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Alcaraz destaca en Nueva York: control y dominio ante Tommy Paul

Carlos Alcaraz no necesitó un marcador escandaloso para dejar claro quién manda en Flushing Meadows. Bastó mirar las cifras y, sobre todo, la sensación de control permanente sobre Tommy Paul para entender que el campeón se mueve en su torneo como en casa.

Terminó el duelo con 33 golpes ganadores por solo 18 de su rival, y ambos calcados en errores no forzados: 32 cada uno. La diferencia estuvo en todo lo demás. En la intención. En el peso de cada impacto. En la manera de gobernar los puntos importantes.

Alcaraz subió 29 veces a la red y se llevó 23 de esos puntos. Dominio puro. Metió el 67% de primeros servicios, solo cedió una vez su saque en 15 juegos al servicio y convirtió cuatro de las 14 bolas de ‘break’ que se fabricó. No necesitó más.

Paul, obligado a remar a contracorriente casi todo el encuentro, salvó 10 de las 14 pelotas de rotura que afrontó. Le dio aire, le dio minutos… pero no le dio opciones reales de voltear la historia. A lo largo de tres sets, el español se quedó con 99 de los 173 puntos disputados, una ventaja que el marcador de tres mangas ajustadas disimula más de lo que refleja.

Un susto al final… y cierre de campeón

El único tramo de auténtico peligro llegó cuando el partido ya olía a sentencia. Alcaraz servía con 5-4 en el tercero y, de pronto, se vio 15-40. Dos de las cuatro bolas de rotura que afrontó en toda la noche aparecieron justo ahí, con el encuentro en la mano.

Las borró con la misma frialdad con la que había mandado durante el resto del choque. Superado ese bache, encadenó otros dos puntos, se fabricó la bola de partido con un derechazo cruzado ganador y cerró el duelo con un servicio ganador, sin conceder una segunda oportunidad.

Flushing Meadows sigue siendo territorio Alcaraz. No pierde en Nueva York desde 2024. Esta victoria es la undécima seguida en el US Open y la 18ª consecutiva en grandes sobre pista dura, una racha que enlaza el título del año pasado en este mismo escenario con la corona del Australian Open de esta temporada.

El triunfo lo impulsa a su 15º cuartos de final de Grand Slam y lo deja a solo tres partidos de una marca mayúscula: convertirse en el primer hombre que defiende título en el US Open desde que Roger Federer encadenara cinco trofeos entre 2004 y 2008.

Números de época en pista dura

La noche dejó también una cifra que habla del lugar que empieza a ocupar Alcaraz en la historia reciente del tenis. Su porcentaje de victorias en grandes sobre pista dura se sitúa ya en el 86,79%, el tercero de la Era Open. Solo le superan Novak Djokovic y Federer, con el suizo apenas por delante, en un 86,82%. Por detrás queda ya Pete Sampras.

No es una racha pasajera, ni un pico aislado. Es una línea de rendimiento sostenida que encaja con la sensación que transmite cada vez que pisa Arthur Ashe: la de un jugador que sabe que aquí casi siempre va a llegar lejos.

El plan contra Paul: asfixiar desde el primer golpe

Sobre la pista, Alcaraz explicó el partido con una idea simple y contundente: no dejar respirar a Tommy Paul. El estadounidense, talentoso, agresivo, con golpes que pueden descontrolar a cualquiera, nunca encontró el tiempo ni el espacio para instalarse en el intercambio que le convenía.

Alcaraz lo tenía claro: estar listo para la batalla, correr cuando tocara y, sobre todo, atacar sin tregua para no permitir que Paul se sintiera cómodo. Lo consiguió. El estadounidense fue siempre a remolque, obligado a defender, a improvisar, a sobrevivir más que a construir.

La calma, curiosamente, le llegó al murciano desde el resto. Lo dijo sin rodeos: la presión constante en los juegos de devolución le permite jugar su propio saque con más tranquilidad, ver la pista con claridad, elegir mejor. Cuando un jugador de su nivel se siente así, la sensación de inevitabilidad se apodera del partido.

Preguntado por si está ya a pleno rendimiento tras cuatro meses y medio de ausencia, respondió con hechos más que con palabras: “Excepto un año, desde 2021 casi siempre hago cuartos aquí”. Traducido: este torneo le sienta especialmente bien y cada visita confirma que en Nueva York su nivel se dispara.

Paul, otra vez frenado en Nueva York

Para Tommy Paul, el cuadro de su carrera en grandes empieza a dibujar un patrón llamativo. Ya ha pisado cuartos de final en el Australian Open, Roland-Garros y Wimbledon. En Nueva York, en cambio, la barrera sigue un paso antes.

Llegó al torneo con el objetivo declarado de romper esa frontera. Se marcha otra vez en octavos, por segundo año consecutivo, y con un dato incómodo: ha perdido siete de los nueve partidos que ha disputado contra Alcaraz. Sabe dónde está el techo ahora mismo. Y también quién se lo marca.

Un camino plagado de trampas… que ya huele a clásico

El siguiente capítulo de Alcaraz en este US Open llegará ante el ganador del duelo de cuarta ronda entre el estadounidense Ben Shelton, cabeza de serie número 8, y el griego Stefanos Tsitsipas. Partido distinto, reto distinto, pero con el mismo telón de fondo: la sensación de que el número 1 de este escenario es él.

Más allá, en esa misma mitad del cuadro, aguardan el número 7 Daniil Medvedev, campeón en estas pistas, y el estadounidense Frances Tiafoe, número 11, siempre peligroso con el público de su lado. Al otro lado del cuadro espera el primer cabeza de serie, Alexander Zverev, campeón de Roland-Garros, como posible rival en una hipotética final.

Tres noches más como esta y nadie hablará ya de su muñeca, ni de la inactividad, ni de las dudas. Solo de si Nueva York está asistiendo al nacimiento de un dominio propio, con nombre y acento murciano.