Alex Eala y el saque que desafía convenciones
Alex Eala sabe perfectamente por qué los aficionados filipinos se han encariñado con el apodo irreverente que le han puesto a su segundo saque. También sabe que preferiría llamarlo de otra manera.
En el día de medios del US Open, la joven estrella fue preguntada por “Fookelya”, el mote que se ha vuelto viral para describir ese segundo servicio más lento, poco ortodoxo, que ya circula por redes, camisetas y debates internacionales de tenis.
El término nace del argot gay filipino y contiene una referencia vulgar a la anatomía femenina. Dentro del meme tenístico, sin embargo, los seguidores lo usan con tono juguetón, casi cariñoso, para subrayar cómo ese saque, pese a carecer de la potencia de las grandes artilleras del circuito WTA, termina confundiendo a las mejores restadoras del mundo.
Un periodista filipino le explicó a Eala que la afición estaba resignificando lo que muchos veían como un punto débil, transformándolo en un arma secreta. El apodo había crecido tanto que ya había saltado del nicho local al ecosistema global del tenis.
Eala primero se rió. Luego pidió que se lo explicaran.
“Hindi siya masyadong positibong salita ’yon”, dijo, dejando claro que, para ella, no era precisamente una palabra positiva.
Cuando escuchó el contexto, entendió el cariño detrás del chiste. Pero no por eso le dejó de incomodar.
“Hindi ko alam kung ano ’yung pakiramdam ko sa salitang ’yon kasi it’s not a very positive term”, insistió.
En inglés, explicó que la palabra le remueve algo más profundo: los años de lucha con ese golpe, las horas de trabajo, la inversión emocional en un saque que le ha dado más quebraderos de cabeza que aplausos.
“Y amo mi saque”, remató.
Del meme local a los podcasts internacionales
El fenómeno no nació en Nueva York. Mucho antes de este US Open, los aficionados filipinos ya habían convertido el segundo saque de Eala en material de culto en redes sociales.
Luego, el apodo cruzó fronteras.
La comentarista Blair Henley lo llevó a una audiencia global al mencionarlo en el podcast internacional Love All, donde definió el servicio de Eala como poco convencional, sí, pero eficaz.
“No tiene que parecerse al saque de Serena Williams para ser efectivo”, dijo Henley.
Ese eco mediático abrió una puerta: la posibilidad de que la propia Eala tomara la palabra. Lo hizo sin regañar a nadie, sin sugerir que la quisieran ofender, sin distanciarse de sus seguidores.
“Creo que agradecería un término más positivo”, admitió. “Pero no creo que lo digan con mala intención”.
Su entrenador, Joan Bosch, de la Rafa Nadal Academy, le ha propuesto una imagen muy distinta a la del meme: le pide que vea su saque como a un hermano pequeño, al que hay que tener paciencia, guiar y proteger. En esa metáfora, Eala es la “ate”, la hermana mayor.
“Como dice mi entrenador, es como mi hermanito”, contó. “Parang ate ako sa serve ko”.
Ahí se entiende por qué el apodo le toca una fibra sensible. Para Eala, su saque no es un remate de chiste. Es un golpe en evolución, al que ha aprendido a cuidar casi con instinto familiar.
El saque lento que descoloca a las mejores
La conversación sobre su servicio se disparó cuando empezó a incomodar a algunas de las mejores restadoras del planeta.
Antes de la final de Washington, Jessica Pegula pidió a un sparring que bajara la velocidad de su saque para preparar el duelo ante Eala. Sabía lo que venía: una jugadora acostumbrada a absorber potencia puede desorientarse cuando, de repente, tiene que generarla.
Iga Swiatek vivió algo similar en su derrota ante la filipina en Wimbledon. Contó después que Eala empezó a sacar “cada vez más lento”, rompiéndole el ritmo, alejándola de las pesadas bombas que suele recibir en el circuito.
El ex número 1 del mundo Andy Roddick explicó después por qué Eala puede “salirse con la suya” con un saque menos contundente.
La clave no está en que el servicio termine el punto, sino en lo que viene después. Si la restadora no impacta limpio, Eala da un paso adelante y descarga su primer golpe de fondo con ritmo y dirección. El saque, entonces, se convierte en una invitación envenenada: si dudas, ella castiga.
No todos son tan indulgentes con la mecánica del golpe. El reputado entrenador Rick Macci, pieza clave en el desarrollo de Serena y Venus Williams, fue más crítico antes del debut de Eala en este US Open.
Macci elogió su movilidad y su capacidad para golpear pronto la pelota, pero escribió que el saque “biomecánicamente tiene que ser reconfigurado” si quiere llevar su juego a otro nivel.
También pronosticó nervios fuertes en Nueva York, con una base de seguidores en expansión generando lo que definió como un “Eala Earthquake” alrededor de su estreno.
Las dos visiones conviven sin chocar. Roddick ve por qué el saque funciona hoy. Macci ve cuánto más podría dar con una estructura técnica distinta.
Nueva York mirará cada golpe
Eala llega al US Open en su mejor momento de ranking, número 18 del mundo y cabeza de serie 17 en el cuadro individual femenino. Le espera la estadounidense Mary Stoiana, procedente de la fase previa, a quien ya derrotó 7-5, 6-2 en su único enfrentamiento previo, en el W100 de Landisville, Pensilvania, en 2024.
En Nueva York, cada servicio estará bajo la lupa: la velocidad, la colocación, ese ritmo extraño que rompe patrones. El apodo viral, inevitablemente, caminará con ella por las pistas.
Eala no pide que dejen de celebrar su saque. Pide algo más sutil: que ese “hermanito” de su juego reciba un nombre que suene menos a burla y más a lo que ella siente cuando lanza la pelota al aire.
Orgullo. Protección. Y la convicción de que, con o sin meme, ese golpe todavía no ha dicho su última palabra.




