Moses Itauma: El prodigio del boxeo británico ante su primera gran oportunidad
Moses Itauma saca el móvil del bolsillo y se ríe antes de que suene la primera campana. Desliza el dedo por la galería de fotos y enseña un meme: el expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo, de pie, manos en la cintura, mirada seria clavada en la cámara.
“Así te mira un padre africano cuando sigues una carrera en contra de sus deseos y acabas teniendo éxito”, lee en voz alta para BBC Sport. “Ese es básicamente mi padre”.
Detrás de la sonrisa hay una historia que no encaja en el molde habitual del peso pesado británico. Nacido en Eslovaquia, de padre nigeriano y madre eslovaca, criado después en Kent, Itauma no estaba destinado a los focos ni a las noches de título mundial. Sus padres soñaban con bata blanca o toga: médico o abogado. Nada de guantes, nada de sangre, nada de noches de combate.
Hasta que el boxeo se impuso.
Cuando su hermano mayor se hizo profesional y la familia empezó a entender que lo de Moses no era solo talento, sino algo excepcional, el discurso cambió. Un día, su madre zanjó el debate con una frase que le ha marcado el camino: “No te preocupes por el colegio. Concéntrate en el boxeo”.
Hoy, esa apuesta familiar lo coloca a un paso de la historia.
Un título, una edad y un peso sobre los hombros
Con 21 años, Itauma se sube el sábado al ring para enfrentarse a Filip Hrgovic por el vacante título mundial IBF del peso pesado. Si gana, se convertirá en el segundo campeón mundial de los pesados más joven de la historia. No es solo un combate; es una puerta abierta a una nueva era.
“Hay muchas expectativas sobre mis hombros para llevar la bandera del boxeo británico. Solo tengo que estar a la altura”, admite.
El contexto es claro: Tyson Fury y Anthony Joshua se acercan al tramo final de sus carreras, y el país busca rostro nuevo para su división fetiche. Hrgovic, croata, llega como el hombre que muchos veían en fila para el cinturón. Itauma, como el chico acelerado por la autopista hacia la cima.
El contraste con Fury es evidente. El campeón de los documentales, del espectáculo, del personaje desbordado. Itauma se parece más a Joshua: reservado, distante con los medios, poco amigo del circo.
“Lo que más me irrita es cuando la gente piensa que eres propiedad pública”, confiesa. “Lo que la gente no sabe de mí es que en realidad no quiero estar en el centro de atención. La forma en la que va mi carrera hace que no tenga elección”.
La escena del jueves, en la rueda de prensa, lo retrata bien. Hrgovic interrumpe. Itauma no entra al juego, no sube el tono. Se gira hacia el presentador Adam Smith y le pide, tranquilo, la siguiente pregunta. Nada de empujones, nada de frases grandilocuentes. Solo una calma que, para algunos, roza la frialdad.
La sombra de Joshua y el reloj adelantado
Las coincidencias con Anthony Joshua no acaban en la actitud. También se cruzan en la cronología.
Joshua peleó por el título IBF ante Charles Martin en su decimosexta pelea profesional, con 34 asaltos disputados. Itauma llega a su primera oportunidad mundialista un combate antes, en su decimoquinto duelo, con 31 asaltos en el cuerpo.
Joshua traía consigo un oro olímpico y un recorrido amateur más profundo. Itauma no tiene ese pedigrí olímpico, pero si vence a Hrgovic, el debate será inevitable: habrá superado a Joshua como el peso pesado británico más rápido en conquistar un título mundial.
Ben Davison, su entrenador, que conoce bien la cima tras trabajar también con Joshua y Fury, confía en que su pupilo está hecho para este tipo de noches.
“La presión es un privilegio”, sentencia. “Moses ha cargado con esa presión durante mucho tiempo y creo que le resbala como el agua a un pato”.
En la mayoría de carreras, los grandes talentos jóvenes se cuecen a fuego lento. Combates de aprendizaje, rivales medidos, escalones pequeños. Con Itauma, el guion se ha quemado. Su ascenso ha sido un esprint.
Francis Warren, hijo del jefe de Queensberry, Frank Warren, lo vio siendo casi un niño, pegándose en el gimnasio con profesionales hechos y derechos. Jeamie ‘TKV’ Tshikeva, excampeón británico del peso pesado, lo conoció aún antes.
“Moses era un crío grande de 11 o 12 años, alrededor de 75-80 kilos, y guanteó con un adulto del mismo peso”, recuerda TKV. “Se lució, le puso las manos encima a ese hombre hecho y derecho, y me dejó en shock. El tipo tendría unos 25 años. Imagina llegar a casa y decirle a tu mujer que un niño te ha dado una paliza”.
Golpes que abren puertas… y dudas
Desde entonces, la progresión de Itauma ha tenido una constante: destrucción. Las contundentes detenciones de Dillian Whyte y Jermaine Franklin no fueron victorias ante campeones del mundo, pero sí mensajes claros. La manera en la que los despachó alimentó la sensación de que su techo está por encima de la media.
El escenario cambió del todo cuando Oleksandr Usyk dejó vacante el cinturón IBF y Frank Sanchez aceptó hacerse a un lado. De pronto, el duelo entre Itauma y Hrgovic pasó de ser un paso importante a convertirse en una pelea por el título mundial.
El carril rápido empezó a parecer, para algunos, un atajo.
Hrgovic no ha tenido reparos en señalarlo. Incluso antes de que el cinturón estuviera en juego, ya acusaba a Itauma de haber recibido “todo en bandeja”. En redes sociales, la crítica se repetía: quizá un combate eliminatorio final habría sido un camino más natural antes de tocar la puerta del título.
A Itauma le da igual.
“Es una situación de perder-perder para mí, porque si gano, habré hecho lo que la gente espera, y si pierdo, será como: no era tan bueno como pensaba”, reconoce. “No encuentro felicidad en intentar satisfacer las expectativas de los demás”.
El interrogante, sin embargo, es otro. ¿Qué pasará cuando su pegada no baste para cerrar la noche? ¿Qué ocurrirá cuando el rival siga delante en el octavo asalto, peligroso, respondiendo, sin doblar las rodillas?
TKV, que ha compartido ring en sesiones de sparring con Joshua, Daniel Dubois y Fabio Wardley, cree que ya ha visto la respuesta lejos de las cámaras.
“Moses trabaja duro aunque no haya tenido que afrontar mucha adversidad en sus peleas o en los entrenamientos”, explica. “Nunca le he visto relajarse. Es rápido, afilado, aprende bien y rara vez le veo encajar golpes. Creo que puede hacer los asaltos también. Tiene potencial para dominar la división durante años”.
Doce asaltos para escribir una página nueva
Dentro del equipo de Itauma no hay dudas: pertenece a este nivel. El ruido exterior habla de tiempo, de mérito, de preparación. De si ha llegado demasiado pronto. Todo eso desaparecerá cuando suene la primera campana.
Entonces solo quedarán dos hombres, un cinturón IBF y, quizá, el nacimiento oficial del próximo gran peso pesado británico.
El sábado, Moses Itauma tendrá 12 asaltos —si los necesita— para decidir si su historia se convierte en anécdota de promesa precoz o en el primer capítulo de un reinado. La división de los pesados espera respuesta.




