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Ronald Araújo, clave en el nuevo muro defensivo del Liverpool

Andoni Iraola señala a Ronald Araújo como clave en el nuevo muro a balón parado del Liverpool, pero no se engaña: el examen más duro llega este domingo y se llama Arsenal.

El técnico español ha convertido una de las grandes debilidades del curso pasado en una seña de identidad. El contraste es brutal. La temporada anterior, el Liverpool de Arne Slot encajó 20 goles de estrategia en la Premier League —sin contar penaltis—, la peor cifra del campeonato junto a Crystal Palace y el Bournemouth del propio Iraola. Hoy, el panorama es otro: ningún gol encajado a balón parado en liga y solo uno en todas las competiciones, el cabezazo de Conor Gallagher en la derrota del Tottenham en la Carabao Cup en Anfield, ante Giorgi Mamardashvili.

Araújo, el “lateral” que piensa como central

Iraola no se atribuye en solitario el mérito. Apunta directamente a su cuerpo técnico: Tommy Elphick, Shaun Cooper y el equipo de analistas del club. Pero cuando entra en los detalles, un nombre sobresale: Ronald Araújo.

“Nos ayuda mucho tener un central jugando de lateral derecho cuando hablamos de defender jugadas a balón parado”, reconoce el entrenador. La idea es simple, pero poderosa: más centímetros, más duelos ganados, más seguridad en el área propia. Altura y físico al servicio de una línea defensiva que ya no se derrumba en cada córner.

El precio existe y el técnico no lo esconde. Con Araújo en banda, el Liverpool pierde profundidad y desequilibrio ofensivo por ese costado. No se le puede pedir al uruguayo las mismas conducciones, centros o desbordes que ofrecen otros laterales más puros. Iraola lo asume y busca compensarlo “con otros patrones” en ataque. El mensaje es claro: primero, blindar el área; luego, ajustar el resto.

La buena noticia para el técnico es que el plan defensivo puede reforzarse aún más este fin de semana. Dominik Szoboszlai y Víctor Muñoz podrían reaparecer tras lesión, lo que daría al equipo más piernas y precisión para sostener el bloque y salir con criterio tras cada despeje.

El reto Arsenal: del laboratorio al campo

Y justo cuando las cifras defensivas empiezan a imponer respeto, aparece el rival que menos margen de error concede en estrategia: el Arsenal campeón.

El equipo de Mikel Arteta firmó 25 goles a balón parado —sin penaltis— en su camino al título la temporada pasada. Una auténtica máquina de producción desde la pizarra. Esta campaña, sin embargo, los números todavía no intimidan tanto. El Arsenal no había marcado de estrategia hasta la jornada pasada, cuando por fin rompió esa pequeña racha.

Iraola no se confía ni un segundo. “Son una gran amenaza”, subraya. Y lo explica: futbolistas muy altos, especialistas en el juego aéreo y un trabajo muy afinado en las jugadas ensayadas. Cada córner, cada falta lateral, se convierte en una exigencia máxima para la defensa rival.

El técnico del Liverpool cree que, “tocando madera”, su equipo ha respondido muy bien hasta ahora en este tipo de situaciones. Las cifras le respaldan. Pero no se esconde: “Arsenal es probablemente el mayor desafío”.

Ahí se jugará buena parte del partido. En cada bloqueo, en cada marca, en cada segundo balón. Liverpool llega con un expediente casi inmaculado a balón parado; Arsenal, con el recuerdo reciente de una temporada en la que convirtió la estrategia en un arma letal. Uno ha dejado de ser frágil. El otro quiere volver a ser demoledor.

El domingo se sabrá qué pesa más: la nueva solidez de Anfield o la memoria afilada del campeón en el balón parado.