Arsenal exige explicaciones por penalti controvertido en Sunderland
Arsenal salió de Sunderland con tres puntos, portería a cero y el pleno de victorias intacto. Pero también con un enfado monumental. El campeón de la Premier League no solo ganó 2-0 en el Stadium of Light; salió decidido a pedir cuentas.
El club londinense tiene previsto contactar con el organismo arbitral Pro Ref para que le explique el penalti señalado en su contra en la segunda parte, una decisión que encendió a Mikel Arteta en la banda y después en la sala de prensa.
El árbitro John Brooks sancionó una falta de Ezri Konsa sobre Dan Ballard dentro del área. Una acción discutida, revisada una y otra vez en las pantallas, pero que no mereció corrección desde la sala VAR. La jugada siguió adelante, el penalti se mantuvo y el enfado de Arsenal empezó a crecer.
Enzo Le Fée asumió la responsabilidad desde los once metros. Golpeo seco, bien dirigido. Y respuesta de guardameta campeón: David Raya adivinó la intención, voló y firmó una parada de altísimo nivel que sostuvo el 0-0 y cambió el pulso del partido.
El aviso despertó definitivamente a Arsenal. El susto del penalti dio paso al control. El equipo de Arteta apretó líneas, se instaló en campo rival y encontró el premio. Primero, Bruno Guimarães abrió el marcador. Más tarde, Bukayo Saka cerró el 2-0 que mantiene el arranque perfecto de los de Londres esta temporada.
Sobre el césped, misión cumplida. En la zona mixta, otra historia.
Arteta no rebajó ni un grado su indignación al analizar la acción de Konsa sobre Ballard. Calificó la decisión de Brooks de “inaceptable” y dejó claro que, a su juicio, el error no se limita al árbitro principal, sino también a la gestión del VAR, que no intervino para corregir la jugada.
El técnico explicó que había visto la acción repetida una y otra vez, hasta 20 veces, sin encontrar una justificación para el penalti señalado. Para él, una decisión de ese calibre, en un partido de este nivel, no encaja con el estándar de exigencia que se presupone a la élite.
La sensación en Arsenal es clara: una jugada así, en un encuentro que se decidió por detalles, pudo haber cambiado por completo el resultado. El fallo de Le Fée y la mano salvadora de Raya evitaron el castigo en el marcador, pero no borraron la preocupación del campeón por el criterio arbitral.
El club quiere respuestas. Y las quiere ya, con la temporada apenas arrancando y un mensaje firme: con todo el trabajo que se invierte en cada partido, decisiones como esta no pueden convertirse en costumbre.




