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Younès Belhanda y la herida del Mundial 2022

El nombre de Younès Belhanda no apareció en la lista de Marruecos para el Mundial de 2022. Para muchos fue una simple decisión técnica. Para él, fue una fractura personal que, casi dos años después, sigue abierta.

Internacional en 59 ocasiones con los Leones del Atlas y actualmente en Al-Sailiya, en Catar, el centrocampista de 36 años ha confesado que todavía vive con rabia y amargura hacia Walid Regragui, el seleccionador que lo dejó fuera del torneo en el que Marruecos hizo historia alcanzando las semifinales, la mejor actuación de siempre de una selección africana y árabe.

En declaraciones en el programa “Rio Ferdinand Presents”, recogidas por el diario español “Marca”, Belhanda no escondió nada: «Hasta hoy, sigo guardando rencor a Walid Regragui. No lo entendí».

Lo que más le duele no es solo no haber estado en Catar. Es cómo se produjo todo.

De la ilusión al silencio

Belhanda venía de dos años sin ser convocado con la selección. La llegada de Regragui, a quien conocía bien, reactivó la esperanza.

«Mi relación con Walid Regragui era muy cercana», recordó. «Él fue mi segundo entrenador, hablábamos mucho. Luego me llamó para convocarme justo antes del Mundial y me dio esperanza».

El veterano mediocampista, ex del Montpellier, sintió que el regreso estaba cerca. El contexto, la confianza previa, las conversaciones constantes… Todo apuntaba a una última gran cita con la camiseta de Marruecos.

Pero la lista definitiva cayó como un portazo.

«No me destruyó, pero claro que me afectó», admitió.

El golpe no fue solo deportivo. Fue humano. Belhanda insiste en que lo que más le marcó no fue ver su nombre fuera de la convocatoria, sino lo que vino después: nada.

“Sé un hombre y dímelo”

El día en que se anunció la lista mundialista, Belhanda cogió el teléfono. Quería una explicación. No la tuvo.

«El día que se anunció la lista, le llamé, pero no contestó», relató. «Solo quería una explicación. Sé un hombre y dime: “Younès, tomo mis decisiones”. Yo ya no tenía 15 años, tenía 32. Lo habría entendido, y aceptarlo habría sido más fácil».

La ausencia de una simple llamada, de una frase directa, es lo que todavía le escuece.

«Pero no hubo ni una sola llamada, ¡nada! Fue muy doloroso, y no lo he superado ni ahora», insistió.

Mientras Marruecos maravillaba al mundo eliminando a gigantes y colándose entre las cuatro mejores selecciones del planeta, Belhanda se alejaba emocionalmente de todo aquello que había representado durante más de una década.

Desconexión total con los Leones del Atlas

El resentimiento fue tan profundo que el centrocampista llegó a romper su vínculo emocional con la selección.

«No me importaba, ni siquiera vi los partidos», confesó sobre el recorrido de Marruecos en Catar.

El equipo escribía una página dorada de la historia del fútbol africano. Él, en cambio, optaba por mirar hacia otro lado. Un contraste brutal para alguien que había sido parte del proyecto durante tantos años.

Belhanda llevó su explicación un paso más allá al recordar cómo vivió la final de la Copa Africana de Naciones de 2025 ante Senegal. No fue como antes. No podía serlo.

«Vi la final de la Copa Africana de Naciones de 2025 contra Senegal, pero no la seguí como sigo los partidos de la selección de Marruecos», admitió con amargura. «Ahí se ve hasta dónde llegó esta rabia».

La selección, para muchos, es el sueño máximo. Para Younès Belhanda, a día de hoy, es también el recordatorio constante de una llamada que nunca llegó.

Younès Belhanda y la herida del Mundial 2022