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Aryna Sabalenka avanza a semifinales del US Open tras una remontada épica

Aryna Sabalenka estuvo a un par de puntos de entregar su corona del US Open. En lugar de eso, firmó una de esas remontadas que definen campeonas y se metió de nuevo en semifinales de Flushing Meadows.

La bielorrusa, doble defensora del título, sobrevivió a una batalla feroz ante la campeona de Wimbledon, Linda Noskova, para imponerse por 7-6 (7-1), 3-6 y 7-6 (10-7) en algo menos de dos horas y media. Sufrió, dudó, se enfadó consigo misma… y acabó cerrando el partido con un segundo saque directo. Fría como el acero cuando más quemaba la pista.

De la autopista al abismo

El duelo arrancó como tantos otros de Sabalenka en Nueva York: a toda máquina. Rompió el servicio de Noskova en su primer turno al saque y se disparó hasta el 5-2 con una autoridad aplastante. Parecía otro día rutinario en su torneo talismán.

Pero el primer aviso llegó cuando sirvió para cerrar el set y se complicó sola. Un ‘break’ cedido, una doble falta –una de las cuatro que cometería en el encuentro– y un mensaje claro: Noskova no había venido a hacer de figurante. Sabalenka reaccionó en el ‘tie-break’, donde arrasó 7-1, pero las grietas ya asomaban en su servicio y en la gestión de los puntos de ruptura.

En el segundo parcial, esas dudas se hicieron grandes. Desperdició tres bolas de ‘break’ en los primeros juegos y, en el sexto, entregó su servicio otra vez con una doble falta en 30-40. Noskova, cada vez más suelta, se adueñó del set y forzó la manga definitiva. El estadio olía a partido largo, a drama.

El filo del precipicio

El tercer set llevó a Sabalenka al límite. Dos nuevas dobles faltas la dejaron rota por tercera vez en el partido y, cuando Noskova confirmó el quiebre en blanco para ponerse 4-2, la número uno del mundo parecía contra las cuerdas como pocas veces en Nueva York.

Los números decían una cosa: Noskova sumaba más golpes ganadores, menos errores no forzados y había salvado siete de las nueve bolas de ‘break’ en contra. El impulso era suyo. El marcador también.

Entonces apareció la otra Sabalenka. La que se niega a irse. Encadenó tres juegos consecutivos, ajustó el riesgo en sus golpes y empezó a mandar otra vez en los intercambios pesados desde el fondo. El partido se convirtió en un pulso mental, punto a punto, con las dos sosteniéndose en el alambre.

El desenlace, cómo no, se fue al ‘tie-break’. Y ahí, en el territorio donde tantas veces se ha enredado en el pasado, Sabalenka mostró algo nuevo.

Una campeona que aprende

La bielorrusa llegó a ir 2-0 abajo en el desempate. Otra vez contra la pared. Pero hiló una racha de mini-breaks, se apoyó en la potencia de su derecha y en una serenidad que no siempre la acompaña, y terminó encadenando su décimo ‘tie-break’ ganado de forma consecutiva en el US Open, una racha que se remonta a 2021.

El punto final fue casi una declaración de intenciones: segundo servicio, sin titubeos, directo a la T. Ace. Remontada completada. Título aún vivo.

“Estoy sin palabras ahora mismo. Estuve llevada al límite en este partido, especialmente en el tercer set”, admitió después. “Honestamente pensé que se había acabado, que el partido estaba perdido, pero probablemente eso me ayudó a soltarme y a ir a por mis golpes. Estoy súper feliz de conseguir la victoria”.

La frase no es casual. Sabalenka arrastra un historial de explosiones emocionales en grandes citas, incluida su derrota en cuartos de final de Roland Garros este año, donde se dejó escapar un partido que tenía encarrilado. En esta gira de verano también había dado síntomas de desconexión: eliminaciones en octavos en Toronto y Cincinnati, dudas sobre su versión en pista dura tras un arranque de curso brillante con títulos en Brisbane, Indian Wells y Miami.

En Nueva York, sin embargo, algo ha cambiado. Ya contra Taylor Townsend, en la ronda anterior, supo salir de un 3-1 abajo en el segundo set pese a cuatro rupturas sufridas con su servicio. Ante Noskova, la prueba fue todavía más dura… y la respuesta, más contundente.

Cifras de grandeza en Flushing Meadows

La victoria ante Noskova supone su 19º triunfo consecutivo en el US Open. No pierde un partido en este torneo desde la final de 2023. Además, se convierte en la primera jugadora desde Serena Williams en 2016 que encadena seis semifinales seguidas en Flushing Meadows. Cada año, pase lo que pase en el resto del calendario, vuelve a Nueva York y se instala entre las cuatro mejores.

Este triunfo es solo su segunda victoria en cuartos de final desde marzo, un dato que subraya aún más el peso de este resultado. En el US Open, en cambio, mantiene una estadística impecable: seis cuartos de final disputados, seis ganados.

Su condición de número uno del mundo se mantiene, de momento. El triunfo le permite conservar el puesto en lo inmediato, aunque el ranking tiene fecha de caducidad: si Elena Rybakina derrota a Zheng Qinwen el miércoles, la kazaja la desbancará de la cima independientemente de lo que haga Sabalenka en lo que queda de torneo.

Lo que viene

En semifinales, la bielorrusa se medirá a la ganadora del duelo entre Jessica Pegula, tercera cabeza de serie, y Emma Navarro, 26ª preclasificada. Un choque ante la favorita local o un pulso entre compatriotas. En cualquiera de los casos, Sabalenka perseguirá su cuarta final consecutiva en el US Open, una regularidad al alcance de muy pocas.

Para Noskova, la derrota corta una racha de 11 victorias seguidas en cuadros individuales de Grand Slam. Se va con estadísticas que en muchos días bastan para ganar: más ganadores, menos errores no forzados, siete de nueve bolas de ‘break’ salvadas. Hoy no alcanzó. Al otro lado de la red había una campeona que se negó a entregar su trono.

Sabalenka ya ha demostrado que sabe dominar el US Open cuando todo fluye. La pregunta, después de noches como esta, es otra: ¿hasta dónde puede llegar ahora que también sabe sobrevivir cuando todo se tambalea?