, ahora llega también el aficionado, guiado por la mirada del propio futbolista.

Las fotos siguen a Röhl y a sus compañeros en los trayectos hacia los partidos, en la concentración previa a los encuentros en Goodison y lejos de casa, en esos viajes que muchas veces definen el pulso de una temporada.

Un respiro lejos del césped

La fotografía, para él, no es postureo ni marketing. Es descanso.

“Tuve una sesión de entrenamiento dura por la mañana e hice todo el trabajo que podía hacer en el campo y, a veces, para mí relajarme es simplemente salir, caminar un poco y hacer algunas fotos”, confiesa. La frase encaja con la imagen que deja el proyecto: un profesional de élite que, cuando se apagan los focos, cambia las botas por la cámara y busca silencio en lugar de ruido.

Ese silencio lo encuentra también en la ciudad. El libro abandona el verde del césped y se lanza a las calles de Liverpool: parques, playas, esquinas anónimas, espacios que han ayudado a que Merseyside empiece a sentirse como casa. No es sólo el retrato de un club; es el mapa íntimo de un jugador que se está instalando en una nueva vida.

Compañeros, confianza y una ausencia ilustre

No todos en el vestuario abrazaron la idea desde el primer día. La presencia de una cámara en un entorno tan protegido siempre genera recelos.

“Creo que al principio fue una especie de paso que teníamos que superar”, admite Röhl. La barrera, sin embargo, cayó rápido. “Ahora todo el mundo está completamente tranquilo”. La clave, dice, está en el vínculo: “Tengo una buena relación con todos mis compañeros y eso ayuda mucho a conseguir buenas fotos”.

Esa confianza se nota en las imágenes: gestos naturales, risas, miradas perdidas antes de un partido, pequeños rituales que rara vez salen a la luz. Hay complicidad. Y hay una ausencia que destaca.

Entre todas esas caras, falta una figura clave del club: el técnico David Moyes. El entrenador todavía no se ha puesto delante del objetivo de su jugador.

“Quizá le pida en el futuro”, reconoce Röhl, entre serio y en broma. Luego añade, con una sinceridad que cualquier futbolista entiende: “Pero quizá me da un poco de miedo afectar a mi puesto en el once”.

La frase dibuja la escena a la perfección: un joven internacional sub-21 alemán, con una cámara colgada al cuello, calculando si una foto de su entrenador merece el riesgo de tocar su estatus en el equipo.

Un proyecto con impacto fuera del campo

El libro no se queda sólo en el plano estético o emocional. Parte de los ingresos se destinará a la Everton Multi Academy Trust, una entidad respaldada directamente por Everton Football Club y Everton in the Community. El jugador que busca calma tras los entrenamientos acaba tendiendo un puente entre el vestuario y la comunidad local.

Röhl ha encontrado en la fotografía una manera de ordenar su vida lejos de los focos del fin de semana. Entre disparos de cámara y entradas en el centro del campo, su historia en Liverpool se escribe en dos formatos: en el acta de los partidos y en papel fotográfico.

La pregunta es sencilla: ¿cuántos momentos decisivos de su carrera con Everton quedarán también atrapados, para siempre, detrás de su propio objetivo?