Terremoto en Pakistán: cambio de rumbo en plena serie en Inglaterra
La gira de Pakistán por Inglaterra ha pasado de mala a caótica. Con la serie ya 0-2 en contra y el equipo fuera de la pelea por la final del WTC, la dirección ha decidido apretar el botón rojo: siete jugadores, entre ellos el ex capitán de white-ball Salman Agha, han sido liberados del plantel de Test.
No es una simple depuración. Es una sacudida a fondo.
Siete señalados, siete llamados
Desde Inglaterra llegan los nombres: Mohammad Rizwan, Imam-ul-Haq, Ali Usman, Aamir Jamal, Muhammad Awais Zafar y Khurram Shahzad acompañan a Agha en la lista de descartes del equipo de Test. Todos, de regreso a casa antes del tercer partido en Birmingham, que comienza el 9 de septiembre.
Al mismo tiempo, el equipo técnico ha emitido siete nuevas convocatorias para ese Test. Tres de los elegidos ya conocen la camiseta nacional: Saim Ayub, Abdullah Fazal y Arafat Minhas. Los otros cuatro son una apuesta directa al futuro, sin un solo Test en su currículum: Mohammad Imran Jnr, Saad Baig, Mohammad Imran (Imran Randhawa) y Razaullah.
El mensaje es claro: nadie tiene la plaza garantizada, ni siquiera los veteranos.
Estadísticas que condenan
La decisión no nace del impulso, sino de un goteo constante de malos resultados. Pakistán ha perdido cinco de sus últimos seis Tests, con una única victoria frente a West Indies este mismo mes. En SENA (Sudáfrica, Inglaterra, Nueva Zelanda y Australia) la sequía es brutal: 18 Tests sin ganar desde 2018, con 16 derrotas y solo dos empates. La última alegría en esas tierras data de Lord’s, mayo de 2018. Un mundo atrás.
El golpe del domingo en ese mismo Lord’s fue especialmente doloroso. Supuso la décima derrota en los últimos 11 Tests fuera de casa y dejó un dato simbólico: por primera vez desde 1987, el balance histórico de Pakistán en Test cae por debajo del 1. Son ahora 153 victorias y 154 derrotas en 473 partidos, para un ratio de 0,993.
La crisis tiene un epicentro evidente: el bateo. Desde enero de 2025, Pakistán firma el peor promedio de bateo entre todos los equipos del WTC, con 23,92 carreras por wicket. La falta de runs ha terminado pasando factura a los nombres de más peso.
Rizwan, uno de los referentes del vestuario, apenas ha sumado 283 carreras en 11 entradas, a 25,72 de promedio, con solo dos cincuentenas. Agha no ha mejorado ese registro: 221 carreras a 24,55. Imam, otro de los teóricos pilares, se queda en 178 carreras a 22,25 en ocho entradas. Números muy lejos del estándar que exige el Test cricket al máximo nivel.
Con ese telón de fondo, no sorprende ver a Pakistán hundido en el último lugar de la tabla del WTC.
Hesson entra, Sarfaraz y Gul salen
La revolución no se limita al campo. El cuerpo técnico también salta por los aires. El PCB ha decidido que Mike Hesson, hasta ahora responsable del equipo de white-ball, tome el mando del conjunto de Test junto a Ashley Noffke. El neozelandés ya se encuentra en Inglaterra y se incorporará al grupo de inmediato.
Hesson dirigirá al equipo de red ball en lo que resta del ciclo actual del WTC: dos Tests en Sri Lanka en noviembre y otros dos en Nueva Zelanda a comienzos del próximo año. En paralelo, el actual entrenador de Test, Sarfaraz Ahmed, y el entrenador de lanzadores, Umar Gul, han sido liberados de sus funciones.
No es la primera vez que una gira por Inglaterra provoca un giro drástico en los banquillos. La BCCI ya movió ficha en 2014, cuando introdujo a Ravi Shastri y su equipo de Bharat Arun, R Sridhar y Sanjay Bangar en plena gira, desplazando de facto al cuerpo técnico de Duncan Fletcher. Aquella maniobra, sin embargo, llegó después de la serie de Test (derrota 1-3) y antes de los partidos de white-ball. Pakistán va un paso más allá: cambia el mando en mitad de la propia serie de Test.
Un punto de no retorno
Lo que se vive ahora en la selección paquistaní no es una simple mala racha. Es un cruce de caminos. El corte masivo de jugadores, la apuesta por caras nuevas y el relevo en el banquillo dibujan un escenario de reconstrucción acelerada, con la presión de la historia pesando sobre cada decisión.
El tercer Test en Birmingham no será solo un trámite para cerrar la serie. Será el primer examen de un nuevo ciclo, con un vestuario sacudido y un país entero preguntándose si este golpe de timón llega a tiempo para evitar que una generación entera quede marcada por la caída del gigante.




