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Mike Hesson desmiente rumores sobre Salman Ali Agha

El ruido alrededor de la selección de Pakistán no viene solo del campo. En plena tormenta deportiva tras dos derrotas contundentes ante Inglaterra, el equipo se ha visto envuelto en una polémica inesperada: una supuesta negativa de Salman Ali Agha a asistir a una audiencia con el rey Charles III.

El entrenador interino de Tests, Mike Hesson, no tardó en apagar el incendio. Y lo hizo con contundencia.

Desmentido frontal a la versión británica

Un informe del diario británico The Telegraph aseguró que uno de los jugadores descartados para la serie de Tests se había negado a acudir al encuentro con el monarca en Clarence House. Todas las miradas apuntaron de inmediato a Salman Ali Agha.

Hesson respondió sin rodeos. Calificó la historia de “completamente falsa” y fue más allá: la etiquetó como “periodismo inaceptable”.

Según explicó, Salman ni siquiera estaba considerado para la visita a Buckingham Palace porque ya había sido liberado del plantel de Test junto a otros dos nombres de peso: Imam-ul-Haq e Mohammad Rizwan. Los tres quedaron fuera de la lista de asistentes a Clarence House en el mismo momento en que fueron enviados a casa.

“Sé que ha habido un vacío de noticias, pero la gente se está inventando historias”, lamentó Hesson, subrayando que los tres jugadores habían sido descartados del tour antes incluso de su propia llegada al grupo. “Se les envió una nota en ese momento diciendo que estos tres jugadores no asistirían a Buckingham Palace. Alguien simplemente se ha inventado algo”.

La acusación era clara: no hubo desplante, no hubo gesto político ni personal. Solo una lista cerrada y comunicada con antelación.

Lista cerrada, sin giros de última hora

Hesson detalló que todos los jugadores que seguían formando parte de la plantilla de Test ya estaban incluidos en la relación de invitados. No hubo retoques de última hora ni maniobras silenciosas.

“El resto de los jugadores que estaban en la plantilla ya estaban en la lista. Yo ya estaba en la lista como entrenador de white-ball, así que no ha habido cambios”, explicó. “Fue todo muy sencillo. Alguien ha sumado dos más dos y le ha salido nueve. Para mí, eso es periodismo inaceptable”.

En un equipo golpeado por los resultados, el técnico neozelandés quiso al menos proteger el vestuario de una polémica que, según su versión, nace lejos del campo y aún más lejos de la realidad.

Un equipo en crisis profunda

El contexto deportivo ayuda a entender por qué cualquier chispa mediática prende tan rápido. Pakistán llega a esta polémica tras dos golpes demoledores en la serie de tres Tests ante Inglaterra.

Derrota por una entrada y 103 carreras en Headingley. Después, un revés todavía más doloroso en Lord’s: 194 carreras de diferencia. Inglaterra se aseguró así un 2-0 inalcanzable y dejó a Pakistán sin margen, ni en la serie ni en el discurso.

La respuesta del Pakistan Cricket Board fue drástica. Siete jugadores enviados a casa. Siete nuevos convocados. Y un cambio mayúsculo en el banquillo: salida de Sarfaraz Ahmed como seleccionador de Test y ascenso inmediato de Hesson, que ya ejercía como técnico de white-ball, al mando del equipo de largo formato.

Entre los señalados por la dirigencia, dos nombres pesados: Imam-ul-Haq y Salman Ali Agha, que había llegado a capitanear a Pakistán en el primer Test en Headingley ante la lesión de Babar Azam. Ambos recibieron la orden de abandonar la gira.

La purga deportiva abrió huecos. La historia sobre el supuesto desplante al rey llenó el vacío. Hesson, al menos, ha querido dejar claro que, en medio del caos, hay una línea que no piensa tolerar: que se cuestione la profesionalidad de sus jugadores con relatos que, según él, no resisten la mínima comprobación.

Con la serie ya perdida y el vestuario sacudido por cambios y rumores, el verdadero examen para este nuevo Pakistán no está en los salones de Clarence House, sino en cómo responde el equipo cuando vuelva a cruzar la cuerda y se encuentre otra vez cara a cara con Inglaterra.