El tenis femenino mira a Asia tras el US Open
El US Open no es el punto final de la temporada 2026. Apenas se apagan las luces en Nueva York, el calendario de la WTA se desplaza hacia el este y abre su gira asiática de otoño con dos paradas que llegan cargadas de historia, novedades y figuras: el Singapore Open y el Korea Open, que arrancan el lunes 21 de septiembre.
Singapore Open: de torneo olvidado a foco del circuito
El Singapore Open, también conocido como Singapore Tennis Open, tiene una trayectoria tan peculiar como atractiva. Nació en 1986, pero su palmarés no refleja cuatro décadas de campeonas. Hubo largos silencios: no se disputó entre 1991 y 1993, ni de 1995 a 2024. A efectos prácticos, es un torneo con pasado, pero sobre todo con una segunda vida.
Esa resurrección llegó en 2025, cuando el torneo regresó al calendario WTA y vio coronarse a Elise Mertens, hoy cuarta cabeza de serie, que defiende título y estatus. No es el único cambio de peso. Este año el evento da un salto de categoría: pasa de WTA 250 a WTA 500. El ascenso no es solo simbólico. Trae más puntos, más dinero, más foco. Y, como consecuencia, un cuadro notablemente más potente.
La primera gran noticia cayó antes de que se golpeara la primera pelota: Jessica Pegula, primera cabeza de serie prevista y semifinalista del US Open 2026, se bajó del torneo. Un golpe para el cartel, sí, pero no un golpe mortal. El vacío en la parte alta del cuadro se llenó rápido con talento y narrativa.
La nueva número uno del cuadro es Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros 2026, una jugadora que a sus pocos años ya compite con la serenidad de una veterana y la agresividad de quien sabe que el circuito empieza a girar en torno a su nombre. A su lado, como segunda cabeza de serie, aparece Amanda Anisimova, siempre peligrosa en pista dura. Y en el tercer escalón del favoritismo se coloca una de las historias más vibrantes del torneo: la filipina Alexandra Eala.
La fiebre Eala en Singapur
Eala llega a Singapur con algo más que un buen ranking. Arrastra una ola. La imagen de la jugadora de Filipinas entrando a pista en Nueva York para su partido de tercera ronda ante Iva Jovic, en el US Open, fue solo un anticipo del tirón que hoy tiene en Asia.
En Singapur, esa energía se ha convertido en fenómeno. “Eala manía” no es un eslogan vacío: la ciudad la ha abrazado como si fuera una de las suyas. Nike ha lanzado una línea de productos personalizados inspirados en ella, con un detalle que dice mucho: el diseño incorpora la flor nacional de Filipinas, la sampaguita. Identidad, orgullo y mercado, todo en una misma camiseta.
El efecto se ve en la calle. Aficionados haciendo cola durante horas para entrar en la tienda y conseguir el nuevo material. Camisetas blancas con la flor bordada, gorras, sudaderas. El merchandising se agota casi tan rápido como se venden las entradas para verla jugar. Para un torneo que estuvo tres décadas fuera del mapa, tener a una figura emergente que moviliza a la diáspora filipina y al público local es un golpe de suerte… y de visión.
En lo deportivo, Eala parte como tercera cabeza de serie, una posición que la obliga a respaldar con resultados todo ese ruido exterior. No es solo una promesa vistosa: llega con el objetivo de convertir su impacto mediático en títulos y puntos que la acerquen a la élite estable del circuito.
Korea Open: Ostapenko, la referencia
Mientras Singapur se luce con su nuevo estatus de WTA 500, Seúl mantiene el pulso con un torneo consolidado en la categoría WTA 250: el Korea Open. Menos puntos, sí, pero un premio claro para quien busque ritmo, confianza y un título que siempre pesa en el currículum.
La gran referencia en Corea del Sur será Jelena Ostapenko. Campeona de Grand Slam y primera cabeza de serie, la letona aterriza como la gran favorita en un cuadro que, por categoría, debería adaptarse a su potencia y a su juego directo. Cuando Ostapenko encuentra la zona, arrasa. Cuando no, el partido se convierte en una montaña rusa. Ese componente imprevisible añade un atractivo extra a un torneo que, año tras año, sirve de plataforma para jugadoras que buscan un impulso antes del tramo final de la temporada.
Una gira asiática con preguntas y oportunidades
El salto de Singapur a WTA 500 y la presencia de nombres como Mirra Andreeva, Amanda Anisimova, Alexandra Eala y Jelena Ostapenko en la región dibujan una gira asiática con peso específico. No es un simple epílogo tras el US Open, sino un tramo de calendario en el que se pueden redefinir posiciones, consolidar irrupciones y rescatar temporadas irregulares.
Singapur, con su historia intermitente y su presente bullicioso, se ofrece como escenario ideal para que una nueva campeona se inscriba en un palmarés que tuvo un largo paréntesis. Corea, con Ostapenko al frente, espera su propia historia de redención o confirmación.
La pregunta es clara: ¿quién aprovechará este viaje por Asia para cambiar el guion de su 2026?




