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Premier League: Rendimiento de la Cuarta Jornada

La cuarta jornada de la tabla de rendimiento de la Premier League de The Athletic dejó una sensación clara: la clasificación oficial cuenta puntos; esta mide personalidad, ideas y colmillo en 90 minutos. Aquí no importan las rachas ni el nombre del escudo. Cada fin de semana es una hoja en blanco y algunos equipos la llenaron con tinta gruesa.

1. Leeds United (semana pasada: 3.º)

Leeds United 4-1 Newcastle United

Elland Road fue un vendaval. Daniel Farke habló de “mis chicos fueron brillantes” y no sonó a tópico. Sonó a alivio y orgullo.

Leeds salió a devorar. La primera parte fue un asedio. Jayden Bogle apareció en todas partes: tapando un cabezazo de Dominic Calvert-Lewin que iba dentro y, sin saberlo, apuntándose un gol en el acta. Newcastle pidió el descanso mucho antes de que el árbitro mirara el reloj.

Calvert-Lewin firmó una actuación de ‘9’ clásico que se ve poco: intimidó a Sven Botman y Malick Thiaw, los ganó por arriba, los arrastró por todo el frente de ataque. Un gol y una asistencia como recompensa mínima a un partido dominante. Noah Okafor, entrando desde la izquierda, puso calidad y también se sumó al marcador.

Detrás, el trío de mediocentros —Anton Stach, Ethan Ampadu y Ao Tanaka— corrió por encima de un centro del campo de Newcastle roto desde la lesión por conmoción de Nico Gonzalez. La entrada del joven Sean Steur, acompañado por Lewis Miley, fue una invitación a que Leeds mandara. Y mandó.

Farke lo resumió sin rodeos: “Una actuación de primer nivel”. Difícil discutirlo.

2. Brighton (semana pasada: 17.º)

Coventry City 0-5 Brighton

Dos palabras: Lewis Dunk.

El capitán de Brighton firmó uno de esos goles que se repiten toda la temporada en los resúmenes: control, calma y un disparo desde unos 30 metros que se coló en la escuadra como si fuera lo más normal del mundo. Un central de 34 años haciendo de especialista en golazos para cerrar una goleada que dice mucho del equipo de Fabian Hurzeler.

Brighton jugó sin Yankuba Minteh, Kaoru Mitoma ni Georginio Rutter —tres de sus armas principales— y aun así es el conjunto más goleador de la Premier, con más de tres tantos por encuentro. Ante Coventry fue despiadado.

Malick Yalcouye castigó una defensa blanda con la frialdad de un veterano. Charalampos Kostoulas se inventó una jugada de malabarista para otro tanto de enorme calidad. Dunk puso la guinda con su disparo lejano. En el centro del campo, Pascal Gross y Yasin Ayari, también goleadores, se complementaron con una naturalidad que hace parecer sencillo lo complejo.

Coventry no supo ni por dónde le llegaban.

3. Nottingham Forest (semana pasada: 13.º)

Aston Villa 1-2 Nottingham Forest

Oliver Glasner lo dijo claro: no fue solo ganar, fue cómo. Especialmente tras el descanso.

Forest salió del vestuario como si le hubieran cambiado el motor. Ganó cada balón dividido, apretó arriba y convirtió a Villa Park en un campo inclinado. Liam Delap, el mejor futbolista sobre el césped, marcó nada más reanudarse con un disparo potente desde fuera del área. Después rozó el segundo con un cabezazo al lateral de la red y vio cómo le anulaban otro tanto.

Xaver Schlager volvió a dar una lección de distribución, cambiando el juego con diagonales precisas y llegando al área rival. Rozó el gol con un remate de cabeza tras un centro de Daniel Muñoz. El colombiano, dueño absoluto del costado derecho, disfrutó aún más cuando Ian Maatsen se lesionó y Villa se quedó con diez por haber agotado los cambios.

El tanto de la victoria, cómo no, nació por esa banda. Morgan Gibbs-White, con un toque de pura clase, participó en la jugada que castigó definitivamente a un Villa superado.

Y sí, Neco Williams, todos vieron cómo bajaste ese balón del cielo como si fuera lo más sencillo del mundo.

4. Manchester City (semana pasada: 7.º)

Manchester United 0-1 Manchester City

Dejando a un lado el caos del VAR, el partido fue un ejercicio de control de daños convertido en ventaja táctica por parte de Enzo Maresca.

La expulsión directa de Phil Foden a los 23 minutos parecía una condena. No lo fue. Maresca leyó el encuentro con precisión: ante un United que vive de las transiciones y del espacio a la espalda, City se replegó, cerró líneas y le negó exactamente eso.

La decisión dura fue quitar a Rayan Cherki, su jugador más creativo, al descanso. El movimiento valió oro. Iliman Ndiaye entró para ofrecer trabajo sin balón y conducción en cada salida. Erling Haaland no escatimó elogios: dijo que por momentos “parecía Neymar”. Ndiaye se adueñó de cada contraataque, dio aire a su equipo y convirtió el partido en una trampa para un United lento y plano.

Elliot Anderson, mientras tanto, volvió a recorrer cada metro de césped como si fuera el último. En este City ya es rutina.

Con diez, City pareció tener uno más. Eso lo explica casi todo.

5. Arsenal (semana pasada: 1.º)

Sunderland 0-2 Arsenal

Campeón que también sabe mancharse las manos. Arsenal no deslumbró en Sunderland, pero sí compitió con madurez en un campo que va a escupir a más de uno esta temporada.

El equipo de Mikel Arteta tuvo que aceptar un partido áspero, con duelos, protestas y poco espacio. Lejos del festival ante Chelsea, aquí tocó apretar dientes. Y le gustó. Le gusta.

Christos Tzolis, que salió mal parado de Villa Park ante Matty Cash, respondió en Wearside con actitud distinta: se levantó de cada golpe, discutió cada balón y llegó a cruzar medio campo en carrera para tirarse al suelo y recuperar una pelota perdida. Señal de adaptación rápida al estándar Arsenal.

David Raya volvió a exhibir por qué muchos lo consideran el mejor portero de la Premier. Paró un penalti a Enzo Le Fée en un momento clave y, acto seguido, Bruno Guimaraes apareció desde el banquillo para clavar un disparo lejano que cambió el partido.

Sunderland apretó, no se rindió, pero Arsenal ya no es ese equipo que se derrumba con el primer golpe. Es otro animal.

6. Hull City (semana pasada: 16.º)

Chelsea 2-2 Hull City

Hull se ha cansado de los pronósticos. No solo puntúa en Stamford Bridge; intenta ganar hasta el último minuto.

El equipo de Sergej Jakirovic, etiquetado como carne de descenso en agosto, ha firmado el tercer mejor arranque de la historia de un recién ascendido: ocho puntos de doce. Y no lo ha hecho encerrándose sin más.

Sin balón, su 5-4-1 bajo, estrecho y disciplinado, es ya marca registrada. Con él, dificulta cualquier circulación interior. Con balón, castiga. Mohamed Belloumi, fino entre líneas, volvió a brillar y firmó un doblete ante Chelsea que habla de talento, pero también de personalidad.

La imagen final del partido retrata al grupo: Regan Slater robándole el balón en el 92’ a Valentin Barco, recién entrado, en pleno intento de salida de Chelsea. Es un equipo que no negocia el esfuerzo. Y que empieza a creer que la permanencia no es el techo.

7. Fulham (semana pasada: 20.º)

Liverpool 0-0 Fulham

Alvaro Arbeloa necesitaba una actuación así. Y su Fulham se la dio en Anfield.

Tras un inicio de temporada lleno de golpes, críticas externas y algún dardo interno del propio técnico, el empate sin goles ante Liverpool fue mucho más que un punto. Fue estructura, orden y una idea clara.

David Affengruber debutó en la Premier en el centro de la zaga y cumplió con sobriedad. Alex Iwobi, liberado en una posición más adelantada en la izquierda, se entendió de maravilla con Antonee Robinson. Arbeloa definió ese rol como “extremo interior en el bolsillo”: Iwobi flotó por dentro, generó líneas de pase y ayudó a desactivar el costado derecho de Liverpool.

Arriba, Josh King volvió a ser Josh King: desmarques al espacio, un recorte que sentó a Dominik Szoboszlai y una sensación permanente de amenaza. Da la impresión de que en Craven Cottage harían bien en disfrutarlo mientras dure.

Solo faltó el gol. Gonzalo Garcia lo tuvo, pero Jeremy Jacquet sacó su disparo sobre la línea. Detalle mínimo, pero que separó un punto de una victoria histórica.

8. Bournemouth (semana pasada: 5.º)

Bournemouth 2-2 Brentford

Marco Rose lo dijo sin rodeos: le gustó cómo atacó su equipo. Y se nota. Bournemouth enamora al ojo… pero no al marcador.

Otra vez por delante. Otra vez sin cerrar el partido. Es la cuarta jornada consecutiva en la que se le escapa una ventaja. Y, sin embargo, es difícil ser duro con ellos cuando se ve el partido completo.

Hubo una jugada, en el tramo final, que resume el proyecto: salida limpia desde campo propio, combinación entre Ryan Christie, Alex Scott, Tyler Adams y Marcus Tavernier, y una ocasión que Rayan desperdició con un disparo flojo. Fútbol de altísimo nivel en la elaboración, poca puntería en la definición.

Antonio Silva, el propio Rayan y Scott fallaron oportunidades claras. Evanilson, mientras tanto, ofreció un manual de cómo jugar de espaldas y atacar el espacio. Silva lo encontró varias veces con pases largos que desnudaron a Brentford.

Keith Andrews, técnico rival, lo definió como “un rival incómodo”. Lo es. Pero mientras los errores individuales sigan regalando puntos, Bournemouth vivirá en esa zona gris donde el rendimiento no casa con los resultados.

9. Ipswich Town (semana pasada: 19.º)

Crystal Palace 2-3 Ipswich Town

Partido extraño, sí. Pero con un patrón claro: Ipswich generó más, llegó más y golpeó mejor.

Gary O’Neil defendió que sus hombres merecieron el triunfo. Los datos lo apoyan: más tiros, más remates a puerta, más toques en el área rival y un xG que duplicó al de Crystal Palace. Aun así, con un jugador más durante casi una hora tras la roja a Axel Disasi, Ipswich sufrió un tramo largo en la segunda parte y pudo encajar el 3-3 en un cabezazo incomprensiblemente fallado por Anan Khalaili en el segundo palo.

O’Neil señaló dos ocasiones claras perdonadas justo después del descanso. Pero si hubo un nombre propio fue el de Leif Davis. El lateral izquierdo volvió a ser decisivo: centró con precisión para el primer gol, marcó el segundo y generó el tercero con un cabezazo al larguero que dejó la jugada servida.

No es habitual que un lateral marque tanto el ritmo ofensivo de un equipo. En Ipswich ya es costumbre.

10. Sunderland (semana pasada: 2.º)

Sunderland 0-2 Arsenal

Quien quiera estudiar el juego de espaldas de un ‘9’, que rebobine este partido y se siente con un cuaderno. Brian Brobbey ofreció una lección.

Según el conteo artesanal a pie de campo, en el minuto 94 Nordi Mukiele le jugó un balón al pie y, por novena vez en el encuentro, Brobbey aguantó a Ezri Konsa, protegió la pelota y conectó con un compañero. Fue prácticamente imparable.

Sunderland entendió su arma y la explotó: juego directo, ritmo alto, duelos físicos constantes. En los primeros segundos, Granit Xhaka robó a Myles Lewis-Skelly. Antes del minuto dos, Brobbey ya había chocado y tirado al suelo a Konsa. Arsenal captó el mensaje.

El partido se decidió en dos minutos malditos para los locales: penalti de Enzo Le Fée, parada de Raya y, casi de inmediato, el misil lejano de Bruno Guimaraes para el 0-1. Golpe doble.

Sunderland perdió, sí. Pero dejó claro que no va a regalar ni un metro en su estadio.

11. Chelsea (semana pasada: 8.º)

Chelsea 2-2 Hull City

Chelsea ya tiene un sello inconfundible: concede. Siempre. Ya son 20 partidos de Premier sin dejar la portería a cero. Hull fue el último en aprovecharlo.

El arranque fue prometedor. Cole Palmer, Joao Pedro y Morgan Rogers se asociaron con precisión para el 1-0 a los siete minutos. Parecía el preludio de una tarde tranquila. Fue todo lo contrario.

La secuencia del empate de Hull es casi un tutorial de lo que no debe hacer una defensa. “No dejes botar el balón” es una de las primeras lecciones para un zaguero. Chelsea lo permitió dos veces en la misma acción. Malo Gusto, Jorrel Hato y Wesley Fofana quedaron retratados.

Xabi Alonso lo explicó sin rodeos: “Si eres blando o no estás preparado, te castigan”. Su equipo, además, sufre en transición y echa de menos a Moises Caicedo en el centro del campo, donde se abre un agujero cada vez que pierde la pelota.

El final fue un ida y vuelta frenético: Palmer, Rogers, Joao Pedro, Estevao y Danny Welbeck lanzados a por la victoria, y Hull presionando a un Valentin Barco desbordado. Espectáculo garantizado, solidez por encontrar.

12. Everton (semana pasada: 9.º)

Tottenham Hotspur 0-0 Everton

¿Punto valioso o ocasión perdida? La pregunta persigue a Everton tras su paso por el norte de Londres.

David Moyes admitió que Spurs pudo arrollar a su equipo en el primer cuarto de hora. Pero también recordó un dato significativo: “El portero no tuvo mucho trabajo”. Y es verdad. El primer disparo que Jordan Pickford tuvo que atajar, de Matheus Fernandes, llegó tras el descanso y fue un tiro manso. El segundo, en el 89’, sirvió para corregir un error propio en la salida.

Everton sufrió tramos de acoso, pero defendió con coraje. Jarrad Branthwaite se multiplicó, con dos bloqueos especialmente importantes ante Fernandes y Sandro Tonali. James Garner, por delante, se dejó la piel en cada choque y robo.

Con balón, los de Moyes dejaron un destello: combinación entre Garner y Kiernan Dewsbury-Hall que habilitó una buena ocasión para Brennan Johnson. Dewsbury-Hall también dispuso de un disparo peligroso tras un pase suicida de Antonin Kinsky, ese balón horizontal en la frontal que todo entrenador teme.

La sensación final, sin embargo, es que Everton pudo arriesgar un poco más ante un Tottenham sin confianza. No lo hizo.

13. Tottenham Hotspur (semana pasada: 14.º)

Tottenham Hotspur 0-0 Everton

La historia se repite en bucle. Spurs arranca con chispa y se apaga a los pocos minutos.

El primer cuarto de hora ante Everton fue lo mejor del equipo: ritmo, movilidad, intención. Pero ni siquiera entonces olió de verdad el gol. Matheus Fernandes, solo en el área tras un buen pase de Savio en el minuto seis, dudó, pisó la pelota… y perdió la ocasión. Síntoma claro de un equipo bloqueado.

Después, Tottenham volvió a sus vicios: pases seguros, ritmo bajo, circulación plana. Hay una jugada en el 38’ que lo resume: Micky van de Ven roba en el círculo central, Tonali juega corto a Fernandes, éste devuelve atrás, Tonali toca al lado con Rodrigo Bentancur, que vuelve a dársela a Tonali. Balón que va y viene sin profundidad, sin intención. Las gradas se impacientaron. Con razón.

En el tramo final, una pared insustancial entre Mohammed Kudus y Lucas Bergvall provocó la irritación visible de Roberto De Zerbi y de los aficionados. Dos disparos a puerta en 90 minutos, uno de ellos celebrado con ironía por su propia afición, hablan por sí solos.

Spurs no solo necesita puntos. Necesita convicción.

14. Brentford (semana pasada: 18.º)

Bournemouth 2-2 Brentford

Este no fue el Brentford que arrolló a Spurs en la primera jornada ni el que borró a Leeds del mapa durante 45 minutos en Elland Road. Fue un equipo desdibujado, agarrado a la pegada puntual de Kevin Schade.

El propio Schade reconoció que su equipo fue “afortunado” de salir con un punto. Sus dos goles fueron, además, los únicos tiros a puerta de Brentford en todo el encuentro. Uno llegó tras un regalo en la salida de Djordje Petrovic.

El equipo de Keith Andrews nunca encontró ritmo, ni siquiera cuando se vio por delante. Sobrevivió porque Bournemouth volvió a fallar en la definición.

Mamadou Sangare participó en la recuperación que precede al primer gol, pero su nivel general ha bajado respecto a las dos primeras jornadas. La preocupación mayor, no obstante, tiene nombre propio: Igor Thiago. El delantero sigue sin marcar en la Premier y en Bournemouth aportó muy poco. Ahora mismo, la amenaza ofensiva de Brentford parece reducirse a lo que pueda inventar Schade.

Demasiado poco para un equipo que aspira a algo más que a sobrevivir.

15. Liverpool (semana pasada: 4.º)

Liverpool 0-0 Fulham

Andoni Iraola lo explicó con sencillez: hay días en los que un partido atascado se resuelve con una jugada a balón parado o un destello de talento. Liverpool no encontró ni una cosa ni la otra.

Tuvieron sus opciones desde la pizarra. Un cabezazo de Victor Muñoz que Bernd Leno repelió y una semiocasión para Alexander Isak en el descuento. Nada más. Demasiado poco para un equipo con aspiraciones altas.

Bradley Barcola aún busca su mejor tono físico. Florian Wirtz, lejos de su nivel habitual, dejó apenas un detalle: un toque sutil que dejó a Barcola en ventaja en la segunda parte. El centro raso del francés no encontró a Isak. Esa secuencia, cortada justo antes de la estocada final, fue el espejo del partido entero.

Tras dos victorias seguidas ante Ipswich y Atletico Madrid, Liverpool se presentó plano, sin ideas y con poca chispa. Fulham, en apariencia un rival manejable, se convirtió en un muro porque los de Iraola no tuvieron ni la energía ni la calidad necesarias para derribarlo.

16. Aston Villa (semana pasada: 15.º)

Aston Villa 1-2 Nottingham Forest

Unai Emery no buscó excusas. Se quejó, con razón, de la dureza de la entrada de James McAtee sobre Ian Maatsen, que pudo ser roja. Pero fue tajante con lo demás: “No merecimos más. En la segunda parte jugamos muy, muy mal”.

Los números son contundentes: 22 tiros de Forest por solo siete de Villa. Emery agitó el árbol pronto, quemando todos los cambios en el minuto 63. Cuando Maatsen tuvo que retirarse lesionado, Villa ya no tenía margen para reaccionar desde el banquillo.

El centro del campo fue un problema constante. En el primer minuto de la reanudación, Ross Barkley y Boubacar Kamara regalaron la posesión en zonas prohibidas. El error de Kamara acabó en el gol de Delap, que ofreció todo lo que Villa echó en falta en su propio ‘9’: presencia, apoyos, capacidad para fijar centrales.

Nicolas Jackson, teóricamente ese hombre, se quedó en el vestuario al descanso por miedo a una segunda amarilla. Tammy Abraham, su sustituto, apenas apareció.

El debut de Johan Manzambi dejó una imagen cruel: su primer toque, una volea directa fuera de banda. Fue el resumen perfecto de una tarde torpe, sin ritmo y sin respuestas.

17. Manchester United (semana pasada: 10.º)

Manchester United 0-1 Manchester City

Olvidemos el gol de Erling Haaland y el VAR por un momento. Lo preocupante para United fue todo lo demás.

El equipo de Michael Carrick firmó una actuación pobre, especialmente ante un rival que jugó con diez durante más de una hora. Paradójicamente, la expulsión de Foden pareció perjudicar más a United que a City: los locales se quedaron sin espacios para correr y se perdieron en un fútbol previsible.

Las mejores llegadas fueron disparos lejanos de Marcus Rashford y Kobbie Mainoo, ambos al poste. No fue hasta el minuto 70, ya con superioridad numérica consolidada, cuando United logró su primer tiro a puerta. Demasiado tarde, demasiado poco.

Bruno Fernandes, habitualmente termómetro del equipo, estuvo irreconocible. Y los ajustes tácticos de Carrick dejaron dudas: Benjamin Sesko, delantero centro puro, entró demasiado tarde para intentar castigar a una defensa con un hombre menos.

El resultado fue algo más que una derrota en un derbi. Fue un recordatorio del abismo que separa ahora mismo a los dos proyectos… y del ruido que seguirá generando el VAR en cada gran cita.

18. Crystal Palace (semana pasada: 11.º)

Crystal Palace 2-3 Ipswich Town

Pierre Sage no se anduvo con rodeos: hay que evitar los centros y ser más agresivos en el área. Palabras simples para un problema complejo.

Palace vive en el caos. La semana anterior escapó con vida ante Fulham; esta vez, Ipswich no perdonó. La roja a Axel Disasi en la primera parte no ayuda, pero no explica los desajustes básicos en defensa.

El 1-1 es un ejemplo sangrante: Emersonn remata de cabeza completamente solo entre Disasi —más pendiente de pedir fuera de juego que de marcar— y Honest Ahanor, perdido en tierra de nadie, pese a que Palace jugaba con tres centrales. En el 2-1, Daichi Kamada se mostró pasivo en la ayuda cuando Tyrick Mitchell quedó en un dos contra uno. En el tercero, Will Hughes y Ahanor llegaron tarde para frenar el centro de Julio Enciso.

La pregunta se repite jugada tras jugada: ¿a quién marca Anan Khalaili? ¿Dónde está Chris Richards? ¿Quién salta al poseedor? Y, para rematar, la ocasión que Khalaili desperdicia con 2-2, solo en el segundo palo, agranda la sensación de equipo frágil mentalmente.

Sage tiene más interrogantes que respuestas. Y la Premier no espera.

19. Coventry City (semana pasada: 6.º)

Coventry City 0-5 Brighton

Frank Lampard fue honesto: su equipo hizo “cosas buenas” al principio, pero el partido se les hizo muy cuesta arriba. El problema es que lo bueno duró poco.

El duelo quedó sentenciado en el minuto 53. Primero, un segundo gol regalado: Aurele Amenda llegó tarde a un balón que Malick Yalcouye atacó con decisión. Poco después, roja a Taiwo Awoniyi y Coventry con diez ante el ataque más en forma de la liga.

La fragilidad defensiva es un patrón preocupante. Ya se vio en la derrota anterior en casa ante Hull. Contra Brighton, se repitió: Kostoulas llegó una fracción de segundo antes que Bobby Thomas y provocó un penalti que abrió la puerta al tercer tanto. Esa milésima de ventaja resumió el partido: Brighton fue un paso por delante en todas las acciones.

En ataque, Coventry generó alguna ocasión, especialmente en un tramo de diez minutos alrededor de la media hora. Bart Verbruggen respondió con seguridad, pero la falta de convicción en el remate empieza a ser una constante. Y en esta liga, las constantes se convierten rápido en problemas estructurales.

20. Newcastle United (semana pasada: 12.º)

Leeds United 4-1 Newcastle United

Alan Shearer lo definió en X con crudeza: “un absoluto desastre” del Toon. Y lo hizo al descanso, con 3-0 en contra. Leeds aún añadió un cuarto antes de que Newcastle maquillara mínimamente el marcador.

La primera hora fue una humillación. Dominic Calvert-Lewin convirtió la noche en un tormento para Botman y Thiaw. Los ganó por arriba, por abajo y en cada choque. En el centro del campo, la conmoción de Nico Gonzalez en el minuto 19 obligó a Eddie Howe a tirar de Sean Steur, 18 años, junto a Lewis Miley, 20. Una pareja inexperta frente a Stach, Ampadu y Tanaka. Demasiado peso para sus espaldas.

El error de Steur en la salida derivó en el 2-0, un tanto atribuido a Bogle pero que fue una obra de dominio aéreo de Calvert-Lewin, que se adelantó a todos con un salto impresionante.

Newcastle fue superado en cada duelo, blando atrás y sin filo arriba. Solo con la entrada de varios suplentes, ya con el partido perdido, logró generar algo: seis de sus siete disparos llegaron en la segunda parte. Para entonces, el daño ya estaba hecho.

La tabla de rendimiento no tiene memoria, pero los equipos sí. Y algunas heridas de esta jornada van a tardar en cerrarse.