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Michael Vaughan critica el aumento de precios para los Ashes en Edgbaston

El ruido alrededor de los próximos Ashes ya ha empezado, y no tiene nada que ver con una pelota roja ni con una polémica decisión arbitral. Esta vez, el golpe llega desde las taquillas.

Michael Vaughan, excapitán de Inglaterra, ha criticado con dureza el incremento del 43% en el precio de las entradas para el Test masculino de los Ashes del próximo año en Edgbaston, calificándolo de “realmente pobre”.

Un salto de precio que escuece

El emblemático estadio de Birmingham acogerá el tercer Test de la serie de cinco entre Inglaterra y Australia el próximo verano. Allí, el corazón del ambiente, la famosa Hollies Stand, será también el lugar donde más se notará el golpe al bolsillo: las entradas pasarán de 115 libras en 2023 a 165 libras para 2027. Casi 6.000 aficionados ocupan ese graderío. No es un detalle menor.

El resto del estadio tampoco ofrece demasiado alivio. Los socios pueden comprar entradas por 92 libras, mientras que las localidades más baratas para adultos durante los tres primeros días del Test se sitúan en 115 libras. A todo esto se suma una tasa de reserva de 2,50 libras por cada entrada.

Vaughan reaccionó de inmediato en redes sociales al conocerse las nuevas tarifas. Breve, directo, molesto: “Esto es realmente pobre”. Un mensaje que resume el sentir de muchos aficionados que ven cómo el acceso al mayor escaparate del cricket de Test se encarece a gran velocidad.

De llenos absolutos… a butacas vacías

Tras la serie de 2023, que terminó 2-2 después de que Australia ganara los dos primeros Tests (en Edgbaston y Lord’s), el England and Wales Cricket Board (ECB) presumió de cifras históricas: “cada día se agotó por adelantado, con una asistencia total de más de 545.000 espectadores”.

Ese éxito deportivo y comercial sirve ahora de telón de fondo a una subida que se apoya, precisamente, en la enorme demanda que generan los Ashes. Pero el presente inmediato lanza una señal de alerta.

Pese a que Edgbaston opera con capacidad reducida por la construcción de un hotel en el propio recinto, las entradas para el tercer Test de la serie entre Inglaterra y Pakistán de la próxima semana —con precios para adultos entre 57,50 y 87,50 libras— aún no se han vendido en su totalidad. Un contraste llamativo: menos tirón de venta con precios sensiblemente inferiores a los fijados para los Ashes.

Londres, todavía más caro

El sorteo de entradas (ballot) para los Ashes de 2027 se abrió este miércoles y ha dejado otro dato revelador: Edgbaston no es el techo. Lord’s y The Oval, en Londres, presentan precios aún más altos. Las mejores entradas alcanzan las 190 libras en Lord’s y las 185 en The Oval.

El mensaje para el aficionado es claro: ver un día de Ashes en los mejores asientos de los grandes templos del cricket inglés se está convirtiendo en un lujo. Y la pregunta que flota en el ambiente es obvia: ¿hasta qué punto se puede tensar la cuerda sin romper el vínculo con la grada?

Un calendario cargado y un nuevo escenario

En lo deportivo, Inglaterra ya mira a la próxima batalla por la urna más famosa del cricket. Tras la dura derrota por 4-1 en Australia el pasado invierno, el equipo de Ben Stokes iniciará su intento de recuperar los Ashes en Trent Bridge, en Nottingham, el 18 de junio.

El segundo Test se jugará en Lord’s a partir del 30 de junio, con el tercer capítulo en Edgbaston desde el 8 de julio.

El cuarto Test abrirá una página nueva en la historia de la rivalidad: el Utilita Bowl, en Southampton, se convertirá en el décimo estadio del Reino Unido en albergar un Test masculino de los Ashes cuando la serie se traslade allí el 21 de julio. El cierre llegará en el Kia Oval, del 29 de julio en adelante.

Mientras el calendario se perfila y los recuerdos del 2-2 de 2023 siguen frescos, el debate ya no es solo si Inglaterra podrá recuperar la urna, sino quién podrá permitirse estar en la grada para verlo. El ECB y los cinco estadios sede han sido contactados para comentar la situación. La siguiente jugada ya no está en manos de los bateadores, sino en los despachos.