Aston Villa se lleva a Ibrahim Mbaye y deja atrás a Liverpool
Aston Villa ha irrumpido con fuerza en el mercado y se ha llevado a uno de los nombres más codiciados del verano: Ibrahim Mbaye. El joven extremo de Paris Saint-Germain, seguido muy de cerca por Liverpool como posible heredero de Mohamed Salah, se encamina a Birmingham y no a Merseyside.
Liverpool tanteó seriamente su fichaje. Buscaba un perfil de banda derecha capaz de abrir campo, atacar al espacio y asumir gol a medio plazo. El problema fue el precio. PSG llegó a tasar al senegalés en 70 millones de euros para el club de Anfield, una cifra que en el mejor de los escenarios podía rebajarse, pero que exigía semanas de negociación. En Liverpool decidieron no enredarse.
El club inglés volcó entonces todos sus esfuerzos en cerrar a su gran prioridad, Bradley Barcola. Ese cambio de foco dejó una puerta abierta. Y por ahí se ha colado Aston Villa.
Una oportunidad que Villa no ha dejado escapar
En Villa Park llevaban tiempo con el nombre de Mbaye subrayado en rojo. Ya en enero sondearon su incorporación, pero PSG se negó a vender. El contexto ahora es distinto: el jugador quiere minutos, continuidad real en la élite, y en París el embudo en ataque le ha dejado sin aire.
Tras la Copa África en invierno, Mbaye perdió protagonismo en la segunda mitad de la temporada. Volvió del torneo continental con el impulso de haber competido con su selección y se encontró con un muro: menos minutos, menos peso y una sensación clara de techo en el Parque de los Príncipes. De ahí nace su deseo de cambio.
Esta vez, PSG ha tenido que ceder. Según David Ornstein (The Athletic), Aston Villa ha alcanzado un acuerdo con el club francés por 55 millones de euros. Un precio elevado para un jugador de 18 años, pero también una declaración de intenciones. El buen entendimiento entre Nasser Al-Khelaifi y Nassef Sawiris ha facilitado una operación que, en otros contextos, habría sido mucho más enrevesada.
El fichaje está en fase de cierre, con un contrato de larga duración sobre la mesa para el extremo. En Birmingham no lo ven como una apuesta exótica, sino como un objetivo trabajado desde hace tiempo.
Un adolescente con bagaje de veterano
Mbaye no llega como una promesa por pulir desde cero. A sus 18 años, ya acumula 42 partidos con el primer equipo de PSG, experiencia en Champions y presencia en dos grandes escenarios de selecciones: la Copa África en invierno y el Mundial este verano con Senegal.
No es habitual que un futbolista tan joven llegue a la Premier League con semejante currículum internacional. Eso explica el interés de tantos grandes y también el precio. Villa, en cambio, no compra solo potencial; compra rodaje, personalidad y un jugador que ya sabe lo que es vivir bajo presión en clubes y torneos de máximo nivel.
Unai Emery ha insistido en reforzar las bandas. Quería un extremo capaz de desbordar, atacar uno contra uno y dar alternativas en el último tercio. Mbaye encaja en ese perfil. No aterriza para completar rotación: todo apunta a que tendrá un papel central en el proyecto, con minutos, responsabilidad y margen para equivocarse y crecer.
Leao se aleja, Mbaye llega en el momento justo
Aston Villa llevaba días en conversaciones con AC Milan por Rafael Leao. Un golpe de efecto de otro calibre. Sin embargo, las señales desde el entorno del portugués son claras: su preferencia apunta a Galatasaray. La propuesta económica y deportiva de los turcos ha seducido más que la oferta de Villa, que no terminó de convencer al jugador.
Ese portazo parcial ha obligado al club inglés a reaccionar. Y la reacción ha sido inmediata. El acuerdo por Mbaye llega en el instante preciso, cuando el mercado se complica, los precios se disparan y las alternativas de nivel escasean.
Villa evita quedarse sin su refuerzo de banda y, de paso, arrebata a Liverpool un objetivo que había estado en su agenda como posible sucesor de Salah. Para un club que quiere consolidarse entre la élite de la Premier y de Europa, ganar este tipo de batallas empieza a ser tan importante como los puntos del fin de semana.
Ahora la pregunta es otra: ¿está preparado un chico de 18 años para soportar el peso de esa apuesta en la liga más exigente del mundo? Aston Villa ha decidido que sí. Y ha pagado 55 millones de razones para demostrarlo.




