Moses Itauma enfrenta a Filip Hrgovic por el título mundial
Moses Itauma no compra humo: “Las palabras son baratas”
En el O2 Arena de Londres se cuece algo más que una simple pelea por un cinturón vacante. El sábado por la noche, con el título mundial pesado de la IBF en juego tras la renuncia de Oleksandr Usyk, un joven de 21 años puede dar un salto directo a la historia. Moses Itauma, 14-0 con 12 nocauts, está a un triunfo de convertirse en el segundo campeón del mundo del peso pesado más joven de todos los tiempos.
Frente a él, nada de trámite. Filip Hrgovic, 34 años, 20-1 con 15 nocauts, olímpico de bronce y el rival más peligroso de la corta pero ruidosa carrera del zurdo de Chatham. El croata ha elegido el camino clásico del veterano: hablar, provocar, intentar agitar al chico antes de que suene la campana.
“Lo voy a destrozar, voy a mandar al chaval de vuelta al instituto”, lanzó Hrgovic, sin filtro, en la recta final de la promoción del combate. No fue un calentón aislado. Lleva días menospreciando al británico, cuestionando su madurez, su experiencia, su lugar en la mesa de los grandes.
Itauma, sin embargo, no mordió el anzuelo.
El chico que no se inmuta
Le preguntaron si las pullas del croata le habían llegado al alma. Itauma ni se inmutó: “Na, tío. Al final del día, las palabras son baratas. Tiene bromas de colegial y ya está. Hay que seguir rodando”.
Nada de gestos, nada de cara desencajada. Frío. Controlado. Exactamente la imagen que ha ofrecido durante toda su irrupción en el peso pesado: un joven que parece ir a otro ritmo, que no se deja arrastrar por el ruido.
Hrgovic respondió a su manera, subiendo un punto el tono, pero manteniendo el mismo mensaje. “Solo digo hechos. No estoy jugando a ningún juego. Digo lo que pienso en el momento. No soy tan listo como para hacer juegos mentales”, explicó, casi riéndose de sí mismo, antes de rematar: “Creo que es un crío, no es lo bastante maduro y yo soy el hombre. Estoy en una edad mucho mejor, con mucha más experiencia, y ya está. No hay juegos mentales. Dios mediante, le ganaré, destrozaré al chaval el sábado y lo mandaré de vuelta al instituto”.
Es la vieja guardia marcando territorio. El hombre hecho frente al talento que irrumpe sin pedir permiso.
Itauma, sin distracciones: “No quiero ser el segundo más joven, quiero vencer a Hrgovic”
Entre tanta bravata, Itauma dejó claro que su foco no está en los titulares ni en los récords de precocidad. “Primero quiero dejar claro que no estoy intentando convertirme en el segundo campeón del mundo del peso pesado más joven. Estoy intentando vencer a Filip Hrgovic”, subrayó.
Ahí está su hoja de ruta. Nada de obsesionarse con la historia si antes no se supera el obstáculo que la custodia.
“En segundo lugar, esta pelea es la que yo quería. Se la pedí a Queensberry durante mucho tiempo. Creo que es un emparejamiento de estilos en el que puedo florecer, una presión en la que puedo prosperar, y solo estaba esperando para pelear”, explicó, convencido de que este cruce le favorece.
El cinturón mundial, por supuesto, no es un detalle menor. Es el premio que transforma una buena noche en una noche legendaria. Pero Itauma lo coloca en su sitio.
“Obviamente el título mundial es un logro y un reconocimiento. Eso es un plus, pero mi única prioridad es Hrgovic. Si no voy a vencer a Hrgovic, no importa el título mundial, no importa el ruido ni nada. Mi trabajo es salir victorioso la noche de la pelea. Estoy listo para rock and roll”.
Halagos de Prince Naseem… y pies en la tierra
En medio de la tensión previa, a Itauma le trasladaron unas palabras que en cualquier otro podrían haber disparado el ego. Prince Naseem Hamed, una leyenda británica, aseguró que el joven de 21 años es “un millón de veces mejor” que Anthony Joshua y Tyson Fury y que puede llegar a ser el mejor de todos los tiempos.
El tipo de frase que incendia redes, titulares y tertulias. Pero no al propio protagonista.
“Obviamente está bien, pero cuando escucho cosas así, tengo que dejarlas en un segundo plano”, admitió Itauma. “Me queda un camino muy largo en el boxeo, pero por supuesto lo agradezco viniendo de un grande de todos los tiempos como Prince Naseem Hamed”.
Halagos de alto calibre, respuesta sobria. Sin fuegos artificiales. El contraste con la artillería verbal de Hrgovic es evidente.
“Mismo guion. Historia diferente”
Si en algo no titubea Itauma es en cómo visualiza el sábado. Tiene claro el plan, o al menos el desenlace ideal en su cabeza.
“¿La actuación perfecta? Sería ir un par de asaltos y terminar el trabajo”, lanzó, sin rodeos. Y dejó una frase que suena a declaración de intenciones: “Mismo guion. Historia diferente”.
Nada de promesas de guerra eterna, nada de prever un combate largo y táctico. Un par de asaltos, rematar y marcharse con el cinturón. Simple. Brutal. Ambicioso.
El veterano que insiste en que el chico no está listo. El joven que no se deja arrastrar al barro de las palabras. Un título mundial vacante en el centro del ring.
El sábado en el O2 se sabrá qué pesa más: la experiencia curtida de Hrgovic o la calma imperturbable de un Moses Itauma que se niega a creer en nada que no pueda demostrar con los guantes.




