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Schalke lucha contra Leipzig en la Bundesliga

RB Leipzig llega a Gelsenkirchen con el colmillo afilado y el contexto de la previa es claro: todo lo que no sea una victoria visitante sería una sorpresa mayúscula. El contraste de dinámicas es brutal. Schalke vuelve a la élite, pero lo hace mirando de reojo a la zona que más teme: el descenso.

El equipo de Miron Muslic apenas ha encontrado aire en este regreso a la Bundesliga. Siete jornadas y solo una victoria, además lejos de casa. En su propio estadio, nada. Ni un triunfo para ofrecer a una afición que ya conoce demasiado bien el vértigo de la parte baja de la tabla.

Y, sin embargo, este Schalke ha demostrado que puede morder cuando menos se espera. Ahí está ese 0-0 ante Bayern Munich en la segunda jornada liguera, un partido de resistencia pura que todavía sostiene parte del discurso de Muslic: si el equipo se cierra bien, puede competir contra cualquiera. El reto es repetir algo parecido ante otro rival de vuelo alto.

Leipzig llega en racha y con pólvora de sobra

Al otro lado aparece un RB Leipzig que se ha instalado en la pelea por la Champions. Quinto en la clasificación, a solo un punto de Freiburg y Bayer Leverkusen, y a cinco de Borussia Dortmund y Bayern Munich. El margen es mínimo, cada fin de semana pesa como una final.

Desde su llegada en verano, Martin Demichelis ha ido encajando las piezas con calma, pero los resultados empiezan a darle la razón. Su equipo aterriza en Gelsenkirchen tras dos victorias consecutivas en todas las competiciones: un contundente 4-0 a Elversburg en liga y un pase sólido en la DFB-Pokal ante RW Essen durante la semana. El vestuario viaja con confianza y con la sensación de que este tramo de temporada puede marcar su candidatura europea.

Hay un matiz que añade picante al duelo: Leipzig aún no ha ganado fuera de casa en la Bundesliga este curso. Schalke, por su parte, tampoco ha logrado imponerse ante su gente. Dos rachas incómodas, un mismo partido para romperlas.

El peso de la historia reciente inclina la balanza. Leipzig ha ganado los últimos cinco enfrentamientos directos entre ambos. No pierde en este estadio desde 2017. Con esos antecedentes, apostar por un triunfo visitante no parece precisamente arriesgado.

Goles a la vista en un choque abierto

Si algo ha caracterizado a este Leipzig en el arranque de temporada es su facilidad para hacer daño arriba. Veinte goles en siete partidos de Bundesliga, una media de 2,86 tantos por encuentro. Solo Bayern Munich mejora ese registro. Cuando aceleran, castigan.

El problema llega atrás, sobre todo lejos de casa. Once goles encajados en tres salidas ligueras, a razón de 3,67 por partido. Un equipo que marca mucho, pero que también concede. Sus encuentros, tanto en casa como a domicilio, se han convertido en garantía de espectáculo: 4,5 goles de media en sus duelos como local, 4,33 cuando juega fuera.

El historial entre Schalke y Leipzig acompaña esa sensación de partido abierto. En cinco de los últimos seis cara a cara se superó la barrera de los tres goles. Son precedentes que invitan a pensar en un marcador abultado, con defensas expuestas y ataques con espacio para correr.

Schalke todavía no ha celebrado un gol en casa esta temporada, un dato duro para cualquier equipo. Pero su producción ofensiva real cuenta otra historia: un xG de 7,21 y una infraeficacia de 3,21 tantos por debajo de lo esperado. Genera, llega, pero falla en la definición. Tarde o temprano, ese caudal suele traducirse en algo más que lamentos.

El guion apunta a un Leipzig dominante, a un Schalke obligado a soltarse si encaja pronto y a un choque en el que los ataques terminen imponiéndose. Un contexto ideal para un marcador con muchos goles.

Baumgartner, el regreso que cambia partidos

En medio de esta tormenta ofensiva aparece un nombre propio: Christoph Baumgartner. El austríaco ha vivido un inicio de curso condicionado por una lesión muscular que le dejó fuera buena parte del arranque. Solo tres apariciones con la camiseta de Leipzig esta temporada. Suficientes para dejar huella.

Demichelis le ha administrado los minutos con cuidado, sin prisas, para no forzar la zona dañada del muslo. Pero cada vez que pisa el césped, algo pasa. Tres partidos, tres goles y una asistencia. Un impacto directo, limpio, de jugador que no necesita mucho tiempo para encontrar portería.

El último aviso llegó en la DFB-Pokal a mitad de semana: menos de media hora sobre el campo, un doblete y el papel de líder ofensivo en la clasificación ante RW Essen. Solo tres disparos, el máximo del encuentro, y la sensación de que el ritmo competitivo ya está ahí. Incluso falló una ocasión muy clara, prueba de que se movió constantemente en zonas de remate.

Todo indica que en Gelsenkirchen podría dar un paso más y arrancar desde el once inicial. Si se confirma, Schalke tendrá que vigilarle de cerca entre líneas. Su lectura del espacio, su llegada desde segunda línea y su capacidad para aparecer en el área en el momento justo le convierten en una amenaza evidente para una defensa que sufre cuando el partido se rompe.

En un Leipzig que vive instalado en el área rival y en un duelo que promete intercambio de golpes, Baumgartner se perfila como uno de los nombres llamados a dejar marca. Schalke necesita frenarle para sostenerse; Leipzig confía en él para dar otro salto en su carrera hacia Europa. La pregunta es sencilla y brutal: ¿podrá este Schalke frágil resistir el próximo asalto de los de Demichelis?