Alcaraz avanza a cuartos en el US Open y busca historia
Carlos Alcaraz ya no juega partidos, juega capítulos de una carrera que va a toda velocidad. En la noche de Flushing Meadows, el español dio otro golpe sobre la mesa del US Open: victoria clínica, sin concesiones, ante el local Tommy Paul por 6-4, 6-3 y 6-4 para meterse en cuartos de final.
Ni rastro de la muñeca que le tuvo más de cuatro meses fuera de combate. Ni dudas. Ni titubeos. Solo un tenista que, con 23 años, se ha acostumbrado a que cada torneo grande lleve escondido algún récord a su medida.
Alcaraz ya es el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera. Y ahora persigue algo que nadie ha logrado en la Era Open: defender con éxito títulos de Grand Slam en las tres superficies. Ya lo ha hecho sobre la hierba de Wimbledon en 2023 y 2024, ya lo ha firmado en la tierra de Roland Garros en 2023 y 2024. Falta el cemento de Nueva York. Falta el próximo domingo.
Dominio absoluto ante Paul
Tommy Paul, cabeza de serie número 20, había calentado el duelo con confianza: “Me gusta pensar que siempre puedo ganar a esos jugadores top”, avisó. La pista dijo otra cosa.
El estadounidense nunca encontró una rendija real. El 6-4, 6-3, 6-4 refleja un encuentro más controlado por Alcaraz de lo que el marcador sugiere. El español ha convertido a Paul en una víctima recurrente: seis triunfos seguidos y 14 sets consecutivos ganados ante el jugador de 29 años.
Solo hubo un momento de suspense. Alcaraz afrontó dos puntos de set en contra en el tramo final del tercer parcial. Ahí, lejos de encogerse, descargó dos derechas demoledoras, casi despectivas, que borraron el peligro de un plumazo. En total, 2 horas y 21 minutos de autoridad.
Tras el partido, el número uno español desgranó su plan con la naturalidad de quien ha ejecutado a la perfección una hoja de ruta muy clara: jugar a su manera, imponer su estilo, aceptar la batalla física y mental, y atacar sin descanso el servicio de Paul. La presión constante al resto le permitió soltarse, jugar relajado, pensar con claridad. Y el resultado se vio en cada intercambio.
“¿Estoy de vuelta a plena potencia? Creo que sí”, dejó caer, convencido. Lo cierto es que cada vez que pisa Nueva York, su nivel se dispara. La inactividad de cuatro meses no se nota en su raqueta.
“Otra categoría”, “otra estratosfera”
Desde la cabina de Sky Sports Tennis, la admiración fue unánime. Tim Henman subrayó la sensación de superioridad: ver a Alcaraz “cambiar de marcha” punto a punto, elevar el nivel a medida que avanza el torneo. Para el británico, Paul lo dio todo, pero el español fue “otra categoría”.
Henman se detuvo en el golpe que está marcando el torneo: la derecha. Ha visto muchas, de muchos campeones, pero la de Alcaraz le parece quizá la mejor. Potencia brutal, altísimo riesgo… y una precisión que desarma al rival.
Martina Navratilova fue aún más lejos. Calificó de “una locura” la rapidez con la que el murciano ha alcanzado este nivel. Lo habitual, recordó, es que los jugadores con tantas variantes tarden años en ordenar su repertorio y entender cuándo usar cada recurso. Alcaraz, en cambio, parece haber resuelto ese rompecabezas a una velocidad que le sitúa, en sus palabras, “en otra estratosfera”.
La sensación es clara: el campeón de Wimbledon y Roland Garros ha llegado a la segunda semana del US Open con el motor afinado y la confianza de quien se sabe a un puñado de victorias de algo irrepetible.
Sabalenka resiste, sufre… y sigue viva en el US Open y en el número 1
En el cuadro femenino, Aryna Sabalenka también defendió territorio, aunque con bastante más turbulencias. La bielorrusa se impuso a Taylor Townsend por 6-4 y 6-3 en Arthur Ashe Stadium, en un partido extraño, roto, con once quiebres de servicio en solo 19 juegos.
Fue una victoria trabajada, poco brillante, pero esencial. Sabalenka mantiene con vida su defensa del título en Nueva York y también su pulso por conservar el número 1 del mundo. Lleva 99 semanas en la cima y necesita una combinación muy exigente: conquistar su tercer US Open consecutivo y que Elena Rybakina, actual número 2, caiga antes de semifinales. Solo así alcanzará la simbólica barrera de las 100 semanas.
Townsend, muy arropada por el público, llegó a mandar con un break en el segundo set. Ahí apareció la otra cara de Sabalenka. Ajustó la devolución, apretó cada resto, se agarró a la pista punto a punto, bola a bola, hasta darle la vuelta al marcador. Ese giro fue el momento clave del choque.
Una nota de aprobado… con margen
Navratilova analizó el encuentro con la frialdad de quien sabe que los grandes torneos también se ganan en días grises. “Suficiente, bastante sólido”, valoró. Townsend conectó más golpes ganadores, pero Sabalenka dominó en los restos y en los passing shots. La estadounidense intentó subir a la red con frecuencia, pero se estrelló una y otra vez con la precisión desde el fondo de la campeona.
La leyenda checo-estadounidense le puso nota: un “B”. Demasiados juegos de servicio perdidos, sí, pero una gran respuesta en los momentos que realmente contaban.
Annabel Croft, también en Sky Sports Tennis, se fijó en el componente emocional. Habló de la “feroz intensidad” de Sabalenka, de cómo se reactivó tras el break en contra en el segundo set. Cuando recuperó la rotura, soltó un grito enorme, liberador, que dejó claro que no estaba dispuesta a ceder nada. Para Croft, la bielorrusa no solo compite: entiende el espectáculo, sabe que esto también va de poner en pie a la grada.
Sabalenka, que aún no ha cedido un solo set en el torneo, avanza con más solidez de la que su juego por momentos transmite. Y, como advirtió Croft, “va a ser muy difícil de derrotar”.
Noskova espera tras una batalla épica
En cuartos le aguarda la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, que sobrevivió a un maratón ante Marta Kostyuk en un duelo que recordó a su semifinal de SW19. Esta vez, la checa necesitó tres mangas y un ejercicio de resistencia mental: 7-5, 5-7 y 6-4.
Kostyuk se negó a irse. Salvó cinco puntos de partido, dos al final del segundo set y tres más en el tercero. Pero Noskova se mantuvo firme cuando más quemaba la raqueta y acabó cerrando una victoria que dice mucho de su carácter competitivo.
Ahora se cruza con una Sabalenka que, sin brillar, sigue avanzando y conserva intactas sus dos defensas: la del título del US Open y la del trono del ranking.
En un torneo donde Alcaraz amenaza con reescribir la historia y Sabalenka se empeña en prolongar su reinado, la pregunta es inevitable: ¿quién se atreverá a frenarles en Nueva York?




