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Robo y destrozo en el memorial de Manchester United en Múnich

El silencio solemne de Manchesterplatz, en Múnich, se quebró esta semana no por el viento ni por el murmullo de los visitantes, sino por el estrépito de un acto incomprensible: el robo y destrozo de parte del memorial dedicado a las víctimas del accidente aéreo de 1958 que marcó para siempre la historia de Manchester United.

Según el diario alemán Hallo München, desconocidos rompieron el lunes la vitrina de cristal instalada en la plaza y se llevaron varios objetos conmemorativos. La policía de Múnich informó a medios locales de que el cristal fue reventado con una piedra y situó el ataque en algún momento entre las 08:00 y las 13:00, hora local.

No es un lugar cualquiera. Es el punto exacto donde, el 6 de febrero de 1958, el avión que transportaba a la expedición de Manchester United se estrelló al intentar despegar tras una parada para repostar en Múnich, en su regreso de un partido de Copa de Europa en Belgrado, entonces Yugoslavia. Murieron 23 personas. Ocho de ellas, jugadores del United. Aquel equipo sería recordado para siempre como los “Busby Babes”.

Un espacio sagrado para la memoria

El memorial de Manchesterplatz se ha ido construyendo con el tiempo. La piedra conmemorativa se colocó en 2004. Años después, en 2020, se añadió una vitrina de cristal para exhibir objetos en recuerdo de las víctimas, oficialmente inaugurada en 2023. No era solo un elemento decorativo: era un pequeño santuario a cielo abierto para familias, aficionados y peregrinos del fútbol que llegan desde todos los rincones del mundo.

Por eso el golpe ha sido tan doloroso. La Manchester Munich Memorial Foundation (MMMF), responsable del memorial, expresó que estaba “profundamente apenada” por lo sucedido. No se trataba únicamente de daños materiales, sino del ataque a un símbolo cargado de duelo, respeto y unión entre clubes, ciudades y generaciones.

El club inglés reaccionó de inmediato. Según la propia fundación, Manchester United se ofreció a pagar la reparación del memorial. La MMMF, sin embargo, decidió asumir por sí misma los costes, en un gesto de responsabilidad y de compromiso con la memoria que custodia.

“Quienes han hecho esto pueden haber dañado una vitrina y robado objetos preciados, pero no pueden robar nuestros recuerdos, disminuir nuestra amistad ni destruir el legado de aquellos a quienes recordamos”, declaró su presidente, Ifty Ahmed. Una frase que resume el sentir de muchas familias de las víctimas y de la afición del United, para quienes este rincón de Múnich es casi una extensión de Old Trafford.

Respuesta rápida y orgullo herido

El ataque no pilló desprevenidos a todos. Red Docs Munich, un grupo de aficionados de Bayern München que colabora en el cuidado del memorial, reaccionó con rapidez. La MMMF agradeció públicamente su intervención: el cristal roto fue sustituido el mismo día. La herida física se cerró pronto. La moral, no tanto.

Porque lo que se ha dañado va más allá del vidrio. Manchesterplatz es uno de esos lugares en los que el fútbol se desnuda de colores y rivalidades. Es un punto de encuentro entre la historia del United, la ciudad de Múnich y el fútbol europeo. Allí, cada 6 de febrero, se detiene el tiempo para recordar a quienes no regresaron de aquel viaje.

La policía de Múnich investiga lo ocurrido. La BBC ha solicitado comentarios tanto a las autoridades locales como a Manchester United, a la espera de que se aclaren los detalles del incidente y, si es posible, se recuperen los objetos robados.

Mientras tanto, la imagen es elocuente: una vitrina rota, ya reparada, y un memorial que vuelve a levantarse con la dignidad de siempre. Los responsables han dejado una marca, pero no han conseguido lo que más habría dolido: apagar una memoria que, casi siete décadas después del accidente, sigue siendo una de las más poderosas y respetadas del fútbol mundial.