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Andy Ruiz Jr cae ante Damian Knyba y busca revancha

El boxeo no olvida, pero no siempre perdona. Siete años después de sacudir al mundo al destronar a Anthony Joshua, Andy Ruiz Jr regresó al ring en Newark buscando reencender la chispa del campeón. Lo que encontró fue una noche pesada, un rival incómodo y una derrota a los puntos que abre más preguntas que respuestas sobre su futuro inmediato.

En el Prudential Center, el mexicano-estadounidense de 36 años se pareció poco al hombre que en 2019 dejó en silencio al Madison Square Garden. Ante el polaco Damian Knyba, largo, frío y disciplinado, Ruiz Jr nunca encontró su ritmo. Se vio lento, falto de timing, atrapado en un combate que no consiguió gobernar.

Momentos Clave

El momento más crítico llegó en el séptimo asalto. Knyba conectó, Ruiz Jr cayó, y por un instante el pasado glorioso pareció muy lejano. Se levantó a trompicones, sobrevivió gracias a la campana y a su orgullo. Pero la inercia del combate ya tenía dueño.

Al final, las tarjetas fueron claras: 117-110, 114-113 y 114-113 para Knyba, que eleva su registro profesional a 18 victorias y una derrota. No hubo polémica. Hubo, más bien, la sensación de que Ruiz Jr sigue pagando el precio de los años de inactividad y de un cuerpo castigado por lesiones y parones.

Recién vinculado al promotor británico Eddie Hearn, Ruiz Jr no tardó en señalar el tipo de pelea que había sufrido. Knyba, enorme y calculador, lo ató por dentro, lo maniató cuando intentaba acortar la distancia y le impidió soltar las combinaciones que antaño desbordaban a los pesos pesados de élite. El mexicano reconoció el plan del rival y, casi en la misma frase, pidió revancha. No quiere que esta versión suya sea la última imagen.

Ruiz Jr llegaba a esta cita tras otro largo parón: no peleaba desde el empate ante Jarrell Miller en agosto de 2024. Demasiado tiempo fuera para un peso pesado que vive de la cadencia, del ritmo, de la confianza. Él lo asumió sin excusas: eligió a Damian Knyba precisamente porque no quería un regreso cómodo. No buscó un trámite. Buscó riesgo. Lo encontró.

“Es un gran rival, un tipo grande. Hay que tomar riesgos. Todavía lo tengo dentro, solo necesito mantenerme activo y quiero volver a pelear”, vino a decir en su análisis posterior, apuntando directamente al óxido más que a una supuesta pérdida definitiva de cualidades.

La sensación que deja la noche de Newark es la de un ex campeón atrapado entre lo que fue y lo que todavía cree poder ser. El cuerpo ya no responde como en 2019, pero la ambición sigue ahí. Knyba se lleva la victoria, el impulso y un nombre ilustre en su hoja de ruta. Ruiz Jr, en cambio, se lleva un aviso severo: el tiempo en la cima es corto y el margen de error, mínimo.

Ha prometido seguir. Ha exigido otra oportunidad. La cuestión ya no es solo si se la darán. La cuestión es si el boxeo, implacable con la nostalgia, le permitirá a Andy Ruiz Jr escribir un último gran capítulo o si esta derrota en Nueva Jersey marcará el principio del epílogo definitivo.