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Karolina Muchova y Jakub Mensik ganan el dobles mixto del US Open

En una noche vibrante en el Arthur Ashe Stadium, la pareja checa formada por Karolina Muchova y Jakub Mensik se apuntó su primer título de Grand Slam como equipo al levantar el trofeo de dobles mixto del US Open. Lo hicieron con un marcador tan ajustado como expresivo: 6-3, 1-6, 10-6 ante Belinda Bencic y Flavio Cobolli, una dupla de gran pegada que nunca dejó de apretar.

Un arranque demoledor

Muchova y Mensik salieron a la pista como si llevaran años jugando juntos. Intensos, agresivos, sin rastro de nervios. El servicio de Mensik marcó el tono desde el inicio, abriendo huecos y dando a su compañera tiempo y espacio para dominar los intercambios desde el fondo.

En menos de media hora ya tenían el primer set en el bolsillo. El punto final fue una declaración de intenciones: un ace del joven checo sobre Bencic en bola de set, directo y seco, que silenció cualquier duda sobre quién mandaba en ese tramo del partido.

Reacción de campeona

Belinda Bencic no estaba dispuesta a quedarse en un papel secundario. La suiza dio un paso al frente en el segundo parcial, leyó mejor los turnos de servicio rivales y empezó a castigar cada segundo saque con devoluciones profundas y agresivas.

El quiebre para el 3-1 llegó con una devolución ganadora que rompió definitivamente el ritmo de Muchova al saque. Cobolli acompañó con solidez y la pareja italo-suiza empezó a jugar con más soltura, soltando el brazo y cerrando la red con determinación.

El set se decidió con un golpe tan cruel como simbólico: un derechazo de Bencic que besó la cinta y se escurrió por encima de Muchova, imposible de alcanzar. Partido igualado, sensaciones opuestas. El impulso cambiaba de lado.

Un supertiebreak a cara descubierta

Con el título en juego en un desempate a 10 puntos, la final se convirtió en un pulso de nervios y valentía. Ahí emergió de nuevo la figura de Mensik. Su servicio volvió a ser un martillo y su trabajo en la red, quirúrgico. Cada volea firme, cada primera bola dentro, acercaba el trofeo a la República Checa.

El momento clave llegó con un intercambio tenso en la cinta que Mensik resolvió con una volea sólida para abrir un 8-4 que pesó como una losa sobre Bencic y Cobolli. Muchova, hasta entonces más discreta al saque en el tramo final, apareció justo cuando más se le necesitaba: sacó probablemente el mejor servicio de su noche para generar las bolas de campeonato.

No tembló nadie del lado checo. Mensik cerró la final como la había empezado: con un ace. La pelota besó la línea, el juez cantó bueno y el joven de 20 años saltó en celebración, consciente de que acababa de estrenar su palmarés de Grand Slam en el último grande de la temporada.

De las bolas de partido salvadas al título

El camino hasta el trofeo no fue un paseo. Muchova y Mensik ya habían coqueteado con la eliminación en semifinales, donde salvaron dos bolas de partido ante los rusos Mirra Andreeva y Andrey Rublev. Esa supervivencia les dio algo más que un billete a la final: les dio la convicción de que podían ganar a cualquiera.

Esa mezcla de desparpajo y resistencia se vio reflejada en la ceremonia de premios. Muchova, entre sonrisas, encontró espacio para el detalle ligero: según ella, los atuendos a juego habían marcado la diferencia. Detrás de la broma, una realidad evidente: química, complicidad y un tenis perfectamente sincronizado.

La checa reconoció que no esperaba estar allí, con el trofeo en las manos. Habían entrado al cuadro para divertirse, para disfrutar del dobles mixto. Terminaron dominando el escenario central del tenis neoyorquino.

Un formato renovado, un mensaje claro

El cuadro de dobles mixto, con 16 parejas, arrancó el martes dentro del nuevo formato del torneo, en su segundo año de vida. La presencia de figuras destacadas del circuito individual busca llenar las gradas en la semana previa al inicio del cuadro principal de individuales. El título de Muchova y Mensik encaja a la perfección en esa apuesta: partidos intensos, nombres reconocibles y finales que se deciden por detalles.

Para la pareja checa, este triunfo no es solo una línea más en el palmarés. Es una declaración en pleno Arthur Ashe Stadium. Un aviso temprano en un US Open que apenas empieza: si este es “un buen comienzo” para ellos, como dijo Muchova, ¿hasta dónde pueden llegar cuando el resto del torneo entre en ebullición?