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Tottenham arrasa a Charlton con goleada contundente

Tottenham pisó el acelerador tarde, pero cuando lo hizo arrasó. El equipo de Roberto De Zerbi se marchó al descanso con un 2-0 cómodo y terminó firmando una goleada que dejó a Charlton desbordado y al nuevo proyecto del técnico italiano sonriendo con autoridad.

Un golpe justo antes del descanso

Durante buena parte del primer tiempo, a Tottenham le faltó colmillo. Dominio, sí. Ritmo, también. Pero sin la puñalada final. Hasta que apareció Mikey Moore.

El canterano abrió el marcador con una acción que cambió el tono de la noche. Control, giro, potencia, regate entre piernas rivales y definición: una jugada de futbolista grande. Desde ese instante, dejó de parecer un chico probándose y pasó a ser el foco principal del ataque de Spurs.

El impacto fue inmediato. Con Charlton todavía aturdido, Dominic Solanke dio el segundo golpe. Controló de espaldas, se giró con clase dentro del área y definió con calma. Dos goles en tres minutos justo antes del descanso. El tipo de mazazo que liquida el plan de un rival que había resistido como podía.

Savio enciende el partido

Tras el descanso, el encuentro se partió. Tottenham jugó con la tranquilidad de quien ya ha hecho el trabajo duro y con la ambición de un equipo que quiere mandar un mensaje.

El 3-0 llegó desde el banquillo. Kevin Danso entró al campo y, con su primer toque, cabeceó a la red una falta lateral botada con sutileza por Mateus Fernandes. Se llevó un golpe en la acción, pero el central no lo olvidará: debut goleador inmediato y partido sentenciado.

La goleada, sin embargo, llevaba otro nombre propio: Savio. El fichaje de 85 millones saltó al césped entre ovaciones y tardó muy poco en justificar el ruido. Recibió en la frontal, armó la pierna y soltó un disparo raso, potente, seco. Primer gol con la camiseta de Spurs, sin necesidad de adaptación ni preámbulos.

El brasileño siguió buscando portería y el 5-0 llevó también su firma, aunque de forma enrevesada. Otro disparo suyo se desvió en Ben Davies y terminó dentro. El tanto se le apuntó al galés, pero el origen de la jugada, la intención y el veneno fueron de Savio. De Zerbi había pedido más producto final del extremo. Lo obtuvo de inmediato.

Un Tottenham mandón y reconocible

Detrás de la lluvia de goles, hubo estructura. Jan Paul van Hecke marcó el compás desde atrás: 96 pases intentados, solo seis errados, y nadie metió más balones al último tercio que el neerlandés. Desde su pie comenzó buena parte de la circulación que fue ahogando a Charlton.

A su lado, Ben Davies vivió una noche plácida en defensa y terminó con un tanto de rebote que redondeó su actuación. Destiny Udogie aprovechó su primera titularidad de la temporada para ganar ritmo, sumarse al ataque con más frecuencia conforme avanzaban los minutos y demostrar que su regreso a plenitud física está cerca.

En el medio, Rodrigo Bentancur tardó unos minutos en ajustar la brújula, pero una vez lo hizo se adueñó de la zona ancha: fuerte al choque, limpio en la recuperación y valiente para recibir bajo presión. Lucas Bergvall, señalado en el último encuentro ante Brentford, respondió con una actuación mucho más segura, pidiendo la pelota y participando en la circulación.

Mateus Fernandes dejó detalles de lo que puede aportar. Cuando gira, lo hace con una naturalidad que rompe líneas sin esfuerzo. Su asistencia a Danso, un balón bombeado y preciso, fue el mejor ejemplo de su capacidad para acelerar el juego desde el centro del campo.

Oficio arriba, alternativas en banda

En punta, Dominic Solanke volvió a dejar claro por qué apunta a ser el ‘9’ de referencia para De Zerbi en cuanto alcance su mejor condición física. Protegió el balón, ganó faltas de espaldas, dio aire al equipo y coronó su trabajo con un gol de delantero fino.

Mathys Tel participó mucho, se movió, ofreció apoyos, atacó espacios, pero se marchó sin premio. En una noche de goleada, le faltó ese toque final que cambie una actuación correcta en una brillante. Las sensaciones, no obstante, fueron positivas.

En el lateral derecho, Archie Gray mostró energía y voluntad para subir y acompañar a Moore, aunque su último pase no estuvo a la altura de su despliegue. En defensa, se mostró algo cauto ante Millenic Alli, pero Charlton apenas encontró situaciones claras para castigarle. Con el partido encarrilado, la entrada de Pedro Porro devolvió a Spurs esa variante tan reconocible: profundidad, centros y presencia constante en campo rival.

Solo una mancha en la noche perfecta

Bajo palos, Antonin Kinsky respondió cuando le llamaron. Dos buenas intervenciones, una en cada parte, sostuvieron la portería a cero hasta el tramo final. Ahí llegó la única sombra: el gol de Jones, que le privó de un merecido arco imbatido y dejó un ligero sabor amargo en una actuación sólida.

También Danso terminó con una sensación parecida: entró, marcó, se dejó el cuerpo en el remate y, aun así, no pudo celebrar el partido con la portería a cero.

Pero el mensaje general fue otro. Tottenham no solo ganó, arrasó. Goleó, recuperó confianza en varias piezas, vio a su gran fichaje estrenarse con carácter y confirmó que el plan de De Zerbi empieza a tener rostros muy claros.

Si este es solo el primer aviso, ¿hasta dónde puede llegar este equipo cuando todos estén a pleno rendimiento?