A’ja Wilson prioriza su salud sobre el Mundial
LAS VEGAS — A’ja Wilson no está en Berlín. Está en casa, en Las Vegas, cuidando una espalda que lleva semanas pidiendo tregua. Y las Aces han tomado una decisión clara: primero la salud de su cuatro veces MVP, luego todo lo demás, incluso un Mundial.
“Ella necesitaba algo de tiempo, obviamente”, explicó Becky Hammon tras el entrenamiento del miércoles. “Sigue lidiando con cosas en la espalda. Hay días en que le duele un poco más que otros”.
No es un simple descanso caprichoso. Es gestión de una superestrella que ha cargado con un volumen brutal de minutos y golpes en una temporada larga, exigente y con picos de presión constantes.
El plan Aces: cuidar a su estrella y llegar enteras
El calendario marca el 17 de septiembre como fecha clave: regreso de la WNBA tras el parón por el Mundial. Hammon espera que para entonces Wilson esté en condiciones de liderar el último esprint de la fase regular. Cuatro partidos para asegurar el tercer puesto y lanzarse a por otro anillo.
“En general, creo que puede salir aquí, competir y estar para sus compañeras, que siempre es su primera prioridad”, dijo la entrenadora. “Pero la estoy vigilando, ¿sabes? Incluso en este tiempo de pausa”.
El contexto ayuda a entender la cautela. En las semanas previas al anuncio de su baja con la selección, Wilson apareció dos veces en el parte médico de las Aces con problemas de espalda. Antes ya se había perdido la derrota en la Commissioner’s Cup ante New York Liberty por una lesión en la pierna derecha, y tampoco jugó contra Chicago Sky (3 de julio) ni Indiana Fever (5 de julio).
Entonces, Hammon fue tajante: “Ella quiere jugar. Yo no la dejo”.
La urgencia competitiva, sin embargo, no dio mucho margen para rotaciones de lujo. Preguntada por qué no había reservado a Wilson y al resto de estrellas en la victoria por 101-78 ante Connecticut Sun el 20 de agosto, la respuesta fue cruda, muy al estilo Hammon:
“¿Nos has visto jugar últimamente? Tenemos que empezar a poner nuestras cosas en orden”.
Las Aces atravesaban un bache serio: solo dos triunfos en seis partidos antes de ese golpe sobre la mesa ante Connecticut. La necesidad de asegurar posición de playoffs chocaba de frente con la necesidad de cuidar a su jugadora franquicia.
Críticas, sospechas y una defensa pública
Mientras Team USA encadenaba un 3-0 impecable en la fase de grupos en Berlín, el ruido crecía al otro lado del Atlántico. No por el juego del equipo, sino por la ausencia de Wilson.
Algunas voces mediáticas cuestionaron el motivo oficial: molestias físicas. Linda Cohn llegó a insinuar que la decisión tenía más que ver con “inseguridad” que con una lesión. Lanzó una pregunta en antena que encendió las redes: si Wilson tenía problemas de espalda, ¿cómo había podido jugar más de 30 minutos en seis de sus últimos siete partidos y 27 en el otro?
El comentario encendió algo más grande que un simple debate deportivo. Bernice King, hija de Martin Luther King Jr., salió en defensa de la estrella de Las Vegas:
“Linda Cohn le debe a A’ja Wilson una disculpa pública y una rectificación. Qué comentario decepcionante, delirante y peligroso dirigido a una gran embajadora y atleta GOAT de la @wnba y del deporte. Punto”.
Hammon no estaba al tanto exacto de las palabras de Cohn, pero el tema le tocó una fibra muy clara: el doble rasero entre hombres y mujeres.
“A’ja tiene todo el derecho a hacer lo que sienta que es mejor para su salud. Y lo otro es que los hombres hacen esto todo el tiempo”, dijo a USA TODAY. “¿Puedes nombrarme alguna de las plantillas del Mundial masculino ahora mismo? ¿Puedes decirme un solo jugador? Lo que digo es: LeBron y esos chicos… si fuera un hombre tomando esta decisión, no habría nada que decir. Y ese es mi problema”.
El argumento se apoya en hechos. LeBron James solo jugó un Mundial FIBA, el de 2006 en Japón, donde se llevó el bronce. Desde entonces, priorizó Juegos Olímpicos y descanso para la NBA. Stephen Curry no disputa un Mundial desde 2014, cuando ganó el oro con Team USA. La realidad es conocida: las grandes figuras de la NBA suelen elegir el verano para recuperar el cuerpo y apuntar a los Juegos, no al Mundial.
Cuando Team USA terminó cuarto en el Mundial 2023 con Anthony Edwards y Jalen Brunson como cabezas de cartel, el debate sobre la implicación de las estrellas masculinas ya estaba en la calle. Nadie habló de “inseguridad”. Nadie cuestionó su carácter competitivo.
Con Wilson, sí.
Un equipo que se recompone sobre la marcha
Mientras el ruido exterior crece, dentro de la franquicia el mensaje es otro: proteger a su jugadora franquicia y ajustar la plantilla para lo que viene.
La baja de NaLyssa Smith para lo que resta de la temporada 2026 de la WNBA dejó un agujero evidente en el juego interior. Más carga para Wilson, más golpes en la pintura, más defensas hundidas sobre ella. Un escenario insostenible si la espalda ya avisa.
La respuesta llegó el 29 de agosto: las Aces firmaron a Kalani Brown, pívot de 2,01 metros, para aliviar parte de esa presión. Una presencia grande, física, pensada para absorber minutos duros cerca del aro.
En su presentación, la gerente general y presidenta Nikki Fargas no escondió las expectativas: Brown debe impactar desde el primer día.
“Solo quiero decir que en esta liga hay mucho castigo físico. Y hay muchas expectativas puestas sobre estas jugadoras”, subrayó Fargas. “Con la grandeza que existe en A’ja en este momento, lo más importante es la salud de la jugadora. Como organización, queremos asegurarnos de que lideramos en ese sentido”.
El mensaje es claro: Wilson no es solo la cara de las Aces. Es un activo que hay que cuidar a largo plazo. El objetivo no es un pico de rendimiento en septiembre. Es alargar su dominio durante años.
Entre Berlín y Las Vegas, una elección incómoda
El calendario ha colocado a Wilson en el centro de una tormenta que dice tanto de ella como del ecosistema que la rodea. Por un lado, una selección que arrasa en la fase de grupos del Mundial sin su gran referencia interior. Por otro, una franquicia que la necesita sana para intentar otro título.
En medio, una jugadora que ha jugado lesionada, que ha sido frenada por su propia entrenadora cuando quería seguir y que ahora se convierte en diana de teorías sobre su carácter.
Las Aces han elegido bando: la espalda de A’ja Wilson vale más que un Mundial FIBA. La pregunta es cuánto tardará el resto en aceptar que una decisión así, en una superestrella femenina, merece el mismo respeto silencioso que se concede a las grandes figuras de la NBA.




