Mikaela Mayer y Chantelle Cameron: Del respeto al choque
La paz duró hasta el careo. Luego voló por los aires.
Mikaela Mayer y Chantelle Cameron, que habían firmado una promoción respetuosa y casi de guante blanco, tuvieron que ser separadas por seguridad en un pesaje final encendido en Birmingham, a las puertas de uno de los combates más potentes del boxeo femenino actual por el título mundial del peso superwélter.
De la cortesía al choque frontal
Todo cambió cuando ambas subieron al escenario, se miraron a centímetros y pegaron las frentes. Nada de sonrisas. Nada de cumplidos. Insultos cruzados, tensión pura y una Cameron desatada, prometiendo “reventarle la cabeza” a la campeona estadounidense el sábado por la noche.
Mayer, dueña de los cinturones WBA y WBC y con un récord de 22-2 (5 KO), marcó 148 libras, tres menos que en su última aparición ante Mary Spencer en octubre de 2025. Enfrente, la campeona WBO, Chantelle Cameron, 22-1 (8 KO), detuvo la báscula en 147,6 libras en el que será apenas su segundo combate en el peso superwélter tras su victoria de abril ante Michaela Kotaskova.
No es una pelea más. Mayer llega como campeona mundial en tres divisiones distintas; Cameron, como campeona en dos pesos y con una credencial que pesa más que cualquier cinturón: es la única boxeadora que ha derrotado a Katie Taylor en el campo profesional.
Hasta este viernes, ambas habían evitado el trash-talk fácil. Se habían limitado a subrayar sus logros, la rapidez con la que cerraron el acuerdo y la magnitud del duelo. Nada hacía presagiar el estallido.
El detonante llegó en el intercambio de palabras al juntarse en el centro del escenario. Cameron, claramente molesta, interpretó algo en el gesto o en el murmullo de Mayer y saltó.
“Ella no me intimida, todo ese bla bla bla, metiéndose en mi cara… Mira ahora, mira mañana”, lanzó la británica, encendida. “Estás delirando. Cierra la boca, estás muy delirando. No dije una palabra, te estás inventando cosas porque no crees en ti misma. Te van a poner en tu sitio. Ahora sí que le voy a reventar la p*** cabeza”.
Nadie lo vio venir. Quizá ni la propia Mayer.
“Dijo que soy demasiado lenta, pero no hay manera de que Chantelle Cameron sea más rápida que yo”, respondió la estadounidense, lejos de amilanarse. “No sabía que existía esta versión de Chantelle Cameron. Me gusta”.
La mesa está servida: choque de campeonas, choque de egos, choque de estilos. Y ahora también, choque de orgullos.
Dubois y Moore, otro volcán a punto de explotar
El ambiente no se calmó con el paso de los turnos. Caroline Dubois y Amelia Moore volvieron a encender la sala con otro cara a cara cargado de dardos verbales.
Dubois, campeona mundial WBC y WBO del peso ligero, marcó 134,8 libras y dejó un último aviso a su rival estadounidense: “Ella sabe que vengo a arrancarle la cabeza. Bienvenida a mi mundo”.
Moore no se encogió. Contestó mirando fijamente a la campeona: “Este es mi mundo. He esperado toda mi vida para este momento, toda mi vida”. La aspirante, invicta con 4-0 como profesional, llegó ligeramente más liviana, con 134,4 libras.
Si Dubois supera el examen, el horizonte se vuelve todavía más atractivo: podría quedar alineada para un cruce de alto voltaje con Alycia Baumgardner, campeona mundial WBO, WBA e IBF del superpluma, que sube de categoría para enfrentarse a Elif Nur Turhan el 8 de noviembre.
Un cartel cargado de historias
La velada en Birmingham no se sostiene solo en sus dos grandes duelos. Terri Harper, que no boxeaba desde su derrota ante la propia Dubois en abril, regresó a la báscula con 137,8 libras. Se medirá a otra vieja conocida de la campeona ligera, la texana Miranda Reyes, que dio 136,6 libras.
También estará en acción Jessica Barry, de Coventry, que marcó 125,6 libras para su combate frente a la estadounidense Reina Tellez, igualmente en 125,6 libras. Tellez se ganó notoriedad este año al aceptar enfrentarse a Amanda Serrano con apenas 15 días de aviso. Ese tipo de decisiones dejan huella en un vestuario… y en una carrera.
Completa el cuadro Tysie Gallagher, que inicia su etapa bajo el paraguas de MVP con 121,6 libras, frente a la estadounidense de Chicago Brandi Robinson, también con 121,6 libras.
Birmingham se prepara para una noche en la que los números ya están escritos en la báscula. Lo que falta por saber es quién impondrá su verdad cuando suene la campana: la serenidad fría de Mayer o la furia encendida de Cameron. Porque después de lo visto en el pesaje, ya no se trata solo de títulos. Se trata de orgullo. Y eso, en boxeo, suele decidir guerras.




