logo

Owen Wijndal: del adiós frustrado al renacer en el Ajax

Hace menos de un año, Owen Wijndal ya se había despedido del vestuario del Ajax. El lateral izquierdo hacía las maletas, su etapa en Ámsterdam parecía cerrada y el club incluso había explorado la rescisión de su contrato. Y, sin embargo, sigue ahí. Titular, en forma y con ganas de más.

El giro es tan brusco como revelador. El verano pasado, con Jordi Cruyff al mando de la parcela deportiva, el club incorporó a dos laterales izquierdos, Caio Henrique y Jofre Torrents. El mensaje implícito era claro: el futuro de Wijndal en el Ajax estaba, como mínimo, en entredicho. Para muchos, directamente finiquitado.

El propio jugador lo vio igual. Se preparó para irse, asumió que su historia en el club terminaba y se marchó del vestuario diciendo adiós a sus compañeros. Todo apuntaba a una salida inevitable. Hasta que la operación se vino abajo en el último momento.

Desde entonces, ha tenido que rehacer su camino. Otra vez.

“He tenido que pelear para volver varias veces ya. Por supuesto que estoy contento con cómo van las cosas ahora. Pero al mismo tiempo sé cómo funciona el fútbol. Solo eres tan bueno como tu último partido”, admite en una entrevista con De Telegraaf. Una frase que suena a cicatriz, no a tópico.

El salario en el punto de mira

En los despachos, el Ajax estaba dispuesto a dejarle marchar. Fuera con una rescisión pactada o con un traspaso, el plan era abrir hueco. En los pasillos y en las gradas comenzó a circular una explicación fácil: Wijndal no quería irse por su generoso salario.

Él no rehúye el tema. Al contrario, lo ataca de frente.

“Sí, sí, sí. El salario, ¿no?”, responde entre risas cuando le preguntan por esas versiones. “Lo escucho mucho, pero de verdad que no es cierto. Puedo ganar buen dinero en otros clubes también. Si el dinero hubiera sido lo más importante, me habría ido hace mucho”.

No hay medias tintas en su respuesta. “Esa historia sobre mi salario simplemente no es verdad. Me quedé porque quería estar en el Ajax y porque todavía quería mostrar lo que puedo hacer aquí. Esa siempre ha sido mi motivación”.

El relato desmonta la imagen del futbolista acomodado, agarrado a un contrato ventajoso. En su lugar aparece un jugador que, pese a haber visto la puerta casi cerrada, ha elegido quedarse para competir.

Un capítulo que él no da por cerrado

Hoy, con una buena racha de rendimiento y minutos importantes, el contexto ha cambiado. Lo que hace unos meses era una salida cantada ahora se ha convertido en una pregunta distinta: ¿tiene futuro Wijndal en el Ajax más allá de su contrato actual?

Él no se esconde. No fuerza, no presiona públicamente, pero deja clara su disposición.

“Para mí, mi capítulo en el Ajax está lejos de haber terminado”, afirma. No sabe qué piensa el club sobre una posible ampliación, pero no descarta nada. “Sería bastante gracioso, teniendo en cuenta todo lo que ha pasado en los últimos años. Por supuesto que lo pensaría si el Ajax quiere que me quede”.

La frase encierra cierta ironía, casi un guiño al destino: el jugador que estuvo con un pie fuera, ahora no vería con malos ojos sentarse a hablar de un nuevo contrato.

De momento, no ha sonado el teléfono. “Llevo aquí ya bastante tiempo. Pero no he oído nada todavía, y mientras sea así, tiene poco sentido pensarlo demasiado”. Su vínculo actual se extiende hasta mediados de 2027, un margen amplio que le permite centrarse en lo inmediato: seguir jugando, seguir convenciendo.

El resto, como casi siempre en el fútbol, lo dictarán sus próximos partidos. Porque, como él mismo repite, en este negocio solo eres tan bueno como tu último encuentro. Y ahí es donde Wijndal quiere escribir la próxima página de su historia en el Ajax.