Shaheen Shah Afridi regresa al cricket de primera clase con KRL
Shaheen Shah Afridi está listo para regresar allí donde empezó a forjar su reputación: el cricket de primera clase de Pakistán. El veloz zurdo ha sido incluido en la plantilla de Khan Research Laboratories (KRL) para la President’s Trophy Grade-I, torneo que arranca el 12 de septiembre y que se perfila como su pasarela directa hacia un posible regreso al equipo nacional de Test.
No es un simple regreso de rutina. Es una declaración de intenciones.
De la ausencia al examen más duro
Afridi quedó fuera de las últimas convocatorias de Pakistán para las series de Test en West Indies y en Inglaterra. Una decisión que levantó cejas, pero que tuvo un argumento claro desde los despachos: su escasa presencia reciente en el cricket de primera clase pesó en su contra.
Los números cuentan la historia de ese vacío. Su último partido doméstico de cuatro días se remonta a octubre de 2019, cuando representó a Northern ante Southern Punjab en la Quaid-e-Azam Trophy. Desde entonces, nada en el circuito local de largo aliento. Casi cinco años sin sentir el desgaste, el ritmo y la exigencia mental del formato que más mide a un lanzador.
Para un jugador de 26 años, en plena madurez deportiva, ese paréntesis en el rojo contrasta con su impacto en el escenario internacional. En 34 Test con Pakistán, Afridi suma 126 wickets, con 13 entradas de cuatro wickets y cuatro veces alcanzando el cinco-fer. Cifras de líder de ataque. Pero sin base reciente en primera clase, el argumento de los seleccionadores se volvió difícil de rebatir.
Ahora, el propio jugador se ha buscado su examen más duro: un mes y medio de cricket de cuatro días para demostrar que su cuerpo, su ritmo y su hambre siguen preparados para el formato más largo.
Regreso a KRL, donde nació la leyenda
El guion tiene un giro especial. Afridi volverá a vestir los colores de KRL, el mismo equipo con el que debutó en primera clase en 2017. Aquel estreno no fue una aparición cualquiera. Fue una irrupción.
En la segunda entrada ante Rawalpindi, el joven zurdo desató un vendaval: ocho wickets por solo 39 carreras. Esa actuación quedó grabada como una de las grandes exhibiciones de un debutante en la historia reciente del cricket doméstico paquistaní.
Ahora regresa al mismo escenario simbólico, pero con un contexto muy distinto. Ya no es la promesa que irrumpe, sino el internacional consagrado que necesita volver a demostrar que puede soportar el volumen de trabajo del red-ball cricket. El desafío no es solo volver a tomar wickets; es aguantar los hechizos largos, mantener la velocidad en el día cuatro, sostener la disciplina línea tras línea.
La President’s Trophy le ofrece exactamente eso. Un calendario intenso, 28 partidos de liga entre ocho equipos, con los dos mejores avanzando a la final del 28 de octubre. Suficiente margen para que un lanzador recupere sensaciones, o para que quede expuesto.
Un torneo, muchas miradas
El Pakistan Cricket Board (PCB) no ha escondido su interés en ver a Afridi bajo esta lupa. Lo ha incluido en una plantilla de KRL que mezcla experiencia y pegada: el capitán será Iftikhar Ahmed, con Fakhar Zaman como vicecapitán. Dos nombres de peso, acostumbrados a escenarios de alta presión, que rodean a Afridi en un entorno competitivo y exigente.
El mensaje es claro: no se trata de una rehabilitación suave ni de un simple rodaje. Es un examen serio.
Todo esto sucede mientras el cricket de Test de Pakistán vive una sacudida profunda. En plena serie en Inglaterra, la federación decidió enviar a casa a siete jugadores tras duras derrotas en los dos primeros Test, acompañando la medida con cambios en el cuerpo técnico. Un terremoto deportivo.
En medio de ese ruido, el regreso de Afridi al cricket de cuatro días adquiere otro matiz. No solo es la historia de un lanzador que quiere volver; es la de una selección que necesita reconstruir su columna vertebral en el formato que define a las grandes potencias.
Afridi, centrado en el rojo
Para el propio Shaheen, sin embargo, el horizonte inmediato es mucho más simple: volver a ser dominante con la bola roja. Nada de distracciones con el caos alrededor del equipo nacional. Su tarea se resume en una idea: rendir.
Si encadena actuaciones sólidas en la President’s Trophy, si muestra que su cuerpo responde al volumen de overs y que su velocidad y agresividad se mantienen, su caso para regresar al equipo de Test se volverá difícil de ignorar. Un buen tramo de torneo puede reabrir de golpe las puertas del vestuario nacional y devolverle su lugar en el formato más exigente.
Si algo demostró en aquel 8 por 39 con KRL en 2017 es que sabe convertir oportunidades en puntos de inflexión para su carrera. Ahora, con más presión, más edad y más responsabilidad, le toca repetir la historia.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿puede Shaheen Shah Afridi volver a ser el pilar del ataque de Pakistán en Test? La respuesta empezará a escribirse, bola a bola, desde el 12 de septiembre.




