Alcaraz avanza a cuartos del US Open sin perder un set
Carlos Alcaraz sigue defendiendo su corona en Nueva York con el aplomo de quien se sabe campeón. El murciano se metió en los cuartos de final del US Open tras desarmar al estadounidense Tommy Paul por 6-4, 6-3 y 6-4, un triunfo en tres mangas que refuerza su candidatura al título en Flushing Meadows.
Ante un rival peligroso, número 21 del mundo y respaldado por la grada local, Alcaraz mandó en los puntos importantes y nunca dejó que el partido se le escapara de las manos. Cuarta victoria consecutiva en el torneo, sin sobresaltos y con la sensación de que aún tiene margen para apretar más.
Un primer set tenso, resuelto a la manera de un campeón
El arranque fue duro. Paul se agarró al partido desde el primer juego, se metió en las devoluciones y amenazó el saque del español una y otra vez. El ambiente en Arthur Ashe se encendía cada vez que el estadounidense olía la opción de break.
Alcaraz no se inquietó. Ajustó direcciones, subió el porcentaje de primeros y esperó. Paciente, sin precipitarse, protegió su servicio y se mantuvo pegado al marcador hasta que apareció la primera oportunidad clara al resto. No la dejó escapar: break a la primera y 6-4 al bolsillo. Un golpe directo a la confianza de Paul.
El segundo set rompe el equilibrio
Lejos de aflojar, la presión del español se multiplicó en la segunda manga. Alcaraz dio un paso dentro de la pista, cargó con su derecha y encontró pronto el quiebre que buscaba. Parecía tener el set encarrilado.
Paul reaccionó. Forzó errores, apretó desde el fondo y recuperó el break tras una derecha fallida del murciano. El público se levantó, olió partido. Pero la respuesta fue inmediata.
El número uno de espíritu y vigente campeón pisó el acelerador. Un nuevo arreón al resto, otro break, esta vez con su derecha marcando el ritmo del intercambio, y el segundo set cayó por 6-3 entre los rugidos de Arthur Ashe. La sensación era clara: cuando Alcaraz subía una marcha, Paul no encontraba respuestas.
Sin concesiones en la recta final
Con dos sets arriba, el español no dio espacio a la remontada. Un quiebre temprano en el tercer parcial le abrió la puerta de los cuartos. Desde ahí, administró la ventaja con frialdad.
Paul buscó variantes, trató de cambiar alturas y ritmos, pero Alcaraz mantuvo el control del intercambio y del marcador. Cada turno de saque del murciano fue un recordatorio de su autoridad: puntos rápidos, primeros servicios bien colocados y la calma de quien conoce el terreno.
El 6-4 final cerró una actuación sólida, sin necesidad de exhibición, pero con la contundencia que exige un torneo de estas alturas.
Un dato que pesa en los grandes escenarios
El triunfo no solo le devuelve a unos cuartos de final de Grand Slam por primera vez en 150 días. Reafirma una estadística que empieza a sonar a sentencia: Alcaraz nunca ha perdido un partido de Grand Slam después de ganar los dos primeros sets.
La defensa del título en Flushing Meadows sigue viva. El campeón de Nueva York avanza, sin mirar atrás, y cada ronda que pasa plantea la misma pregunta: ¿quién se atreve a bajarle del trono en la Arthur Ashe?




