Sri Lanka arrasa en su debut: victoria contundente en la Women's Asia Cup
Sri Lanka no solo empezó con victoria su defensa del título en la Women's Asia Cup. Lanzó un mensaje. Arrolló a UAE por nueve wickets, persiguiendo un objetivo mínimo de 80 carreras en apenas 7.5 overs y firmando su triunfo más amplio en T20I en cuanto a bolas restantes: 73.
Un asedio desde la primera bola
Chamari Athapaththu ganó el sorteo, eligió lanzar… y sus bowlers respondieron como si llevaran semanas afinando este guion.
En la cuarta bola del partido, Mithali Ayodhya abrió la brecha: limpia a Theertha Satish, sin anotar. Un golpe temprano que marcó el tono. Sri Lanka olió debilidad y se lanzó a por ella.
Chethana Vimukthi tomó el relevo. Ritmo constante, línea ajustada, nada gratis. En el cuarto over se llevó a Lavanya Keny y dejó a UAE tambaleándose con 8 por 2. No había espacios, no había fluidez. Solo presión.
Esha Oza y Heena Hotchandani intentaron recomponer la entrada, pero cada carrera costaba un mundo. La primera boundary no llegó hasta el over 4.1, obra de Oza. Demasiado tarde, demasiado aislada. El Powerplay se cerró con un pobre 16 por 2. En un T20, eso suele ser sentencia.
Dot balls, nervios y un marcador atascado
Con el campo ya extendido, la historia no cambió. Las dot balls se acumularon como una losa. Sugandika Kumari, astuta y precisa, terminó con la resistencia de Oza, que se marchó con 18 en 24 bolas. A mitad de la entrada, el marcador mostraba 31 por 3… y 37 bolas en blanco. Un dato que desnuda el dominio de Sri Lanka.
Athapaththu, además de capitana, se apuntó al festín con la pelota. Hotchandani, que luchaba por ganar ritmo, cayó por 10 en 18 envíos. Rinitha Rajith intentó inyectar algo de energía con 15 en 16, pero cada pequeño avance encontraba respuesta inmediata en forma de wicket.
Samaira Dharnidharka fue la que más aguantó, con 17 en 25, hasta que Kavisha Dilhari la atrapó y se anotó un impecable caught and bowled en el over 15. Rajith cayó en el 19. Y cuando UAE buscaba, al menos, completar los 20 overs, volvió Ayodhya para rematar la faena: se llevó a las dos últimas bateadoras y cerró la entrada por debajo de 80.
79 all out. Sin respiro. Sin margen para soñar.
Athapaththu en modo récord, Dulani en modo tormenta
Si la primera mitad fue un asedio, la segunda fue una exhibición.
Imesha Dulani y Chamari Athapaththu salieron a la caza del pequeño objetivo con una agresividad que habría tenido sentido incluso ante un total de 150. No hubo tanteo. Hubo castigo.
Dulani marcó el ritmo desde el inicio. Tiempos perfectos, golpes limpios, cinco fours en solo 18 bolas para construir un 25 fulgurante. Cada error de longitud, cada mínima concesión de UAE, terminaba en la valla.
Athapaththu, mientras tanto, tejía su propia historia dentro del partido. Un seis frente a Esha Oza en el cuarto over la llevó a una marca histórica: primera jugadora en alcanzar los 500 runs en la historia de la Women's Asia Cup. Un hito firmado con la naturalidad de quien domina el escenario.
Entre ambas levantaron un medio siglo de asociación dentro del Powerplay. El encuentro, a esas alturas, ya no tenía pulso competitivo.
Un pequeño tropiezo, la misma marcha
El único momento de mala fortuna para Sri Lanka llegó con la forma del wicket de Dulani. Un drive potente de Athapaththu rebotó en la bowler y fue directo a los stumps del extremo no delantero. Run out cruel, sin que Dulani tuviera opción de reaccionar. Se marchó con 25, pero ya había dejado su huella.
Nada cambió en la intención. Con Sanjana Kavindi a su lado, Athapaththu mantuvo el pie en el acelerador. Dos boundaries frente a Athige Silva, otro seis ante Oza, y la persecución quedó a un suspiro.
Un par final selló el triunfo. 48* de Athapaththu en apenas 25 bolas, un manual de cómo cerrar un partido corto sin regalar ni un solo over.
Sri Lanka no solo ganó. Impuso jerarquía, defendió su corona desde el primer día y recordó al resto de selecciones que, para destronarla en esta Asia Cup, habrá que jugar casi perfecto.




