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Somerset derrota a Glamorgan y avanza en la lucha por el título

Somerset dio un golpe serio a la Rothesay County Championship con una victoria por una entrada y 64 carreras sobre Glamorgan en el Cooper Associates County Ground de Taunton, resuelta con autoridad en menos de tres días. Un triunfo rotundo, de esos que marcan el tono de un aspirante al título.

El plan fue sencillo y despiadado: 441 en su única entrada, luego dejar que los brazos de Jack Leach, Craig Overton y Lewis Gregory cerraran la trampa. Entre los tres se repartieron nueve de los diez wickets en la segunda entrada de Glamorgan, que se quedó en 183 tras haber comenzado la jornada en 30-1. Leach, con su brazo izquierdo siempre amenazante, firmó 3-46; Overton, 3-29; Gregory, 3-68. Números que cuentan una historia de control absoluto.

Glamorgan apenas pudo agarrarse a los 49 de Asa Tribe y los 47 de Sean Dickson. Destellos aislados en un día largo y gris para el condado galés, superado en todos los apartados del juego.

Somerset se lleva 23 puntos y mete presión directa a Nottinghamshire y Warwickshire en una carrera por el título que empieza a tomar forma de final de infarto. Glamorgan, con solo tres puntos de este encuentro, ve cómo su empuje se desinfla justo cuando la temporada entra en zona decisiva.

Un inicio bajo la lluvia, un dominio inmediato

El tercer día arrancó con cinco minutos de retraso por un chaparrón ligero. Fue la única concesión de Somerset. En cuanto la pelota se secó, el dominio volvió a ser local.

Con solo 12 carreras añadidas al total nocturno, Kiran Carlson cayó sin anotar. Un ligero desvío en un golpe defensivo frente a Migael Pretorius, y James Rew no perdonó detrás de los palos. Primera grieta abierta. No sería la última.

El 65-3 llegó cuando Ben Kellaway, en seis, tocó algo más grueso de la cuenta un envío de Overton y encontró a Gregory a la altura de la cintura en tercera slip. Somerset olía sangre.

Colin Ingram tuvo un breve respiro cuando Leach erró un intento de run-out desde mid-on, con el bateador corto de su terreno buscando un single rápido. Un aviso, nada más. La presión seguía acumulándose.

Leach y Overton aprietan el nudo

Desde el River End, Leach empezó a girar la pelota con malicia. Una de esas entregas encontró el borde del bate de Tribe, tras 108 bolas de resistencia y ocho fours. Overton, seguro en primera slip, cerró una de las pocas manos firmes de Glamorgan en el partido.

Ingram fue el siguiente. Apenas rozó un golpe defensivo ante Overton y Rew volvió a responder con seguridad. Con el marcador en 81-5, Glamorgan necesitaba aún 166 carreras solo para evitar la derrota por una entrada. La montaña ya parecía demasiado alta.

Quedaba un último recurso: la experiencia de Dickson, exjugador de Somerset, junto a Chris Cooke. Al descanso, habían sumado 30 valiosas carreras. Dickson, en 20, Cooke en nueve. Nada cómodo, eso sí. Leach empezaba a sacar giro de manera constante, y cada bola parecía esconder una trampa.

Resistencia breve, sentencia rápida

Tras la comida, la sexta pareja de Glamorgan ofreció por fin algo de resistencia sostenida. Dickson tiró de recursos: un reverse sweep a Leach para cuatro, luego un pull en el mismo over. El stand superó la barrera del medio centenar y, por un instante, el partido pareció estabilizarse.

Duró poco.

Cooke, que había peleado hasta 20 en 46 bolas, mordió el anzuelo. Intentó el hook a un corto de Overton y solo encontró las manos seguras de Josh Thomas en fine leg. 143-6. El margen de error de Glamorgan se redujo a cero.

Cinco carreras después, Dan Douthwaite se fue con un golden duck. Leach, desde alrededor del wicket, lanzó una pelota que picó en leg stump y giró con violencia. Lbw, sin discusión. Tercer golpe psicológico de la tarde.

Dickson, que había resistido 74 bolas, cayó intentando cortar un envío ancho de Gregory. Tom Abell, en segunda slip, se elevó para atrapar con las dos manos por encima de la cabeza. Cuando el marcador marcó 150-8, el trabajo de Somerset estaba prácticamente terminado.

Gregory encontró el hueco en la defensa de Connor O'Riordan y lo derribó para el tercer duck de la entrada. El final se veía venir.

A las 14:40, todo quedó sellado: el capitán de Somerset volvió a aparecer, esta vez para forzar el golpe de Timm van der Gugten hacia la cobertura, donde la última captura cerró el encuentro.

Somerset abandona Taunton con una victoria aplastante, un vestuario rebosante de confianza y un mensaje nítido para el resto del campeonato: el título, por primera vez en su historia, ya no es un sueño lejano, sino una posibilidad muy real. La cuestión es quién será capaz de frenar este impulso en las últimas semanas.