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Mikel Arteta alerta sobre la situación de Bukayo Saka

Mikel Arteta enciende las alarmas por Bukayo Saka. No solo por la lesión que le deja fuera del próximo partido, sino por algo más profundo: la resistencia de un futbolista que lleva años viviendo al límite.

El extremo inglés se someterá a una resonancia magnética tras retirarse cojeando en el 2-2 ante Bayern Munich en la Champions League. Arteta explicó que el jugador, de 25 años, tenía “bastante líquido en la zona”, lo que complica medir con precisión el alcance del problema en el muslo. Lo que sí está claro es que no estará ante Everton el sábado. Y en el club temen un desgarro de grado dos que podría apartarle de los terrenos de juego hasta seis semanas.

Un cuerpo castigado por el calendario

La preocupación no nace de una sola acción en Múnich. Es la última pieza de un patrón inquietante. Saka se perdió gran parte de la pasada temporada por problemas en los isquiotibiales, la cadera y el tendón de Aquiles, a lo que se suma otra lesión de isquios ya en este curso 2024-25. Desde septiembre de 2023 acumula 11 problemas físicos distintos.

Arteta admite que ha tenido que cambiar el plan con su estrella. Cuando le preguntaron si Saka sigue siendo lo bastante robusto como para arrancar cada partido, el técnico fue claro: “En el último año más o menos ha sido diferente”. El entrenador subrayó la carga brutal que soportan los futbolistas de élite: una cantidad de partidos descomunal, intensidad máxima, viajes, competiciones internacionales y cada vez menos descanso entre encuentros.

La gestión ya se vio la semana pasada. “Bukayo contra Lille en la Champions no empezó el partido porque sabíamos lo que estaba pasando”, recordó el español. Arsenal debía jugar tres veces en menos de seis días. Y no eran citas menores: duelos exigentes, decididos hasta el último minuto, con la obligación permanente de ganar. En ese contexto, el margen para rotar se reduce y cada decisión pesa.

De récord histórico a frágil equilibrio

El contraste con la trayectoria reciente de Saka es llamativo. Entre 2021 y 2024 solo se perdió tres partidos de Premier League. Tres. En ese tramo batió el récord histórico del club al encadenar 83 encuentros consecutivos en la máxima categoría. Una racha que le convirtió en símbolo de fiabilidad y le empujó hacia un estatus especial dentro del vestuario.

Hoy ya roza las 300 apariciones con la camiseta de Arsenal, la misma que viste desde que llegó al club con siete años. Esa fidelidad y ese rendimiento le valieron en febrero un contrato millonario que lo situó entre los futbolistas mejor pagados de la historia de la entidad. El precio, ahora, se mide en minutos acumulados y en tejidos musculares al límite.

Cuando se le planteó a Arteta la posibilidad de un burnout, de que tantos años compitiendo al máximo desde que debutó con 17 años le pasen factura, el entrenador rechazó la idea, pero con matices. “No tengo esa sensación en absoluto”, aseguró. Aun así, insistió en que el club debe construir “el ecosistema adecuado” alrededor del jugador para que pueda explotar sus cualidades sin romperse.

El siguiente paso, admitió, será clave: entender, cuando Saka vuelva, cómo manejar su carga de trabajo y qué volumen de minutos puede sostener sin perder impacto en el equipo. No se trata solo de que juegue, sino de que siga marcando diferencias.

Oportunidad para Max Dowman

La baja de Saka abre un hueco inmediato en el once. Y ahí aparece un nombre que ilusiona al club: Max Dowman. Con solo 16 años, apenas ha disputado nueve minutos en liga esta temporada, pero ya ha dejado una huella imborrable. En marzo se convirtió en el goleador más joven de la historia de la Premier League al marcar contra el equipo de David Moyes.

Para Arteta, ese momento no fue una anécdota. “Hay algo inevitable en volver a ese recuerdo y a la sensación de ese instante. Eso está con nosotros, va a quedarse en ese estadio durante muchísimo tiempo”, afirmó. El técnico destaca que cada vez que el joven tiene un rato sobre el césped, demuestra que puede influir en los partidos.

El sábado, sin Saka, ese “rato” puede convertirse en algo más. Arteta ya lo da por hecho: Dowman tendrá minutos. En un Arsenal que sueña en grande y sufre por su gran estrella, el foco se desplaza, aunque sea por un día, hacia un adolescente dispuesto a demostrar que también está preparado para soportar el peso de este calendario implacable.