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Paul Heckingbottom: Ahora hay que ganar

Paul Heckingbottom ya no se esconde. Después de un verano de inversión fuerte y una docena de fichajes, el técnico de Preston North End asume que el discurso ya no puede girar en torno a la reconstrucción. El equipo está colista del Championship, sin un solo punto en cuatro jornadas, y el margen para las excusas se ha agotado.

“No había forma de que tuviéramos un equipo competitivo al inicio de la temporada”, admitió en BBC Radio Lancashire. Y no exagera: la plantilla ha sido un puzzle en constante movimiento. “La plantilla ha cambiado cada semana desde el primer partido”, resumió.

Ese caos inicial ya no sirve como coartada. El club ha hecho su parte con un respaldo económico que el propio entrenador califica de inédito. Él mismo lo reconoce: “Ahora tenemos las herramientas. Hemos armado la plantilla. Ahora toca trabajar y conseguir las victorias. Es la única forma de que pare el ruido. Hay que empezar a ganar”.

De soñar con el ‘play-off’ a mirar hacia abajo

El contraste con la pasada campaña es duro. En enero, Preston era cuarto y se asomaba a la zona de play-off. El final fue un desplome: solo tres triunfos en los últimos 15 encuentros y un 14.º puesto que dejó un sabor amargo.

Ese desenlace condicionó el verano. El club abrió la caja, cambió medio vestuario y apostó por Heckingbottom. Él, lejos de quejarse por la presión añadida, se muestra agradecido… y consciente del peaje: el éxito no va a ser inmediato.

“El mayor reto que teníamos como club, si queremos avanzar y competir, es asegurarnos de poder desarrollar a nuestros propios jugadores”, explicó. La idea es clara: o se gana juntos o se vende bien y se reinvierte. Pero todo eso pertenece a un horizonte más lejano. “Progresar, terminar lo más arriba posible, lograr el ascenso y hacer crecer al club viene más adelante. A corto plazo se trata solo de ganar partidos”.

Problema de gol y un ataque bajo mínimos

El presente es crudo. Preston solo ha marcado tres goles en el Championship esta temporada. Demasiado poco para un equipo que aspira, como mínimo, a salir del pozo. Heckingbottom sabe que el problema no se soluciona solo con discurso.

“Este verano perdimos cinco delanteros centro y los hemos reemplazado con dos”, detalló. El dato desnuda la realidad: el equipo ha perdido pegada y referencias ofensivas. La solución tendrá que ser colectiva.

“Vamos a tener que conseguir goles, asistencias y generar ocasiones de otras maneras. Lo hemos intentado con los jugadores de banda”, añadió. No se queda ahí: el técnico también mira a los centrales, una fuente de tantos que hasta ahora ha estado prácticamente seca. “Necesitaremos goles de los defensas centrales esta temporada, algo de lo que no hemos tenido suficiente antes”.

Balones parados, llegadas desde segunda línea, extremos más agresivos. El plan ofensivo de Preston está obligado a mutar sobre la marcha.

Derby de Lancashire, examen sin red

El calendario tampoco concede respiro. El próximo compromiso es ante Blackburn Rovers, rival de Lancashire, un partido que siempre pesa más que tres puntos. Esta vez, además, llega con un componente emocional evidente: fondo de la tabla, inversión reciente, ruido alrededor del proyecto y un entrenador que ya ha dejado claro que el tiempo de las explicaciones ha terminado.

Preston ha dado “el primer paso” para acercarse al nivel competitivo que exige la categoría, como insiste Heckingbottom. Ahora solo falta el siguiente, el único que de verdad cuenta en el fútbol profesional: transformar ese respaldo en victorias. Y en un derby como el que viene, no ganar ya no sería solo un tropiezo; sonaría a oportunidad perdida en un momento en el que el club no puede permitirse ni una más.