Alcaraz tapa pezón y avanza en el US Open
NUEVA YORK – Carlos Alcaraz sigue avanzando con autoridad en el US Open, pero en Flushing Meadows no se habla solo de su tenis. También de su camiseta. O, mejor dicho, de lo que dejaba al descubierto.
En sus dos primeros partidos, el español saltó a la pista con una holgada camiseta sin mangas color marrón, una colaboración de Nike con Travis Scott x Cactus Jack, que se le deslizaba una y otra vez, dejando gran parte del pecho al aire. La imagen dio la vuelta a las redes: memes, capturas, comentarios irónicos. Eugenie Bouchard, exjugadora del circuito WTA, se permitió una broma pública: “put the nip away”, le lanzó entre risas virtuales.
El propio Alcaraz recogió el guante. Para su duelo de tercera ronda ante el chino Wu Yibing, el 4 de septiembre, apareció en el Arthur Ashe Stadium con una novedad clara: una camiseta interior blanca bajo el conjunto oficial. Misma potencia en el brazo, un poco más de pudor en el pecho.
“Creo que últimamente se han visto demasiado mis pezones”, dijo entre risas ante los periodistas tras imponerse por 6-3, 6-4, 6-1. El comentario, ligero, no ocultó un detalle importante: la decisión fue solo suya. “Me siento muy cómodo con otra camiseta debajo. Así que creo que me voy a quedar así”, añadió.
Mientras el debate sobre la estética y el atrevimiento de las equipaciones recorre el cuadro masculino y femenino, el murciano se encarga de que el foco principal siga siendo su raqueta. Regresa después de más de cuatro meses fuera por una lesión de muñeca y, aun así, solo ha cedido un set en sus tres primeros partidos individuales en Nueva York. Ritmo alto, golpes limpios, cero dudas.
Su siguiente obstáculo será el estadounidense Tommy Paul, cabeza de serie número 20, al que ya ha derrotado cinco veces consecutivas. Un rival al que respeta y al que conoce de sobra.
“Es un jugador con muchísimo talento, muy difícil de enfrentar”, subrayó Alcaraz. “Creo que es realmente peligroso para cualquiera en el circuito. Tengo muchas ganas de jugar contra él otra vez”.
El público del Arthur Ashe ya ha elegido su historia favorita: el campeón que vuelve de una lesión larga, gana con solvencia y, de paso, convierte una camiseta en tema de conversación mundial. Ahora, con los “pezones” bajo control y el brazo cada vez más suelto, la verdadera cuestión es cuánto más puede alargar este pulso con el torneo.




