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Mohammad Yousuf sobre la crisis del cricket paquistaní: el daño de la victoria ante India

El 24 de octubre de 2021, en Dubái, Pakistán tocó el cielo. Victoria por 10 wickets ante India en el T20 World Cup, algo que nunca había ocurrido en un Mundial. Babar Azam, 68*; Mohammad Rizwan, 79*; una persecución de 152 sin perder un solo wicket. Una noche perfecta. Histórica. Fundacional, pensaban muchos.

Para Mohammad Yousuf, fue justo lo contrario: el principio del derrumbe.

De la cima al declive

El exbateador, una de las grandes figuras de la historia del cricket paquistaní, ve en ese triunfo el punto de quiebre mental del grupo. No cuestiona el resultado ni la exhibición. Señala lo que vino después.

“Ese partido que ganamos contra India en 2021 nos dañó mucho”, explicó en Samaa TV. En su lectura, el vestuario cruzó una línea invisible: de la confianza a la autosuficiencia. De la ambición al conformismo.

Según Yousuf, los jugadores comenzaron a creer que habían alcanzado una cima definitiva. Como si derrotar a India en un Mundial fuera el final del camino, no un punto de partida. “Después de esa victoria, los jugadores empezaron a pensar que habían logrado algo muy grande. No entendieron qué debían hacer a continuación”, lamentó.

El excricketer insiste en un valor que considera perdido: la humildad en la cima del rendimiento. “Cuando estás jugando bien, debes mantenerte humilde. Si vas con el cuello levantado y te vuelves irrespetuoso, los problemas llegan. Y han llegado muchos al cricket de Pakistán”.

Un vestuario obsesionado con la cinta de capitán

Para Yousuf, la crisis no es solo de resultados. Es de actitud. Y se ha manifestado, sobre todo, en la lucha interna por el liderazgo.

“Todos en el equipo estaban intentando convertirse en capitán de Pakistán”, denunció. No se trata de una frase ligera. La acompaña con un repaso implacable: ODI World Cups, T20 World Cups, Asia Cups, Champions Trophy. Torneo tras torneo, el mismo patrón: cricket pobre, por debajo del talento disponible.

Mientras tanto, el Pakistan Cricket Board (PCB) movía piezas sin descanso. Entrenadores que llegan y se van, estructuras que se retocan, cambios de rumbo para intentar proteger al equipo nacional. Y, sin embargo, nada cambia en el campo.

“PCB os ha estado apoyando todo el tiempo. Han pasado tantos entrenadores, se han hecho tantas cosas solo para intentar ayudar al equipo de Pakistán. Pero ningún jugador ha dado un paso al frente para asumir la responsabilidad”, disparó Yousuf. En su opinión, esa ausencia de liderazgo real terminó obligando al PCB a tomar decisiones drásticas. “Apoyo lo que hizo el PCB”, remató.

Gira en Inglaterra: derrotas, despidos y un vestuario sacudido

Las palabras de Yousuf llegan en uno de los momentos más delicados de los últimos años. Pakistán encadena dos derrotas durísimas en Inglaterra: derrota por una entrada y 103 carreras en Headingley, y después un revés por 194 carreras en Lord’s. Golpe tras golpe.

En medio de la serie, el PCB aprieta el botón rojo. Siete jugadores —Mohammad Rizwan, Imam-ul-Haq, Salman Ali Agha, Ali Usman, Khurram Shahzad, Aamir Jamal y Muhammad Awais Jafar— son enviados de vuelta a casa con un Test aún por disputarse. Una decisión que sacude al grupo y al circuito internacional.

No se queda ahí. El organismo destituye al seleccionador principal Sarfaraz Ahmed y al asistente Umar Gul. Llama a siete reemplazos, cinco de ellos sin estrenar en Test cricket. Un giro radical a mitad de serie. Una sacudida que, inevitablemente, genera debate.

Yousuf, sin embargo, no ve motivo para escandalizarse. Cuando le preguntan si el PCB acertó al actuar con un Test todavía pendiente, responde sin rodeos: “Sí, no hay ningún problema con el momento en que el PCB ha actuado”.

Su argumento es tan crudo como la tabla del World Test Championship: Pakistán es noveno. Y no hay décimo. “Están novenos porque solo hay nueve equipos en la tabla. Pakistan ka naam kharab ho raha hai (el nombre de Pakistán se está dañando). Cuando eso pasa, la junta tiene que tomar medidas para mejorar”, subrayó.

Yousuf incluso sugiere que lo ocurrido va más allá de los resultados en el césped. Deja caer que algo pudo haber sucedido dentro del vestuario que explicaría la decisión de mandar a casa a esos siete jugadores. No da detalles, no especula. Pero el mensaje es claro: la fractura no es solo táctica.

No es solo Inglaterra: un patrón que se repite

El exbateador se niega a aceptar que todo esto sea una reacción exagerada a una sola gira fallida. Para él, lo que ocurre en Inglaterra es solo el último capítulo de una historia que se viene escribiendo desde hace tiempo.

“No veo problema en la reacción del PCB. El equipo ha estado jugando un cricket terrible. No es solo esta serie contra Inglaterra”, insistió. Y ahí entra en escena otro dato clave: después de alcanzar la final del T20 World Cup 2022 y la final del Asia Cup, el rendimiento se desplomó.

Desde esas finales, el nivel del equipo se ha ido deshilachando torneo tras torneo. Pakistán ha sufrido barridas dolorosas, como el 0-2 ante Bangladesh a principios de año, la segunda derrota por 0-2 frente al mismo rival tras la serie en casa de 2024. Demasiado castigo para un país que se exige competir entre los grandes de forma constante.

Las dudas ya no se limitan a quién debe ser capitán o qué once debe jugar. Se cuestiona el liderazgo, la selección de jugadores y, sobre todo, la dirección general del proyecto. ¿Hacia dónde va este equipo?

La noche de Dubái, convertida en símbolo

Para muchos aficionados, la victoria por 10 wickets ante India en Dubái sigue siendo un recuerdo luminoso, casi sagrado. Para Yousuf, esa misma noche es el espejo en el que se ve reflejado el problema de fondo.

Aquella exhibición confirmó que el talento existe, que la estructura puede producir un equipo capaz de dominar en el escenario más cargado de presión. Pero, en su lectura, también destapó una fragilidad interna: la incapacidad de gestionar el éxito, de usarlo como combustible y no como colchón.

En esa línea, Yousuf no habla de sistemas complejos ni de excusas externas. Habla de carácter. De humildad después de ganar. De responsabilidad cuando las cosas se tuercen. De jugadores que, en lugar de pelear por la cinta de capitán, asumen su rol y rinden al máximo.

Mientras Pakistán intenta recomponerse en plena gira, con un vestuario remodelado sobre la marcha y un PCB decidido a cortar por lo sano, la pregunta queda flotando sobre aquella noche en Dubái: ¿fue el inicio de una era dorada desperdiciada o el primer síntoma de que el equipo no sabía qué hacer con la gloria que tanto había perseguido?