Arsenal y su camino en Champions: ¿Les faltan superestrellas?
Gary Lineker ha puesto un matiz incómodo a la creciente ilusión que rodea al Arsenal en la Champions League. Respeta su progreso, reconoce su candidatura… pero no les ve levantando el trofeo esta temporada por un motivo muy concreto: la falta de “superestrellas” al nivel de los gigantes del continente.
El juicio llega en un momento delicado. En los últimos tres años, el Arsenal ha ido escalando peldaños en Europa con una regularidad que ya no se puede ignorar. La pasada campaña rozó la gloria, alcanzando la final antes de caer ante un PSG que se ha acostumbrado a mandar en la competición.
El golpe fue duro. Una final perdida siempre deja cicatriz. Pero también deja hambre.
Arsenal crece, PSG domina
El contexto no engaña. PSG se ha instalado en la élite absoluta del torneo, encadenando dos títulos consecutivos y consolidándose como la referencia a batir. El club parisino no solo gana; impone. Y, pese a ello, el Arsenal se ha ganado un lugar entre los candidatos a destronarles.
Si el sorteo vuelve a cruzar a ambos en las rondas eliminatorias, la historia cambiará de tono. No sería solo una eliminatoria grande. Sería una revancha. El Arsenal ya sabe lo que es medirse a ese nivel, ya ha sentido la presión de una final y el vacío de verla escaparse. Y tiene plantilla para volver a ese escenario.
Pero ahí entra en juego la mirada de Lineker.
“Les faltan superestrellas”
En declaraciones recogidas por Mirror Football, el exdelantero inglés dibuja un escenario en el que el Arsenal compite, pero no termina de imponerse en la cumbre europea.
“Arsenal será uno de los favoritos, pero no creo que, en conjunto, tenga exactamente las superestrellas que tienen algunos de los otros grandes de Europa”, apunta Lineker, poniendo el dedo en la llaga del debate sobre el techo real del equipo.
No cuestiona el trabajo colectivo ni la evolución del club. Señala otra cosa: ese tipo de futbolista que decide noches de semifinales con un destello, que cambia el rumbo de una final con una acción aislada, que inclina la balanza cuando todo está equilibrado.
Para Lineker, ahí es donde otros gigantes siguen por delante.
El factor Barcelona y la llegada de Rodri
La reflexión del exinternacional no se detiene en el Arsenal. También abre la puerta a un aspirante que vuelve a sonar con fuerza: Barcelona.
“Creo que Barcelona puede estar bastante fuerte y ser difícil de batir esta temporada, ahora que tiene a Rodri en esa posición crucial”, añade, subrayando el impacto que puede tener el centrocampista en el engranaje azulgrana.
La presencia de Rodri en el corazón del equipo catalán cambia el paisaje europeo. Aporta control, jerarquía y una seguridad que, a ojos de Lineker, puede convertir a Barcelona en uno de los rivales más incómodos del torneo. Un obstáculo más en el camino de un Arsenal que ya tiene bastante con PSG y el resto de colosos.
Una Champions abarrotada de gigantes
El Arsenal no llega a esta Champions como invitado sorpresa. Llega como subcampeón, como equipo en crecimiento y con la determinación de dar el último paso que le faltó la temporada pasada.
El recorrido reciente les avala. Han aprendido a sobrevivir en cruces de máxima tensión, han demostrado que pueden competir contra los mejores y han dejado claro que su proyecto no es pasajero. El objetivo es evidente: no solo volver a la final, sino ganarla.
Pero el tablero está lleno de trampas. PSG sigue ahí, con el peso de sus títulos recientes y la sensación de que sabe manejar estas alturas del torneo mejor que nadie. Barcelona aparece reforzado, con Rodri ocupando un rol clave en el centro del campo. Y, detrás, una fila de clubes que también se sienten con derecho a soñar con el título.
En ese contexto, Lineker sitúa al Arsenal en un punto intermedio: suficientemente fuerte para pelear, quizá no tan brillante, a su juicio, como para imponerse cuando la Champions se decide por detalles y por nombres propios.
¿Basta el bloque sin una constelación?
La conclusión del exdelantero es clara: el Arsenal llegará a la competición con ambiciones reales, con argumentos futbolísticos y con la experiencia reciente de haber tocado la gloria. Pero, para él, la ausencia de ese puñado de superestrellas del máximo escalón podría ser el obstáculo definitivo que les impida alzar el trofeo.
La temporada dirá si el colectivo puede derribar esa teoría… o si, en las noches más grandes de Europa, el brillo individual sigue marcando la diferencia.




