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Pedro Neto y su evolución en Chelsea bajo Xabi Alonso

Diez años después de Victor Moses, Chelsea vuelve a encontrar oro donde otros solo veían un parche táctico. Entonces fue Antonio Conte y su carrilero sorpresa. Hoy es Xabi Alonso y un Pedro Neto que ha pasado de ser transferible a pieza central del proyecto. La historia se repite, pero con otro acento y en otro costado.

De casi salir a firmar hasta 2032

El escenario pudo ser muy distinto para el portugués. En verano, en Stamford Bridge no le consideraban intocable. Al contrario: estaba en la lista de posibles ventas, con un precio que rondaba los 100 millones de libras. Alto, sí, pero no inalcanzable para un jugador que no terminaba de explotar.

Neto arrastraba frustración desde el final de la temporada pasada. Enzo Maresca, con quien mantenía una relación muy cercana, se marchó el día de Año Nuevo. Liam Rosenior apenas duró cuatro meses. Chelsea se desplomó hasta el décimo puesto y el vestuario quedó lleno de dudas.

Mientras nombres como Cole Palmer, Joao Pedro, Reece James o Moises Caicedo renovaban convencidos por la nueva hoja de ruta del club —añadir experiencia a un talento ya abundante—, el caso Neto quedaba en el aire. La llegada de Xabi Alonso ayudó a calmar el ruido, pero abría otra incógnita: ¿aceptaría el portugués reconvertirse en carrilero?

La respuesta tardó, pero llegó. El último día de mercado seguía habiendo incertidumbre sobre su futuro. Un mes después, Neto estampó su firma hasta 2032. Para entonces ya era evidente que Alonso había encontrado en él mucho más que un extremo eléctrico.

Un extremo que nunca fue un killer

Cuando Chelsea pagó 54 millones de libras al Wolves en 2024, Neto no llegaba con etiqueta de goleador. Sus números en Midlands eran claros: 14 goles y 27 asistencias en 135 partidos. Desequilibrante, sí. Decisivo de cara a puerta, no tanto.

En Stamford Bridge, antes de Alonso, el patrón apenas variaba: 19 goles y 19 asistencias en 103 encuentros. Un buen atacante de banda, pero lejos de justificar por sí solo una inversión tan elevada.

Ahí entra el giro. Con Alonso, el portugués ha disparado su impacto: cuatro goles y una asistencia en nueve partidos esta temporada, tres de ellos saliendo desde el banquillo. Más del doble de su ritmo anotador anterior. Y lo ha hecho desde una posición teóricamente más lejana al área.

En la victoria por 2-0 ante Everton en el Hill Dickinson Stadium, firmó un doblete desde el carril derecho. Una actuación que simboliza el nuevo rol: no es solo un lateral largo, ni solo un extremo reconvertido. Es la navaja suiza del sistema.

El carrilero total de Xabi Alonso

Los datos explican por qué Chelsea siente que ahora tiene “lo mejor de los dos mundos”. Neto actúa como carrilero, pero vive en campo rival. Ha pasado de 3,6 a 5,3 toques en el área por 90 minutos en Premier League. Se acerca más, llega más, pisa más zonas de remate.

Regatea mejor y más a menudo: de 1,6 a 1,8 regates exitosos por 90, con un porcentaje de acierto que ha saltado del 43,5% al 52,6%. Y genera más fútbol: sus ocasiones creadas han subido de 1,8 a 2,0 por partido, con las de jugada pasando de 1,5 a 1,8. No solo termina, también fabrica.

La otra cara del rol es la exigencia defensiva. Y ahí también ha respondido. Sus entradas han escalado de 0,7 a 2,0 por 90 minutos, y las posesiones recuperadas de 2,9 a 3,9. Para un jugador que siempre se vio a sí mismo como atacante, el salto es notable.

No es casualidad. Neto ha atribuido en el pasado parte de su físico a una infancia rodeado de hockey sobre patines en su familia. Ese motor le permite ir y venir, repetir esfuerzos y sostener un ida y vuelta que pocos pueden aguantar durante 90 minutos.

Xabi Alonso lo resumió tras el triunfo ante Everton: “Llámalo como quieras. Extremo, carrilero, jugador ofensivo, jugador defensivo. Puede hacer muchas cosas”. Una descripción que encaja con el plan del técnico: asimetría en las bandas, libertad en la derecha, contención en la izquierda.

Mientras el carril zurdo, normalmente ocupado por Jorrel Hato o Pep Chavarría, tiene menos peso ofensivo, Neto recibe carta blanca para atacar. El equipo se inclina hacia su lado, y él responde con producción y carácter.

De marcador de Hakimi a bromista de vestuario

El portugués ya había dejado una pista de su versatilidad en uno de los grandes momentos de la era de la propiedad estadounidense. En la final del Club World Cup 2025, ante Paris St-Germain, se encargó de seguir a Achraf Hakimi casi a todos lados. Chelsea ganó 3-0 y Neto firmó una actuación de pura disciplina táctica.

Esa versión seria convive con otra mucho más ligera en el día a día. En el vestuario es uno de los bromistas habituales. Lo demostró en directo tras el 6-3 a Leeds en Carabao Cup, partido en el que también marcó. Su excompañero en Wolves, Conor Coady, hoy analista en Sky Sports, le lanzó una pregunta con retranca: “¿Cuándo te ha preocupado a ti encajar goles?”.

La respuesta fue instantánea: “Ahora soy carrilero, lad”. Risas, complicidad y una frase que, entre bromas, define el cambio de mentalidad. Después, añadió algo que encaja con la versión actual de Neto: “En mi cabeza siempre tengo que correr hacia atrás y ayudar a mis defensas también”.

No es solo un chiste. Es el resumen de un jugador que ha aceptado un rol más complejo y lo ha convertido en escaparate.

De Moses a Neto: la vieja fórmula, un nuevo líder

Hace una década, Victor Moses se reinventó con Conte y se convirtió en pieza clave de una racha de 13 victorias consecutivas camino del título de Premier League 2017. Entonces, el nigeriano pasó de extremo irregular a carrilero implacable.

Neto no ha tenido que cambiar tanto su naturaleza, pero sí ha amplificado todo lo que ya tenía. Su velocidad ahora se traduce en llegadas al área. Su regate, en ocasiones claras. Su físico, en recuperaciones y coberturas. Y su carácter, en un liderazgo silencioso dentro de un vestuario rejuvenecido y, esta vez, convencido.

Chelsea buscaba un símbolo para esta nueva etapa bajo Xabi Alonso. Sin hacer ruido, sin grandes declaraciones, el club puede haberlo encontrado en un jugador que hace solo unos meses parecía estar más cerca de la puerta de salida que de un contrato hasta 2032.

La pregunta ya no es si Neto acepta ser carrilero. La verdadera cuestión es cuántos entrenadores en Europa pueden presumir de tener un futbolista capaz de sostener, al mismo tiempo, la banda, el sistema y el proyecto.

Pedro Neto y su evolución en Chelsea bajo Xabi Alonso