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Lionel Messi se despide del fútbol internacional con dignidad, a diferencia de Cristiano Ronaldo

El adiós elegante de Lionel Messi al fútbol internacional

En el mundo del boxeo, algunos consideran que la forma más noble de retirarse es quedando en la lona, mirando las luces. A todos nos gustan los finales de cuento, pero hay cierta aceptación en marcharse tras una derrota. Lionel Messi se prepara para decir adiós a la selección argentina en un amistoso contra Benín, y su retirada tendrá ese matiz: la derrota.

Una carrera internacional que termina tras 21 años

Con 39 años y ocho Balones de Oro, Messi anunció que dejará el fútbol internacional después del Mundial de 2026. Su partido de despedida será en el emblemático Estadio Monumental, la casa de River Plate.

Reconocido como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, Messi sorprendió en el último Mundial con un rendimiento notable: ocho goles, cuatro asistencias y por un momento fue el máximo goleador del torneo antes de que Kylian Mbappé le arrebatara ese honor. Aunque su actuación fue brillante, no logró coronar su carrera con otro título mundial.

El final amargo del Mundial y la sombra de la polémica

Tras llevar a Argentina a su segunda final consecutiva, Messi vivió un desenlace difícil. La derrota ante España en tiempo extra estuvo marcada por un juego poco atractivo y una pelea posterior provocada por Leandro Paredes y otros jugadores, que manchó la imagen del equipo y del propio Messi.

Durante el partido, se vio envuelto en momentos controvertidos, como cuando intentó equilibrar las acciones luego de una expulsión de Enzo Fernández y un reclamo por presunto racismo. Estas situaciones mostraron un lado menos impecable de un jugador que normalmente parecía intocable.

Una despedida marcada por pérdidas personales

Las lágrimas de Messi tras la final reflejaron la inevitable llegada del fin de su etapa con Argentina. Su retiro se confirmó seis semanas después del Mundial, justo después del fallecimiento de su padre y representante, Jorge Messi.

"No queda mucho tiempo, los capítulos llegan a su fin y este me duele profundamente", escribió Messi en Instagram. "He amado y siempre amaré formar parte de la selección nacional. Di todo lo que tenía, no me queda nada más, y además hay jóvenes muy talentosos que merecen su oportunidad."

Un legado lleno de gloria y desilusiones

Después de 207 partidos, 125 goles y 68 asistencias con la albiceleste, Messi se retira con un palmarés impresionante: un Mundial, dos Copas América y una medalla olímpica. Pero también con varias derrotas dolorosas en finales importantes, que lo convirtieron en un símbolo de perseverancia para sus compañeros.

El entrenador Lionel Scaloni construyó un equipo que vivió para Messi, logrando finalmente el título mundial que Argentina no conseguía desde México 1986.

El contraste con Cristiano Ronaldo

Messi se despide como un héroe indiscutible, algo que no puede decirse de Cristiano Ronaldo, cuyo final en la selección portuguesa parece lamentable debido a recientes actitudes polémicas.

Ronaldo, tras varios años siendo un obstáculo para el desarrollo del equipo y manteniendo un lugar que debería ser para jugadores más jóvenes, decidió no retirarse tras el Mundial sino seguir en la selección. No obstante, abandonó el equipo tras no ser convocado para jugar en la Liga de Naciones contra Noruega, partido que Portugal ganó gracias a Gonçalo Ramos, su sustituto.

"Pronto contaré toda la verdad a los portugueses sobre mi salida de la selección", publicó Ronaldo en redes sociales, anunciando otra entrevista con Piers Morgan.

Pero esta actitud ya no genera interés. Ronaldo parece un adulto que actúa como adolescente, buscando atención con comportamientos inmaduros que solo fomentan más controversia.

Mientras tanto, Messi observa en silencio cómo se deteriora la imagen de su rival, cuyo legado pierde brillo con cada mes que pasa, incluso tras su fracaso en el Mundial. Messi mantiene su prestigio intacto, pese a no haber conseguido un segundo título mundial.

El último adiós en Buenos Aires

En Buenos Aires, la despedida de Messi estará llena de emociones: lágrimas de gratitud, orgullo y tristeza. No habrá rabia ni resentimiento. Messi marcó una era en el fútbol argentino hasta el punto de ser casi venerado. Se va en el momento adecuado, con dignidad y la cabeza en alto.