Nottingham Forest: Entre la fe y la falta de goles
Nottingham Forest, atrapado entre la fe y el vacío del área
Oliver Glasner mira la tabla y sabe que duele. Fondo de la clasificación, tres derrotas seguidas, sin gol en casa y con el City Ground convertido en un escenario de ansiedad más que de celebración. “Se siente injusto, pero no quiero quejarnos ni sentirnos víctimas”, ha repetido el austríaco. Esa frase resume bien el momento: la realidad golpea, pero él se niega a instalarse en la queja.
El viernes espera Ipswich Town, con Forest hundido en la zona de descenso tras un inicio de curso que nadie imaginaba cuando el club lo contrató en verano después de su salida de Crystal Palace. El plan era dar un salto competitivo. De momento, el único salto ha sido hacia abajo en la tabla.
Cerca de todo, lejos de los puntos
Lo más inquietante para Forest no es solo la posición. Es la forma. El equipo ha estado a centímetros de resultados mucho mejores. Perdió en Selhurst Park tras desperdiciar ocasiones clarísimas. Rozó un punto heroico ante el campeón Arsenal el domingo, resistiendo a base de orden y sufrimiento, hasta que otra vez faltó colmillo en el área rival.
Dentro del club insisten: hay progreso, se ve en el trabajo, en la estructura, en la idea. Pero la Premier no puntúa sensaciones. Puntúa goles.
Glasner, que aterrizó con el aura del técnico que llevó a Crystal Palace a ganar FA Cup, Community Shield y Conference League, no esconde su impaciencia. Lo ha contado sin rodeos: solo ha conocido a una persona con más ambición que él, el propietario Evangelos Marinakis. Y a ese hombre ya le ha explicado algo importante: no es mago.
Su historial lo respalda. En Palace solo ganó uno de sus seis primeros partidos tras sustituir a Roy Hodgson en febrero de 2024. En su primera temporada completa, 2024-25, encadenó ocho encuentros sin victoria en el arranque. Aquel año terminó con Palace levantando la FA Cup ante Manchester City y rompiendo una espera de 119 años por un gran título. Sabe lo que es empezar mal y acabar firmando una obra mayor.
Un club cansado de empezar de cero
Forest, en cambio, viene de un carrusel de proyectos abortados. Hace poco más de un año, la etapa de Ange Postecoglou se desplomó en 39 días: seis derrotas, ningún triunfo en ocho partidos. Sean Dyche apenas superó los 100 días. Vitor Pereira logró la permanencia, alcanzó las semifinales de la Europa League y, aun así, fue despedido dos minutos antes de que expirara una cláusula de rescisión en junio.
Glasner ha llegado para cortar esa inercia. Pide estrategia y continuidad. Y, por primera vez en mucho tiempo, su Forest empieza a mostrar un once reconocible: Neco Williams, Matz Sels, Dan Ndoye, Murillo y James McAtee han sido titulares en todos los partidos de liga. Morgan Gibbs-White habría hecho pleno también de no ser por una lesión muscular el domingo.
Las decisiones dejan nombres pesados en la sombra. El capitán Ryan Yates aún no ha jugado un solo minuto. Ibrahim Sangaré solo ha sido titular una vez, pese a haber firmado un nuevo contrato de tres años en verano. Callum Hudson-Odoi ha visto reducido su protagonismo. Ola Aina ha perdido el puesto en el carril para dejar paso al recién llegado Daniel Muñoz.
Con los resultados, sobre todo en el City Ground, no cuesta entender a quienes piensan que algunos merecen más minutos. Los jugadores, mientras tanto, sienten la presión crecer.
“Tenemos un buen entrenador y creo que todavía estamos asimilando sus ideas”, explicó Murillo tras el 0-1 ante Arsenal. “Hemos cambiado todo nuestro sistema esta temporada. Es difícil, pero después de tres o cuatro meses seguimos mejorando y creo que estamos cerca de alcanzar nuestro mejor nivel. Ahora estamos construyendo nuestra confianza. Tenemos un muy buen equipo, jugadores experimentados también. Seguimos adelante porque sabemos lo dura que es la Premier League”.
El agujero negro del City Ground
Hay un dato que lo resume todo: Forest aún no ha marcado un solo gol en la Premier League en el City Ground esta temporada. Y no es una racha aislada. En todo 2026 solo ha celebrado ocho tantos ligueros en casa. Ocho.
Las noches europeas maquillaron el problema. Las victorias ante Ferencvaros, Porto y Aston Villa en la Europa League devolvieron ruido y orgullo al estadio. Pero en la liga, el balance es demoledor: solo dos triunfos en 17 partidos como local desde noviembre.
De esos ocho goles, la mitad llegó en un solo encuentro, ante un Burnley muy débil en abril. Desde entonces, el silencio. Forest acumula ya ocho horas y 26 minutos sin marcar en casa.
Los números de este curso son todavía más crudos. El equipo suma cinco goles en total en la Premier, pero su diferencia entre tantos marcados y los que debería haber marcado según el xG es de -6,20, la peor de la división. Genera, llega, dispara… y falla.
Forest ha intentado 120 remates en liga, el tercer registro más alto del campeonato, solo por detrás de Manchester United (138) y el Brighton más goleador (125). Sin embargo, apenas 25 tiros han ido entre palos. Contra Arsenal lo intentó 14 veces, pero solo dos lanzamientos obligaron a intervenir a David Raya.
La imagen que lo condensa todo fue la ocasión de Rory Delap en Selhurst Park: mano a mano, disparo potente, y Walter Benítez sacando una mano salvadora. Un resumen perfecto de la falta de filo de Forest.
El porcentaje de acierto es demoledor: 4,17% de conversión, el peor de la Premier. Incluso Spurs, tras su victoria ante Coventry, ha subido hasta el 6,06%. Forest dispara mucho. Marca casi nada.
Delap, 50 millones y una losa en el área
El club invirtió 50 millones de libras en Delap este verano para solucionar precisamente eso. El delantero ya ha dejado destellos: Glasner lo elogió tras su actuación ante Arsenal, y el ariete estuvo cerca de empatar en el descuento frente a Aston Villa, frenado por un corte providencial de Ezri Konsa.
La intención está ahí. El volumen de ocasiones también. Falta el golpe final, ese segundo de calma que separa un buen ataque de un gol.
Glasner no quiere mirar hacia atrás. Prefiere convertir la frustración en desafío.
“Somos los únicos que podemos cambiarlo”, ha insistido ante la plantilla. Les habló del momento duro, de la necesidad de apoyarse en el vestuario como si fuera una familia, de amigos, de unión, de mantener la cabeza alta cuando el ruido de fuera invita a lo contrario. Está convencido de que el grupo responderá. Conoce los caracteres, las personalidades. Cree que, si se mantienen juntos, los goles y los resultados llegarán.
La Premier, sin embargo, no espera. Forest visita Ipswich desde el pozo y con un City Ground mudo de gol. El plan está trazado, las ocasiones aparecen, el entrenador mantiene la fe. Falta la respuesta más simple y más difícil del fútbol: que la red, de una vez, empiece a moverse.




