Un nuevo escándalo de amaño sacude el cricket indio
La sombra del amaño vuelve a caer sobre el cricket indio. Esta vez, el epicentro es un nombre poco conocido para el gran público, pero cuyas presuntas confesiones han encendido todas las alarmas: el exjugador de Ranji, Rachit Bhatia.
Un reportaje de investigación de Tehelka, fruto de varios meses de trabajo encubierto, ha destapado un presunto entramado de corrupción que alcanza tanto al circuito doméstico como a la Indian Premier League, con el foco especialmente puesto en Chennai Super Kings y en la Delhi Premier League.
La acusación es brutal: filtración de XIs titulares, amaños puntuales y sobornos por selección. Todo ello, de momento, sostenido únicamente por una investigación periodística. Nada más. Nada menos.
El supuesto “negocio” con los XIs de Chennai Super Kings
Según el reportaje, la Special Investigation Team de Tehelka desplegó un operativo encubierto entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. Un periodista se hizo pasar durante meses por corredor de apuestas, ganándose la confianza de Bhatia.
En esas conversaciones, siempre según la publicación, el exjugador habría alardeado de haber vendido información interna de los XIs de Chennai Super Kings durante la temporada 2025 de la IPL. La vía de comunicación, de acuerdo con el texto: Snapchat. El destino: casas de apuestas con base en Londres.
La cifra impresiona. Bhatia habría asegurado que cobraba 60 lakh de rupias por encuentro, durante cinco partidos. Un total de 3 crore por anticipar el XI de CSK antes de que se hiciera oficial en el terreno de juego.
La clave, de acuerdo con el reportaje, sería un contacto dentro del vestuario de Chennai Super Kings. Tehelka, sin embargo, no identifica a ese supuesto jugador. No hay nombre, no hay rostro. Solo la afirmación atribuida a Bhatia.
Mientras tanto, otros medios que han seguido el caso han mencionado al bateador de CSK y Central Delhi Kings, Vansh Bedi, pero únicamente para recordar —citando a Times of India— que fue él quien habría denunciado el acercamiento de un corredor de apuestas ante la unidad anticorrupción del deporte.
Bedi, por su parte, reaccionó con contundencia. Emitió un comunicado calificando de “altamente difamatorias” las insinuaciones que intentan vincularle a cualquier trama de corrupción y rechazando por completo esas asociaciones.
Tehelka también recoge que Bhatia habría ofrecido repetir el esquema en la IPL 2026: facilitar el XI de CSK si un jugador conocido por él era elegido en el auction, con la intención de trasladar después el mismo modelo a la Delhi Premier League.
La DPL, en el punto de mira: filtraciones de alineaciones y promesas de spot-fixing
El foco del reportaje no se queda solo en la IPL. La DPL aparece como el siguiente escenario de un negocio más silencioso, pero igual de dañino: las llamadas “line-up leaks”.
Según la investigación, Bhatia habría ofrecido al falso corredor de apuestas el XI de Central Delhi Kings en la temporada 2026 de la DPL antes del anuncio oficial en el sorteo de campo. El precio inicial: 40 lakh por partido. Después, siempre según Tehelka, se habría negociado a la baja.
El texto detalla que en dos encuentros, la alineación facilitada por Bhatia no coincidió con el XI finalmente anunciado. Él lo habría justificado como cambios de última hora. Pero en un tercer duelo, frente a North Delhi Strikers el 3 de agosto de 2026, la alineación anticipada sí habría encajado punto por punto con la oficial.
La supuesta tarifa final por ese servicio habría quedado en 3 lakh de rupias.
El reportaje va más allá. Asegura que Bhatia habló abiertamente de la posibilidad de organizar spot-fixing en futuros partidos de Central Delhi Kings: desde intentar forzar un run-out hasta manipular detalles concretos de un encuentro. También habría afirmado que ya había participado en amaños puntuales en el pasado.
Tehelka recoge una confesión especialmente grave: dos wide balls lanzadas de forma deliberada durante la Syed Mushtaq Ali Trophy 2018-19, a cambio de dinero de los apostadores. El medio añade que Bhatia disputó su cricket doméstico con Nagaland.
El texto también menciona otro frente: el acceso al propio cricket de élite. Bhatia habría asegurado haber pagado un soborno para conseguir su selección en el equipo de Ranji Trophy de Nagaland en la temporada 2018-19.
Y no se queda ahí. En su rol de seleccionador y entrenador a nivel escolar en Delhi, siempre según el reportaje, habría descrito un sistema en el que la elección de jugadores para equipos escolares de distintas categorías podría asegurarse mediante pagos. De nuevo: afirmaciones graves, aún sin respaldo de ninguna autoridad independiente.
DDCA pide prudencia; BCCI guarda silencio
La magnitud del reportaje obligó a una reacción institucional. La Delhi and District Cricket Association, responsable de la organización de la DPL, emitió un comunicado medido pero firme.
La DDCA subrayó que las acusaciones recogidas en los artículos “no están verificadas” y que “no han sido establecidas por ninguna autoridad competente”. Recalcó también que sería “inapropiado sacar conclusiones” sobre cualquier individuo, jugador o franquicia basándose únicamente en esas alegaciones periodísticas.
El mensaje es claro: cautela, distancia y espera. Hasta ahora, nada más.
Por su parte, el Board of Control for Cricket in India (BCCI) no ha emitido todavía ningún pronunciamiento público sobre el caso. Ninguna nota oficial, ninguna referencia al contenido del reportaje, ningún anuncio de investigación interna.
Un viejo fantasma que nunca termina de irse
La historia vuelve a colocar a la IPL y al cricket indio frente a un espejo incómodo. El deporte que presume de estadios llenos, contratos millonarios y audiencias gigantescas se ve otra vez rodeado por sospechas de filtraciones, sobornos y amaños.
Hoy, todo lo que hay son las grabaciones y transcripciones presentadas por un medio de comunicación. No hay veredicto judicial, ni sanciones deportivas, ni confirmación de los organismos rectores. Solo un relato explosivo que exige respuestas.
La pregunta ya no es si el cricket indio puede permitirse otra crisis de credibilidad.
La cuestión es cuánto tiempo más podrá ignorar estas señales antes de que el daño sea irreparable.



