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Pakistán se reúne con el rey Charles tras controversia

La selección de Pakistán se verá esta semana con el rey Charles, apenas días después de que su gira por Inglaterra estuviera al borde de la cancelación por una entrevista televisiva con los hijos de Imran Khan.

La tensión estalló durante el almuerzo del primer día del segundo Test en Lord's. Sky Sports emitió entonces una conversación grabada con Suleiman y Kasim Khan, hijos del legendario excapitán y ex primer ministro paquistaní, encarcelado desde hace tres años por cargos de corrupción que él niega. Antes de que la entrevista saliera al aire, la Pakistan Cricket Board (PCB) llegó a plantear no reanudar el partido y suspender el resto de la serie de tres encuentros.

El asunto saltó rápidamente del césped a los despachos. El England and Wales Cricket Board (ECB) consultó de inmediato con el Foreign, Commonwealth and Development Office, consciente de que el conflicto excedía el terreno deportivo y tocaba nervios diplomáticos. Pese a la amenaza, Pakistán regresó al campo tras el descanso y el Test continuó según lo previsto.

Mientras tanto, en el otro extremo de Londres, el Palacio de Buckingham confirmaba un acto que ya estaba en la agenda antes de que empezara la serie. El rey Charles, en su condición de jefe de la Commonwealth, recibirá al equipo masculino de Test de Pakistán en los jardines de Clarence House, en el paréntesis entre el segundo y el tercer partido del verano en Inglaterra. El encuentro, previsto que dure en torno a 15 minutos, llega ahora cargado de un peso simbólico que nadie imaginaba cuando se programó.

La figura de Imran Khan, de 73 años, sobrevuela todo. Héroe nacional tras liderar a Pakistán al título mundial en 1992 y referente absoluto del cricket en el país tras 21 años de carrera internacional, gobernó como primer ministro entre 2018 y 2022 antes de ser encarcelado un año más tarde. Su situación ha ido escalando también en el plano internacional.

En diciembre pasado, su hermana Aleema Khanum apeló directamente al rey Charles en su papel de cabeza de la Commonwealth. Recordó que Pakistán es miembro de la organización y subrayó que su carta fundacional se apoya en tres pilares: estado de derecho, democracia y derechos humanos. Denunció que un país miembro estuviera “destruyendo” esos principios y cuestionó el silencio de los Estados donde el monarca británico ejerce como jefe simbólico de la Commonwealth frente a lo que describió como fascismo o dictadura militar.

Ese trasfondo político estalló en plena serie cuando Sky Sports recibió una queja antes de emitir la entrevista con Suleiman y Kasim. El canal siguió adelante con una versión editada de la conversación mantenida por Michael Atherton con los hijos de Imran Khan. En ella, los dos jóvenes expresaron su preocupación por el trato y la seguridad que recibe su padre y criticaron la respuesta del gobierno británico.

La amenaza de plantón quedó, al final, en aviso. Pakistán salió a jugar tras el almuerzo del primer día del segundo Test, y el encuentro siguió su curso. Al cierre de la segunda jornada, el seleccionador Sarfaraz Ahmed aseguró que ni él ni sus jugadores sabían nada de la entrevista. “No sé nada. Solo estoy centrado en el partido. ¿Hablas de la entrevista? No sabemos de la entrevista”, afirmó, marcando distancia con la tormenta mediática.

En paralelo, se abre otra incógnita: el papel institucional del propio PCB. Su presidente, Mohsin Naqvi, ejerce también como ministro del Interior del actual gobierno paquistaní, un doble cargo que sitúa a la federación en el corazón del poder político. El organismo ha sido contactado para confirmar si Naqvi estará presente en la audiencia con el rey, un detalle que añadiría aún más carga política a una cita nacida como un gesto protocolario con una selección en gira.

Mientras las relaciones entre ambos países se mueven entre la diplomacia suave del cricket y las aristas de la política, el calendario no se detiene. En octubre, Inglaterra viajará a Pakistán para un triangular de un día frente al combinado local y Sri Lanka. Será la cuarta gira inglesa al país en cuatro años tras un paréntesis de 17 años motivado por cuestiones de seguridad.

El rey recibirá a un equipo que juega con algo más que runs y wickets sobre la mesa. Y cada encuentro entre ambos países, en el campo o en Clarence House, parece ya mucho más que una simple serie de verano.